WASHINGTON | EFE y AFP
El presidente de EE.UU., George W. Bush, comenzó a planear la invasión de Irak poco después de llegar al poder en enero de 2001 y no ocho meses después de los atentados terroristas, como se ha informado.
Así lo asegura el ex secretario del Tesoro Paul O’Neill en una entrevista con el programa "60 Minutes" de la cadena de televisión CBS, que adelantó ayer a los periodistas parte de las acusaciones que lanza el ex funcionario contra Bush.
O’Neill, despedido por Bush en 2002, es la principal fuente del libro: "El precio de la lealtad" del periodista Ron Suskind, y ha decidido romper su silencio sobre su experiencia en Washington.
En la entrevista, que será transmitida por la CBS hoy por la noche, O’Neill aseguró que "desde el principio había la con- vicción de que Saddam Hussein era un malo que tenía que salir" del poder.
DOCUMENTOS. O’Neill y otras fuentes de la Casa Blanca le facilitaron documentos a Suskind que revelan que, en el primer trimestre de 2001, la Administración Bush estudiaba ya varias opciones militares para derrocar a Saddam Hussein, según la CBS.
Estados Unidos utilizó la presunta existencia de armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak, pero hasta ahora las autoridades no han hallado tales armas.
En el libro de Suskind, O’Neill asegura que Bush quería encontrar a toda costa alguna justificación para la guerra y le sorprendió que el Consejo de Seguridad Nacional no haya cuestionado la invasión.
Según O‘Neill, Bush conducía las reuniones de gabinete "como un hombre ciego en una habitación llena de personas sordas".
El ex funcionario narró que el presidente no le hizo ninguna pregunta durante su primera reunión frente a frente.
"Entré con una larga lista de temas para hablar y, pensaba, hablar con él sobre eso. (...) Me sorprendió que resultó que yo hablé y el presidente simplemente escuchó. (...) Fue fundamentalmente un monólogo", dijo O’Neill, según la CBS.
REACCION. La Casa Blanca inmediatamente rechazó los comentarios de O’Neill, quien fue despedido en diciembre de 2002 por su oposición a los recortes de impuestos.
"Apreciamos su servicio... (pero) parece que el señor O’Neill más bien trata de justificar sus propias opiniones y no ver la realidad de los resultados que estamos logrando en nombre del pueblo estadounidense", dijo ayer el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
Bush continuará "mirando hacia el futuro y centrándose en lo que hemos logrado en la eco- nomía.
Otras fuentes de la Casa Blanca dijeron a la CBS que las acu- saciones de O’Neill son "risi- bles" y que "nadie ha hecho caso de las locuras que éste ha dicho antes, y no hay razón para hacerlo ahora".
La entrevista con la CBS es la primera que concede O’Neill para hablar de su experiencia como allegado al proceso político en Washington bajo el presidente Bush. O’Neill, fuerte crítico de la política unilateral de "ataques preventivos" de Washington, dijo a CBS que la toma de decisiones en la Casa Blanca era deficiente y que muchas veces, sin una guía firme de Bush, los funcionarios tenían "poco más que corazonadas de lo que podría pensar" el presidente.
Según Suskind, ex corresponsal del diario "The Wall Street Journal", existen documentos —algunos secretos— que describían el plan para un Irak sin Saddam Hussein.