ATLANTA y LOS ANGELES | AP y AFP
Las autoridades comenzaron ayer a fotografiar y tomar las huellas dactilares de los extranjeros que ingresan a EE.UU., como parte de un nuevo programa que según el gobierno dejará las fronteras "abiertas a los viajeros pero cerradas al terrorismo".
El programa, que permitirá a los funcionarios de aduanas revisar instantáneamente los antecedentes criminales de los visitantes, se aplica a los extranjeros que llegan a los 115 aeropuertos con vuelos internacionales, y a 14 puertos marítimos.
Las únicas excepciones serán los visitantes de 28 países (entre ellos Canadá, Japón, Australia y los miembros de la Unión Europea) cuyos ciudadanos son autorizados a ingresar y permanecer en Estados Unidos sin visas durante 90 días.
Entre las excepciones no figura ningún país de América Latina.
DETECCION. El subsecretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Asa Hutchinson, acudió al aeropuerto Internacional de Los Angeles, uno de los más transitados por latinoamericanos, para inaugurar el programa denominado "US-Visit".
Por su parte, el titular del departamento, Tom Ridge, acudió al Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta para reunirse con los primeros pasajeros que iban a llegar y que iban a ser los primeros en someterse al nuevo sistema.
Ridge describió las medidas como "fáciles de usar para los viajeros, pero difíciles de eludir para los terroristas".
Dijo que en el período de prueba del programa, 21 personas indeseadas fueron detectadas en el aeropuerto internacional de Atlanta, uno de los más dinámicos de la nación.
Esas personas, que estaban incluidas en listas de criminales del FBI por haber cometido delitos relacionados con drogas, violaciones o fraude de visa, fueron repatriadas a sus países de origen.
BASE DE DATOS. Las huellas dactilares son tomadas de manera digital y cotejadas inmediatamente con una base nacional de datos para evaluar si existen antecedentes criminales o si las personas figuran en listas de terroristas.
Las fotografías serán utilizadas para ayudar a crear un archivo del gobierno.
Se estima que unos 24 millones de extranjeros serán fichados cada año, aunque algunos de ellos serán visitantes que entraron y salieron de Estados Unidos más de una vez.
Los extranjeros que viajan a Estados Unidos con visas de turista, negocios y estudiantes deberán someterse a las nuevas regulaciones.
REACCIONES. Las medidas generaron enojo y aceptación entre los extranjeros, pero la mayoría de los viajeros no enfrentó demoras en el primer día de aplicación.
"Creo que esto es demasiado", manifestó la mexicana Constanza Carrillo, una técnica de computación que vive en Denver. "Pero si hace sentir más seguro al gobierno de Estados Unidos y a los estadounidenses, no tengo problema", agregó.
Víctor Fuentes, un mexicano de 18 años que regresaba a estudiar a Chicago, consideró que es mejor que haya más seguridad en lugar de menos.
"Está bien porque es para seguridad de todos", sostuvo.
Pero la uruguaya Natalia Gomensoro, quien había viajado a su país de origen para celebrar las fiestas de fin de año, no ocultó su disgusto: "Es un horror, es terrible. Viajar se ha transformado en una pesadilla", dijo.
El nigeriano Osinachi Agwu, un banquero de Lagos de 30 años, dijo que las medidas eran una "herramienta de discriminación contra las razas no europeas".
"Horror nazi"
El nuevo programa estadounidense "es un acto absolutamente brutal, una amenaza a los derechos humanos, una violación de la dignidad humana, xenófobo y parecido a los horrores cometidos por los nazis", dijo el juez federal brasileño Julier Sebastiao da Silva, quien decidió aplicar a los ciudadanos estadounidenses que ingresan a Brasil el mismo sistema de fichaje que condenó con tanta energía. AP
Caracteristicas del nuevo sistema US-Visit
Los visitantes que provienen de un país al cual Estados Unidos exige visa —entre ellos todas las naciones de América Latina y el Caribe— serán fotografiados de frente y sus huellas digitales serán escaneadas.
Las características de los visitantes serán comparadas electrónicamente con las registradas en un banco de datos, para descartar que la persona que entra al país haya participado en actividades criminales o terroristas.
Los datos serán archivados en el Departamento de Seguridad Interior, y podrán ser consultados por otras agencias federales (sobre todo por el servicio de inmigración y aduanas).
Los ciudadanos de 28 países que entren en EE.UU. por una duración inferior a tres meses estarán exentos de estas nuevas medidas, a menos que posean un pasaporte de lectura óptica emitido recientemente. Estos países son: Alemania, Andorra, Australia, Austria, Bélgica, Brunei, Canadá, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, San Marino, Singapur, Suecia y Suiza.
El caso de Canadá es especial porque Ottawa firmó un acuerdo con Washington en diciembre de 2001 para crear una "frontera inteligente" y facilitar así el movimiento de las personas sin comprometer la seguridad.