RIO DE JANEIRO | ANSA
Una encuesta reveló que aumentó entre el 8 y 18 por ciento la cantidad de brasileños que consideran "pésima" la gestión el presidente Lula da Silva, afectado por el escándalo de corrupción en que quedó involucrado un funcionario de su gobierno.
Desde que Waldomiro Diniz, ex articulador del gobierno en asuntos parlamentarios, fue mostrado en un video pidiendo dinero para la campaña del Partido de los Trabajadores (PT) en 2002, la imagen del presidente Lula comenzó a deteriorarse, sostuvo la primera encuesta sobre el caso publicada ayer.
Por pedido del Jornal do Brasil, la empresa encuestadora independiente Gerp efectuó una muestra entre el 14 y el 17 de febrero, donde afirma que subió de 8 a 18 por ciento la percepción de quienes consideran "pésima" la gestión del presidente.
Al mismo tiempo, la calificación de gobierno "óptimo" cayó del 10 al 5 por ciento, siempre según Gerp, que entrevistó a diversas capas sociales de la población de Río de Janeiro, uno de los principales bastiones del PT.
La muestra, tomada tres días después que estalló el escándalo, sostiene que quienes califican de "ruin" al gobierno se mantuvieron en un 11%, igual que la última muestra tomada en enero.
CURVA. La calificación buena cayó de 30 a 26 por ciento, la regular de 39 a 36 por ciento, y en definitiva "se acentuó la curva descendente por el caso Waldomiro", afirmó el presidente de Gerp, Gabriel Pazos.
Hasta el viernes el gobierno se encontraba acorralado y presionado por la demanda de la oposición para que el ministro de la Casa Civil, José Dirceu, sea destituido.
La cúpula del PT, de acuerdo con versiones extraoficiales, está convencida de que Dirceu, aunque no deje su cargo, nunca volverá a tener el poder que tuvo.
Dirceu fue en la década de los 60 un dirigente estudiantil de izquierda y uno de los 15 estudiantes liberados a cambio del embajador de Estados Unidos, Charles Elbrick, secuestrado por un comando guerrillero.
Después de ese episodio Dirceu se fue a Cuba, donde recibió entrenamiento guerrillero y volvió clandestinamente a Brasil para combatir a la dictadura.
El caso Waldomiro es un costo que tendrá que pagar Dirceu por haber llevado a Brasilia a un acusado de corrupción y haberle dado poderes para negociar entre el gobierno y el Congreso, consideraron analistas políticos.