Viernes 31 de diciembre de 2004 | Año 87 - Nº 29955
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CAMPEONATO URUGUAYO | LA INSISTENCIA OFENSIVA DEL CUADRO DE PELUSSO FUNDAMENTÓ LA JUSTICIA DE UNA CONSAGRACIÓN QUE PARECÍA ESCAPÁRSELE DE LAS MANOS Y TUVO RASGOS DE MILAGRO
Danubio lo clavó de cabeza
Un gol agónico liquidó a un Nacional que potenció el valor de Jardines como feudo inexpugnable

JORGE SAVIA

Danubio campeón. Nacional, que en el primer partido lo había goleado, y que ayer en la revancha parecía encaminarse —por un sendero peligroso, que sobre todo al final del trámite se hizo cuesta abajo, en dirección a un despeñadero al fondo del cual estaba el arco de Viera, que en los últimos minutos se salvó de caer vencido en un par de oportunidades— hacia un tercer partido en condiciones muy favorables, ya que un baluarte danubiano como el juvenil Guillermo Rodríguez había sido expulsado, no pudo evitarlo.

Nacional no pudo, ¿o tuvo un error de cálculo? Quizá esa es la única duda que pudo quedar al cabo del inobjetable triunfo del cuadro de Pelusso, que fundamentó su agónica y casi milagrosa consagración de la víspera en la convicción y la insistencia ofensiva con que se aferró en el segundo tiempo a la gran posibilidad de hacer pesar su condición de locatario, y que ya fuera por algunas chances claras desperdiciadas por Salgueiro, como por un par de atajadas providenciales que realizó el arquero visitante, parecía escabullírsele como granos de arena entre los dedos de las manos.

En otras palabras: por ahí, ese Nacional que fue a Jardines a jugar con Medina como único atacante, reforzando con el despliegue de Eguren la habitual solidez de marca que ofrece "O.J." Morales en el mediocampo, sobreestimó las posibilidades de ese Danubio al que le había infligido una traumática derrota el domingo pasado, y potenció al máximo el valor de Jardines del Hipódromo como reducto locatario prácticamente inexpugnable, cediendo una iniciativa de la que Danubio, con su fútbol relativamente pulido, pausado, tampoco pudo o supo sacar provecho en la primera etapa. La prueba está: frente a algunos contragolpes armados por lo general por las subidas de La Luz y las corridas de Castro, el local sólo expuso como argumentos de victoria un primer remate al arco tricolor que hizo Salgueiro a los 21’ y un mano a mano de Risso que fue tapado a los 38’ por el arquero contrario.

Al término de los 45’ iniciales se podía decir que Nacional estaba saliendo con la suya. Que su planteo era acertado, porque controlaba el trámite. El tema es que para el segundo tiempo, que arrancó bajo parámetros similares a los de la primera etapa, Danubio empezó a quemar las naves. Y así como hizo entrar al "Porteño" Artigas por Rariz, también le dio ingreso a Perrone por el "Nacho" González. O sea: fue haciendo cambios atacantes. Nacional, en cambio, fue reforzando, o acentuando, la postura con la que fue a jugar la revancha, de claro respeto por el locatario. Así sacó a Rariz para blindar la zaga con Machado, incluyó a Albín por Castro priorizando la tenencia de la pelota por sobre la posibilidad de liquidar al cada vez más desesperado Danubio de contraataque, y cambió a Medina por Abreu, con la mala fortuna de que el "Loco" se lesionó y quedó disminuído fisicamente al poco rato de estar en la cancha.

Con ese panorama, que mostraba a Danubio tratando desesperadamente de meter pelotas aéreas en el área adversaria todo parecía encaminarse hacia un tercer partido que se avizoraba favorable al conjunto tricolor, porque el local —en medio de su impotencia— había sufrido la expulsión de Guillermo Rodríguez, quizá su figura más importante. Pero Nacional siguió reculando. El cuadro de Peluso creó algunas situaciones de gol que antes no había fabricado. Y en la última pelota, ¡zas! Tal vez por aquello de que tanto va el cántaro al agua que al final se rompe, corner, Jadson Viera que salta y gana, Perrone que roza la pelota a la pasada y ¡Danubio campeón! Porque clavó de cabeza a un Nacional que no pudo o no supo evitarlo. Aunque la historia no se detendrá a responder esa interrogante.

u$S 190.000

PREMIO

El plantel de Danubio percibirá 190.000 dólares por haber logrado el Uruguayo, lo que equivale a unos 8.000 dólares por jugador.

SUDAMERICANA

El título también clasificó a Danubio a la Copa Sudamericana. Es el único equipo uruguayo que participó en todas las ediciones de este certamen.

MULTICAMPEON

Danubio no sólo salió campeón Uruguayo en Primera, también logró los títulos en Cuarta, Sexta y Sub 16.

"POLILLITA"

Ruben Da Silva es el único jugador danubiano que tuvo el privilegio de integrar los planteles que lograron los dos títulos uruguayos (1988 y 2004). Además, obtuvo el Torneo Apertura 2001 y el Torneo Clausura 2002.

Un derecho de autor: "La toqué de taquito"

La historia de Danubio emparentada a los sinsabores cosechados en finales anteriores fue la principal razón del desahogo del plantel campeón Uruguayo.

Hartos de escuchar que Danubio "arrugaba" en las difíciles, lanzaron un arsenal de cánticos dedicados "a los contra". "A todos que pensaban que Danubio no tenía huevos", como señaló un efusivo Walter Gargano.

Por eso, después de la vuelta olímpica donde le recordaron a Nacional que sus hazañas habían terminado en la Curva de Maroñas, el festejo íntimo del plantel fue toda una descarga —lógica—de bronca a quienes criticaban la falta de garra del plantel: "o le le, o la la, si esto no son huevos los huevos donde están".

A esa altura de los festejos, poco importaba el vaho y el calor impresionante que había en un vestuario con capacidad colmada.

Tanta gente motivó que varios jugadores se fueran del camarín para respirar aire puro en el gimnasio y, de paso, aprovechar para ser felicitados por los caseros y los familiares —en definitiva, la gente que está en las buenas y en las malas— por semejante logro. Allí se encontraron Diego Perrone y Luis Barbat. Allí el arquero se enteró que el pie del delantero fue fundamental para que Danubio festejara.

"La toqué de taquito", le dijo Perrone. "Menos mal, la verdad que lo único que pude ver fue la pelota cuando entró a la red y después sentí que el mundo se me venía encima", le contestó Barbat eufórico.

Allí, Perrone también reveló que el plantel no hizo promesas, pero "sin la cumbia que ponía el Bola Lima en el camino a la cancha antes de cada partido, la veía difícil para ser campeones", confesó el autor del gol del campeonato.

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