Durante casi todo el período de gobierno del Dr. Jorge Batlle la orientación de la política exterior uruguaya ha estado presente en la agenda pública. Uno de los puntos relevantes de la cuestión tiene relación con el tipo de vinculaciones comerciales del Uruguay con la región y el resto del mundo, y particularmente con el desarrollo del Mercosur.
El Mercosur ha pasado por varias etapas. Algunas —no tan lejanas— en las cuales los socios mayoritarios manifestaban en los hechos un dudoso involucramiento con el proyecto, y donde Uruguay parecía ser el principal interesado en impulsarlo. Estas condiciones generales parecen haber cambiado, en parte de la mano de los nuevos gobiernos de Lula y Kirchner en Brasil y Argentina. La compleja relación que el gobierno del Dr. Batlle ha mantenido con estos en los últimos tiempos, y el advenimiento de un cambio de gobierno también en Uruguay el próximo año son elementos que agregan componentes de incertidumbre sobre el futuro del acuerdo regional.
En este marco parece relevante conocer la opinión de los uruguayos sobre el tema, y particularmente la evolución que la misma ha tenido durante estos años de avatares de integración regional. Este artículo, preparado en exclusividad por Equipos MORI para el diario El País, analiza las principales actitudes y opiniones de los uruguayos con relación al Mercosur, evaluando las percepciones sobre el impacto que el acuerdo regional tiene sobre el país en su conjunto, y sobre los entrevistados y sus familias en particular.
Mayoría de optimistas
Aunque no existen opiniones unánimes sobre el punto, los uruguayos parecen tener opiniones más positivas que negativas hacia el proceso de integración regional vía Mercosur. Las mediciones que Equipos viene realizando sobre el tema en los últimos diez años tienen como centro dos indicadores básicos: a) las percepciones sobre qué impacto tiene el Mercosur sobre el país en su conjunto (beneficioso, perjudicial, ni uno ni otro), y las percepciones sobre qué impacto tiene el Mercosur sobre el propio entrevistado y su familia.
En el primero de los indicadores, los resultados actuales muestran que la mayoría relativa (45%) cree que el Mercosur es beneficioso para el país, un 25% cree que el efecto es relativamente neutro, mientras que uno de cada seis (16%) opina que es perjudicial. 14% no tiene opinión sobre el punto.
Los uruguayos también son relativamente optimistas, aunque con bastante menor énfasis, al evaluar el impacto del tratado regional sobre su propia situación personal y familiar. Aún cuando uno de cada tres (34%) califica el impacto en términos de neutralidad y un 16% adicional no emite opinión (lo que conforma un bloque de casi 50% de juicios que no asumen una dirección favorable o contraria), quienes perciben en el Mercosur efectos positivos sobre su propia situación (35%) son más del doble de quienes perciben lo contrario (15%).
La mejor evaluación de la década
Los juicios actuales sobre el Mercosur son los más favorables que las mediciones de Equipos han registrado en los últimos diez años.
La evolución de la opinión de los uruguayos fue muy positiva en los momentos previos a la firma del tratado, cuando el liderazgo político uruguayo y los líderes de opinión se mostraban mayoritariamente optimistas respecto a la potencialidad del acuerdo comercial para el desarrollo del país, optimismo del cual se hizo eco una parte importante de la ciudadanía. Las expectativas, sin embargo, cayeron muy fuertemente en el año 1995 tras la firma del acuerdo. A partir de entonces las opiniones parecieron irse recuperando muy lentamente y, tras una leve caída en 1999, se encuentran hoy en su mejor momento.
Independientemente de esta evolución globalmente favorable hacia el acuerdo, hay sectores de la opinión pública que mantienen sus resistencias al mismo. Combinando los indicadores estudiados anteriormente se pueden seleccionar dos grupos de uruguayos con visiones contrapuestas. Por un lado están aquellos que creen que el Mercosur es positivo tanto para el país como para sí mismos, que representan un 33% de la población, es decir, uno de cada tres uruguayos. Por otro, aquellos que creen todo lo contrario en ambas dimensiones (esperan efectos negativos tanto para el país como para su propia situación), y que representan un 11%.
Las visiones sobre el Mercosur están influidas, aunque no demasiado fuertemente, por las características sociales y políticas de los uruguayos. Los apoyos al tratado son algo mayores entre los hombres que entre las mujeres, en Montevideo que en el interior, y entre los más jóvenes y los más mayores que entre los de edades intermedias. En términos político-ideológicos el Mercosur es un poco mejor valorado entre los simpatizantes de los partidos tradicionales y entre quienes se autodefinen de centro derecha, que entre quienes prefieren al Encuentro Progresista y mantienen posturas de izquierda y centro izquierda.
Pero independientemente de estos matices que es relevante señalar, en todas las categorías sociales y políticas analizadas se mantiene la superioridad de los juicios positivos sobre los negativos respecto al acuerdo.
El "enano gritón" y el poder real
Uno de los temas característicos del Mercosur es la asimetría existente entre los diferentes países, y una de las preocupaciones naturales de los países chicos como Uruguay y Paraguay es lograr garantías institucionales para tener cierto equilibrio en la toma de decisiones.
Esta situación de asimetría ha generado algunas situaciones tensas entre los países miembros (de forma más o menos institucional). Uruguay se ha caracterizado por tener una postura de reivindicación de su lugar dentro del acuerdo, y en algún momento esto le ha valido recibir de parte de cierto sector de la prensa brasileña el calificativo de "el enano gritón".
Respecto al poder real que tiene Uruguay dentro del Mercosur, la opinión pública uruguaya tiene juicios bastante rotundos, los que además parecen ser relativamente estables a lo largo de los últimos años. Al igual que lo que ocurría en 1996, la mayoría absoluta de los uruguayos opina que nuestro país tiene menor poder que Argentina y Brasil en la toma de decisiones dentro del bloque, al tiempo que una mayoría relativa cree que tiene el mismo poder que Paraguay.
Ficha técnica
Los resultados y el análisis presentados en el presente artículo fueron elaborados especialmente por Equipos MORI para El País, sobre la base de una serie de encuestas mensuales e información del Banco de Datos de Opinión Pública. En las encuestas mensuales fueron entrevistadas 1000 personas de 18 años y más de edad, en zonas urbanas y rurales del todo el país. La encuesta del mes de diciembre se realizó entre los días 13 y 21. Las personas encuestadas fueron seleccionadas del total en base a una muestra probabilística de hogares, y fueron entrevistadas en sus respectivos domicilios. El margen de error esperado es de +- 3.09% para el total de la muestra, con un 95% de confianza. Los resultados presentados pueden no sumar exactamente 100 debido al redondeo.