Viernes 31 de diciembre de 2004 | Año 87 - Nº 29955
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MENOS CHURRASCOS | El 2003 se recordará por la fuerte caída que se registró en el consumo
Cierre de año: se faenó más ganado y creció exportación
Se procesaron unas 90 mil cabezas más que en el 2002, pero se estuvo por debajo de la cifra previa a la aftosa

CONSULTORA SERAGRO

Se conocieron las cifras oficiales de la actividad de faena del año 2003, lo que hace oportuno un repaso de las principales características de esas operaciones, para evaluar la coyuntura actual así como para intentar alguna proyección hacia el futuro inmediato.

LA FAENA. Como puede apreciarse en el cuadro adjunto, la faena en establecimientos habilitados a nivel nacional —se excluye la que se realiza en los mataderos locales y en los establecimientos—, en el 2003 se incrementó en 90 mil cabezas respecto al año anterior.

Este aumento surge exclusivamente de la mayor actividad producida en el último cuatrimestre, porque hasta la segunda semana de setiembre, la faena acumulada en lo que iba del 2003 era inferior a la del año precedente. En ese período de tres meses y tres semanas, la faena del último ejercicio fue de 550 mil reses, 100 mil más que en igual período del 2002.

Tampoco se debe concluir que se trata de una gran faena, porque está aún por debajo de lo que se produce en un año normal.

Como se ve, la faena todavía no alcanza los niveles del año 2000, por ejemplo, el último antes de la aftosa.

Los aumentos de este ejercicio último se concentran exclusivamente en la categoría vacas, que creció en más de 90 mil cabezas, mientras las demás categorías permanecieron prácticamente incambiadas.

DEMASIADAS VACAS. Nuevamente puede observarse que, aún con la recuperación actual, la extracción de vacas todavía está lejos de los guarismos normales, máxime cuando el stock de la categoría ha ido aumentando, por falta de demanda, desde que volvió la aftosa. En términos absolutos, la dotación de vientres adultos en el rodeo es demasiado alta, por lo que cabe esperar que este año se produzca una fuerte extracción de la categoría, dada la demanda y buenos precios que hoy encuentra en el mercado.

Dentro de la categoría vacas, se diferencian tres subcategorías: vaquillonas, vacas de 6 dientes y vacas, que nuclean todas las demás; en general, se trata de vientres descartados de la cría, que se engordan antes de embarcar; aunque también hay manufacturas y conservas.

Las vaquillonas y vacas 6 dientes aumentaron entre años de 137 mil a 151 mil; pero las vacas aumentaron más: pasaron de 466 mil a 543 mil: 77 mil cabezas más.

En todo caso, esta faena de vacas adultas apenas representa alrededor de un 12 % del total de las vacas —de cría y de invernada—, lo que obviamente es insuficiente para compensar el ingreso de nuevos animales al rodeo, y asegurar la imprescindible renovación de los animales destinados al servicio.

NOVILLOS ESTANCADOS. En cuanto a los novillos, cabe destacar la estabilidad de la faena en torno a algo menos de un millón de cabezas al año. En lo que refiere a la composición interna, los novillos de boca llena siguen representando cerca de la mitad de lo que se faena de la categoría, en una expresión del estancamiento del proceso de reducción de la edad de faena que se registró en la década pasada, hasta el año 98. Tradicionalmente, los novillos boca llena representaban el 80 % de la faena de todos los novillos, pero el cambio técnico que supuso la utilización de praderas y verdeos en las invernadas, modificó sustantivamente este accionar, y llevó a que casi el 56 % de los novillos fueran de dentición incompleta en la faena del ejercicio agrícola 98-99.

La difusión masiva de la tecnología de engorde intensivo, el elevado stock de categorías jóvenes, los buenos precios en dólares que recibe el ganado, la razonable cotización del tipo de cambio y, sobre todo, la excelente perspectiva de los mercados externos (más allá de las actuales incertidumbres por la Vaca Loca), permiten augurar un nuevo empuje de mejora en este indicador de eficiencia productiva.

Tanto para novillos como para vacas, la previsión es de que se registre un fuerte incremento en la faena en este año 2004. Es que el actual nivel de extracción es particularmente bajo frente al stock acumulado durante los últimos tres años, en los que la faena fue baja (debido a la falta de demanda externa por nuestras carnes) la marcación de terneros muy elevada, y las muertes muy moderadas, porque el clima, en general, acompañó.

Producción, exportación y consumo

La información oficial actualizada, a partir preferentemente de la tarea estadística desarrollada por los técnicos del Instituto Nacional de Carnes, nos permite hacer lo propio con estimaciones anteriormente realizadas en base a proyecciones.

Con los datos finales se puede establecer, más precisamente, la dimensión de la caída en el consumo de carne por parte del consumidor doméstico. Puede apreciarse en el cuadro adjunto que si bien la producción de carne en gancho aumentó en torno a un 3,5 %, mucho más creció lo que se embarcó hacia el exterior, de modo que los saldos remanentes que quedaron para el consumo interno fueron muy inferiores a los del año anterior (que ya había bajado respecto a los años previos).

La debilidad en el poder de compra de los consumidores —fuertemente notoria en el año que terminó—, enfrentada a un constante aumento de los precios de la carne como expresión directa de la mejora en los mercados internacionales, determinó un ajuste drástico en los volúmenes colocados en el abasto local.

Lo que la prensa tantas veces recogió en primera plana o en los noticieros centrales de la TV —público y carniceros protestando por la constante suba de precios—, llegó a las estadísticas: ya no se puede comer tanta carne como se solía hacer.

La vaca loca y el pasto

La amenaza de la Vaca Loca, en cuanto que podía provocar el cierre del mercado estadounidense para las carnes de terceros países —caso del nuestro—, no se ha concretado por el momento. Si bien es prematuro realizar previsiones respecto a lo que va a suceder en adelante, hay muchas señales que indican que ese mercado no desaparecerá para nosotros. Las ventas a ese país se han enlentecido, y los valores bajaron alrededor de un 10 %, según han señalado diversas fuentes industriales locales, pero no se han detenido.

Las repercusiones que esta situación ha tenido en nuestro mercado de haciendas, han sido mínimas hasta ahora. La industria consiguió bajar 3 o 4 centavos el kilo en gancho, pero el mercado continúa tranquilo, con un tono de vacaciones veraniegas, sin presión en ningún sentido.

México sigue ocupando el centro de las expectativas, y mientras haya pasto en los campos, tampoco hay apuro por vender.

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