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SEMANA POLÍTICA | DESDE LA ADMINISTRACIÓN KIRCHNER VOLVIERON LAS IMPUTACIONES CONTRA EL MANDATARIO URUGUAYO POR EL YA MANIDO CASO DE LA NUERA DE JUAN GELMAN
Gobierno argentino dispara contra Batlle
Primero se pidió que Batlle declare por exhorto en caso Gelman, luego fue cuestionado por gobernantes argentinos

ALVARO GIZ

El gobierno argentino pareció lanzarse sobre fines de esta semana a una abierta confrontación contra el presidente Jorge Batlle, a quien atribuye no haber realizado todos los esfuerzos a su alcance para esclarecer la desaparición de la nuera del poeta argentino Juan Gelman.

Todo comenzó el miércoles cuando se supo que el gobierno del presidente Néstor Kirchner había presentado una querella penal ante la justicia federal de ese país para que se investigue la desaparición de la joven.

A ello se sumaron luego declaraciones del ministro del Interior, Aníbal Fernández y del jefe de gabinete, Alberto Fernández, que cuestionaron con singular dureza al presidente uruguayo.

A su regreso de la cumbre de Monterrey, Batlle se enteró de la decisión argentina y que ella implicaba que debería declarar por exhorto, un extremo que luego fue desactivado por el propio gobierno argentino, tras una gestión del canciller Didier Opertti, ante su colega, Rafael Bielsa.

En respuesta, Batlle dijo que consideraba muy grave "que estemos preocupados nada más que por un caso (García Irureta Goyena) y nos olvidemos de los 80 uruguayos o más desaparecidos en la Argentina".

Al día siguiente, el ministro del Interior consideró una vergüenza que el presidente (Batlle) se acuerde unos cuantos días después de la suerte de sus compatriotas desaparecidos en Argentina, al aludir irónicamente a que la dictadura responsable de ello concluyó en 1983. Por su lado, la Cancillería argentina emitió un comunicado en el que invitó "de manera expresa" al mandatario "a colaborar y participar en forma activa en el esclarecimiento y en la búsqueda de la Verdad".

Advirtió, además, que no fueron sólo 80 los desaparecidos uruguayos, sino que de acuerdo a los registros que obran en el Poder Ejecutivo son 152 y los registrados por la Comisión para la Paz de Uruguay serían 128.

No obstante, en esa misma jornada, el propio Bielsa bajó el tono de la confrontación al afirmar que las relaciones entre argentinos y uruguayos "no se ven afectadas" por las diferencias circunstanciales entre sus respectivos gobiernos, ya que son "pueblos hermanos".

Pero la actitud hostil de los gobernantes argentinos no paró ahí, a pesar de que el viernes, el gobierno uruguayo prefirió guardar silencio y evitó embarcarse en un enfrentamiento dialéctico que podría poner en riesgo las relaciones diplomáticas.

Ayer sábado, Kirchner subió la apuesta y calificó de "exabrupto" las declaraciones en las que Batlle recordó que en Argentina hubo "80 desaparecidos uruguayos" y reclamó que se rectifique.

"No sé por qué reaccionó de esa manera. Es indistinta la nacionalidad (de las víctimas de las dictaduras). Y nosotros lo que queremos saber es qué pasó con cada una de las víctimas de la dictadura militar", subrayó Kirchner al hablar en la localidad Río Gallegos.

Previamente, su jefe de gabinete había dicho que Batlle reclama ahora que se investigue la desaparición en Argentina de 80 connacionales para exculpar su propia responsabilidad.

Fernández dijo además que "la relación bilateral con Uruguay no está complicadísima" sino "lo que está difícil es la relación con alguien que ha decidido maltratar a los argentinos", en una obvia referencia al presidente Batlle.

Muchas cosas se le podrán achacar a Batlle respecto a su gobierno, pero lo que no se puede decir es que haya sido pasivo en el tema de los derechos humanos, ya que aún teniendo en su contra la opinión de muchos dirigentes de su propio partido decidió la creación de la Comisión para la Paz. Además, al presidente se le debe el haber dispuesto a poco de asumir una investigación oficial que terminó con la aparición con vida de la nieta de Gelman, quien hoy lo fustiga públicamente sin ningún prurito. Por eso, todo lo que ha sucedido en los últimos días parece dejar en evidencia que en el gobierno de Kirchner hay quienes tienen una firme disposición a poner piedras en el camino y evitar que las relaciones entre ambos países discurran con normalidad, a pesar de que se trate de gobiernos de distinto signo ideológico.

Ese extremo fue advertido por el ministro de Defensa, Yamandú Fau, en declaraciones que realizó a El País: "Existe una permanente actitud de las autoridades argentinas por este tema, por razones que no entro a juzgar, pero lo cierto es que la periodicidad de las mismas, no deja de arrojar cierta preocupación".

La afirmación de Fau muestra además la preocupación existente en el gobierno uruguayo por una actitud hostil que no se comprende y que provoca que las relaciones diplomáticas con Argentina se encuentren en un estado de tensión permanente, el cual, en este caso, es claro que Uruguay no ha promovido.

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