La expansión de las exportaciones ha sido uno de los motores de la reactivación de la economía uruguaya en el último año. Las ventas de bienes y servicios al exterior mostraron un ritmo de crecimiento sostenido y una participación creciente en el Producto Interno Bruto (PIB).
La modificación de los precios relativos en 2002 y el nuevo contexto regional determinaron un cambio sustancial en los flujos del comercio exterior de nuestro país. Este proceso ha ido delineando un tipo de inserción internacional diferente al del pasado, aunque no consolidado aun, que constituye uno de los puntos claves en la actual discusión económica.
Una de las facetas de este proceso está relacionada con el grado de diversificación de las exportaciones, sus modificaciones a lo largo del tiempo y el nuevo perfil de especialización internacional que se ha venido conformando. La estructura de las exportaciones refleja, en gran medida, las transformaciones operadas en la estructura productiva, por lo que sus cambios sólo pueden ser apreciados en períodos relativamente largos de tiempo.
El análisis del comportamiento exportador de un país puede realizarse desde, al menos, dos perspectivas complementarias entre sí: un primer enfoque, de tipo "cuantitativo", se centra en el grado de difusión del proceso exportador, los cambios que se producen vinculados a la ampliación del abanico de productos exportados, la incorporación de nuevos sectores y actividades productivas y la conquista de nuevos mercados.
Un segundo enfoque, más "cualitativo", incluye aspectos que hacen al modelo de especialización exportadora, como el valor agregado incorporado en las exportaciones, la intensidad en el uso de los factores, su contenido tecnológico, la dependencia o no de ventajas comparativas estáticas, los encadenamientos productivos y la articulación del modelo exportador con la dinámica de la demanda mundial.
Esta nota se encara básicamente desde la primera perspectiva, si bien se tienen en cuenta también algunos aspectos más asimilables al segundo enfoque. Concretamente, se estudian los principales cambios operados en las exportaciones —fundamentalmente en términos de importancia relativa de los sectores y principales destinos— durante el período 1997-2003. El análisis permite identificar las actividades exportadoras más dinámicas en el último período, así como también, los sectores con capacidad de relocalizar su producción fuera de la región.
MARCO. La diversificación de las exportaciones es un atributo deseable dado que permite reducir la volatilidad del sector externo e incrementar la vinculación de la economía con el resto del mundo. La multiplicidad de productos asegura una mayor permanencia y estabilidad en las corrientes de comercio —minimizando los efectos de shocks de precios sobre el nivel de exportaciones y la actividad interna— al tiempo que facilita el acceso a nuevos mercados.
La diversificación de destinos, por su parte, es una condición importante para sustentar la política exportadora, ya que disminuye el riesgo de que un país tenga que depender excesivamente del nivel de actividad de unos pocos mercados, o se vea fuertemente afectado por los cambios en las cotizaciones de determinadas monedas.
En el caso de Uruguay, la experiencia histórica muestra que la concentración de buena parte de las exportaciones en Argentina y Brasil tornó a la economía uruguaya muy vulnerable a los shocks regionales. Por esta razón, en este estudio se presta particular atención al grado de exposición de los distintos sectores de actividad a la región.
GRAFICOS. Las cifras de exportaciones de mercancías de 2003 divulgadas recientemente por el BCU se presentan clasificadas según los grupos de actividades (CIIU-rev2) y, dentro de estos, por principales países de destino, lo que resulta de mucha utilidad para el análisis de la matriz exportadora del país. Un estudio comparativo para diferentes años permite detectar los cambios que se han ido produciendo en el perfil exportador.
La información cruzada de sectores y destinos que surge de los datos anuales del BCU se resume en las infografías adjuntas. Los gráficos puede resultar de difícil interpretación en un primer momento; sin embargo, vale la pena detenerse a analizarlos por las importantes conclusiones que se desprenden de los mismos.
En concreto, se intenta mostrar gráficamente cómo se han movido los distintos sectores en los últimos seis años en términos de la participación en el total exportado y del grado de concentración de sus ventas en la región. En este marco, una actividad cualquiera podría considerarse "exitosa" si se desplaza hacia abajo y hacia la derecha, lo que significa que disminuye su exposición a la región y se expande en mayor medida que el promedio de las exportaciones (o se contrae menos). Similarmente, sectores que se mueven hacia la izquierda y hacia arriba se pueden considerar "en retroceso" en la medida que —cualquiera sea la causa— van perdiendo el acceso a los mercados extraregionales.
Un caso particular de interés, son aquellos sectores que se desplazan hacia el origen: se trata de actividades que dejan de vender en los países vecinos y no pueden relocalizar su producción hacia terceros mercados.
TENDENCIAS. Entre 1997 y 2003, las exportaciones uruguayas pasaron de U$S 2,.726 millones a U$S 2,198 millones. Este caída estuvo acompañada por cambios importantes en la estructura exportadora.
El primer hecho destacable es la pérdida de participación de las exportaciones de manufacturas de origen industrial —que pasaron de representar el 30% de la canasta exportadora en 1997 a menos de 24% en 2003— y la mayor importancia de las exportaciones provenientes del sector agropecuario (productos primarios y agroindustrias).
El creciente peso de las agroindustrias en las exportaciones totales es preocupante por al menos dos motivos. En primer lugar, dichas ramas son productoras de bienes —commodities— cuyos precios fluctúan mucho en los mercados internacionales, lo que deja a nuestro país en una situación de mayor vulnerabilidad. En segundo lugar, las agroindustrias incorporan menor valor agregado que las industrias pesadas. En efecto, de acuerdo a la última Encuesta Industrial Anual disponible correspondiente al año 1997, las ramas que presentaban los menores ratios de valor agregado bruto (VAB) a valor bruto de producción (VBP) eran justamente los frigoríficos, los lácteos, la molinería y las curtiembres.
La caída de la participación de las manufacturas de base industrial deja en evidencia problemas estructurales de la economía uruguaya que imposibilitan un mayor despegue exportador. En ese sentido, se deben mencionar los problemas de competitividad independientes del nivel del tipo de cambio, el escaso nivel tecnológico de muchos sectores debido al proceso de desinversión de los últimos años, la falta de canales fluidos de comercialización y las restricciones financieras que enfrentan muchas empresas, particularmente aquellas con un alto nivel de endeudamiento.
DESTINOS. Un segundo aspecto destacable es la disminución sustancial del grado de concentración de las exportaciones en Argentina y Brasil: desde 47,5% en 1997 a 28,4% en 2003. Todos las actividades excepto la molinería disminuyeron su exposición a la región.
La mayor diversificación de mercados no resulta sorprendente, teniendo en cuenta el deterioro del contexto regional que comenzó en 1999 tras la caída del plan Real en Brasil y se agravó en 2001-2002 como consecuencia de la fuerte recesión y el colapso del régimen de convertibilidad en Argentina.
Este aspecto debe considerarse como un subproducto positivo de la crisis regional. Uruguay es actualmente menos vulnerable a los shocks reales provenientes de los países vecinos (algo similar podría decirse de los shocks financieros, debido a la caída de los depósitos de los no residentes y la menor exposición de los bancos uruguayos al riesgo argentino).
En la actualidad, los sectores que aún continúan presentando una alta concentración en Argentina y/o Brasil (más del 50% del total exportado) son: plásticos y caucho, molinería, productos alimenticios diversos, la industria química, la industria papelera y el complejo automotriz.
dispar PERFORMANCE. Las actividades que lograron diversificar sus mercados y, al mismo tiempo, aumentaron su participación en el total exportado ("actividades exitosas") fueron los frigoríficos, las curtiembres, la industria láctea, la pesca, los productos del caucho y del plástico y las actividades agrupadas en "otros grupos".
Dentro de los "perdedores" se encuentran indudablemente la vestimenta, la industria automotriz y las industrias productoras de minerales no metálicos (cemento, loza y porcelana, etc.) y de maquinarias y aparatos eléctricos.
Otro sector con un comportamiento desfavorable en el período fue la molinería: ha perdido peso en el total exportado y sus exportaciones se encuentran más concentradas que en el pasado como consecuencia de la creciente gravitación de Brasil como mercado para el arroz.
CONCLUSIONES. Los cambios cuantitativos analizados dan una primera idea de la transformación operada en la estructura exportadora uruguaya en los últimos años.
No todos los sectores han tenido las mismas posibilidades de diversificar sus productos exportados hacia afuera de la región. Las actividades primarias (agrícola y pecuaria) y las agroindustrias tradicionales (frigoríficos, curtiembres, textiles) han podido colocar con relativa facilidad su producción en otras áreas. Las industrias que generan mayor valor agregado, en cambio, presentaron grandes dificultades para redireccionar sus productos. El cambio del perfil exportador de la industria manufacturera repercutió fuertemente en los niveles de empleo del sector.
En la actualidad, las exportaciones tienen un mayor componente primario que en el pasado. En contrapartida, las ventas se encuentran más diversificadas y, por tanto, son menos vulnerables a los cambios tan frecuentes de la coyuntura económica regional.