MADRID | EFE
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) volverá al poder en España tras su victoria en las elecciones generales de ayer, que estuvieron marcadas por la masacre terrorista del 11-M en Madrid.
"El Partido Socialista ha ganado las elecciones", anunció el ministro del Interior del Gobierno saliente del Partido Popular, Angel Acebes, dos horas y media después del cierre de los colegios electorales.
Aclamado tras una victoria que ninguna de las encuestas previas vaticinaba, el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero tuvo un primer pensamiento para las víctimas de los sangrientos atentados del jueves, que causaron 200 muertos y 1.500 heridos, y pidió un minuto de silencio a los cientos de simpatizantes congregados en la sede madrileña del partido.
"Hoy han hablado los españoles, y han dicho que quieren un gobierno de cambio", afirmó Rodríguez Zapatero. "Me comprometo a encabezar un cambio tranquilo", agregó antes de anunciar que su "prioridad más inmediata será luchar contra el terrorismo".
La tasa de participación fue del 77,23%, más de siete puntos por encima de las elecciones del año 2000, lo que resalta el compromiso cívico de los españoles tras los atentados.
COALICION. Los socialistas lograron el 42,64% de los votos, lo que supone 164 diputados, mientras el PP consiguió el 37,65% y 148 escaños, en un Parlamento donde la mayoría absoluta se sitúa en 176.
Precisamente, el hecho de no haber conseguido esta mayoría absoluta obligará a los socialistas a buscar una coalición de Gobierno con otros pequeños partidos.
Los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que han experimentado un espectacular ascenso electoral al conseguir 8 escaños (tenían uno solo), afirmaron estar dispuestos "a implicarse en la gobernabilidad del Estado, asumiendo los espacios" que les puedan corresponder.
En Cataluña, los socialistas encabezan un Ejecutivo regional coaligados con Esquerra Republicana e Izquierda Unida (IU, pro-comunista).
El responsable de IU, Gaspar Llamazares, cuya coalición perdió casi la mitad de los escaños que tenía (desciende de 9 a 5 parlamentarios), dijo que, aun aceptando este retroceso, serán "una fuerza determinante" para garantizar "las políticas de izquierdas" en España.
PESADUMBRE. En la sede del Partido Popular, donde reinaba un clima de pesadumbre, el candidato Mariano Rajoy felicitó a su rival y aseguró que realizará una "leal oposición"; advirtió de la necesidad de que España tenga "estabilidad institucional" y un "Gobierno con capacidad de decisión".
Los socialistas vivieron además ayer una doble victoria al ganar también las elecciones al Parlamento de Andalucía, una región que gobiernan desde hace más de dos décadas y donde el escrutinio parcial les da mayoría absoluta.
Una ciudad sin ánimo de festejos
MADRID .España ha vivido seguramente la jornada electoral más triste desde el advenimiento de la democracia, sumida en el luto, el dolor y la perplejidad por el brutal atentado del pasado jueves, al que respondió la ciudadanía con una participación récord, mientras los familiares de las víctimas asistían a los funerales y entierro de sus seres queridos.
El rostro serio y de preocupación que mostró José María Aznar al votar en la mañana y el llanto de su esposa que le acompañaba, fueron un adelanto de la hecatombe que aguardaba al PP en la noche al conocerse los resultados de las urnas.
Madrid está aún lejos de haberse repuesto de la tragedia vivida, es una ciudad que parece haber perdido la alegría.
Con estos antecedentes, la primera comparecencia ante los informadores, nada más conocerse las encuestas de los distintos medios de difusión, del coordinador del Comité Electoral del PSOE, José Blanco, permitió confirmar el estado de ánimo que ha marcado estas elecciones e imaginar lo que iba a ser la noche electoral: "La memoria del especial momento que vive España tiene que seguir hoy presente para todos. Esta es una jornada democrática, pero no una jornada festiva, y con ese espíritu debemos afrontar la noche electoral y las próximas semanas", afirmó al comienzo de sus palabras.
Mientras tanto, la sede del PP era la imagen de la desolación.
Sobre a las once de la noche José María Aznar y Mariano Rajoy se asomaron a uno de los ventanales de la sede, serios y tensos por espacio de un minuto y saludaron a los pocos ciudadanos que los aclamaron en una noche que para ellos tiene que haber sido de una amargura infinita.
DANIEL BELTRAN ROHR