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08/04/03
Procesaron al fiscal García Altolaguirre
Los rumores provenientes de jueces y de abogados con "fuertes sospechas nos pusieron en obligación de hacer algo"

NATALIA ROBA

El fiscal penal Rafael Ubiría dijo a El País que aunque los rumores sobre la actuación corrupta de su colega Carlos García Altolaguirre existían, recién en el último año o año y medio fueron "contundentes" para motivar una investigación penal.

El magistrado, quien promovió la investigación penal de su colega en agosto, junto a las también fiscales Mirtha Guianze y Olga Carballo —que finalmente llevó a cabo el presumario—, fue elegido como vocero de la asociación que integra para referirse al tema.

—¿Cuáles fueron los elementos para decidir investigar al fiscal García Altolaguirre?

—Todo nace con una reunión informal y ocasional que tuvimos alrededor de agosto las fiscales Olga Carballo, Mirtha Guianze y yo, en la que surgió el tema de nuestro colega y los rumores insistentes que recibíamos de jueces y funcionarios del sistema judicial de que podría estar vinculado a actos de corrupción. Estábamos muy preocupados y ahí, espontáneamente, los tres coincidimos que teníamos que poner en conocimiento del fiscal de Corte, (Oscar Peri Valdez) esta situación. Pedimos audiencia y unos días después fuimos a hablar con el doctor Peri quien nos dijo que el camino para investigar era el judicial.

—¿Por qué se eligió a Carballo para hacer la denuncia?

—Ella asumió esa responsabilidad de motu propio con mucha fortaleza anímica y desconozco si hubo algún tipo de solicitud expresa de que fuera ella. En particular yo estaba con toda la investigación del Banco de Montevideo desde agosto y me autoexcluí porque no podía.

—Era la única de los tres que no pertenecía a la agremiación de fiscales. ¿Eso influyó?

—No. Ni se tocó ese tema. Ella asumió la responsabilidad y de ahí en más fue una denuncia que hizo una fiscal ante un juez penal. Se transformó en una investigación presumarial que desconozco, y obviamente que uno se fue enterando al final por las consecuencias.

—Si se comentaba desde hacía tiempo ¿por qué se decidió actuar en el 2002?

—Porque coincidió que estábamos los tres reunidos y recientemente habíamos recibido (denuncias de) nuevos hechos.

—¿Qué hechos?

—No los recuerdo ahora pero tampoco voy a hablar sobre ello porque pueden ser objeto de nueva investigación.

—¿Esas denuncias venían de parte de particulares afectados o del sistema judicial?

—De particulares no recibí comentarios. Los sentí de algunos jueces y de algunos abogados, sobre sospechas, nada concreto, fuertes sospechas. Eso fue lo que nos puso en obligación de hacer algo o de por lo menos plantearle la preocupación al fiscal de Corte.

—¿Cómo se eligió el juez?

—Eso lo desconozco pero sin duda que tiene que ser porque era el competente en el momento en que se hizo la denuncia. En lo que me es particular no lo hablé con nadie más, ni siquiera con mi fiscal adjunta. Nadie sabía nada, salvo nosotros tres y la gente que se encargó de la investigación. Por lo que me consta, se tomaron las previsiones para que el juez dirigiera la investigación en la forma más secreta posible.

—¿Tenía amistad con su colega?

—No, ni tenía mucha afinidad pero tampoco tenía problemas particulares con él. En la vida uno tiene mayor afinidad con unas personas que con otras, pero tampoco estaba enemistado. El tema no pasaba por ahí, somos fiscales penales y cuando uno toma conocimiento de la eventual existencia de un delito tiene el deber de hacer la denuncia para que se comience la investigación y eso fue lo que se hizo. En el comunicado de la Asociación que difundimos el viernes hicimos hincapié en ese principio de igualdad ante la ley que tenemos todos y no puede haber excepciones. Todo el mundo se ha sorprendido con esto porque como la investigación fue ultra secreta, mucha gente no lo sabía.

—Pero a nivel de la Fiscalía muchos dicen que los rumores existían desde hace tiempo y que todos lo sabían.

—Claro, rumores existían pero no hechos. Me consta que cualquier otro colega que hubiera tenido pruebas hubiera actuado de la misma manera. Eran sospechas, cada vez más contundentes y se entendió que este era el camino adecuado. En la vida cotidiana, la gente trata de no meterse en los problemas ajenos, se mira al costado y no se hace lo que en definitiva se tiene que hacer. Pero el tema es que nosotros no somos particulares somos fiscales, más que un poder hacer es un deber hacer. Hay una obligación más allá de lo difícil de esta situación. Había que actuar y los hechos han probado que estuvo bien promover esta denuncia y ni que hablar el apoyo total a la gestión de la doctora Carballo, reconocida por el fiscal de Corte, por el ministro (Leonardo Guzmán) y por nosotros.

—Más allá de esos rumores, García Altolaguirre fue elegido por ustedes mismos como presidente de la asociación de fiscales hasta hace dos años. ¿Cómo se explica eso?

— Eso fue en dos períodos consecutivos, del 97 al 99 y del 99 al 2001. La explicación está en que los rumores se fueron haciendo más frecuentes e insistentes en los últimos tiempos. Después que ocurrieron los hechos todo el mundo dice que sabía pero no en aquel momento, la cosa se fue agudizando con el tiempo. Hablamos de una persona que en aquella época tenía gran trayectoria en el Ministerio Público, muy capaz, inteligente profesor de facultad tenía una cantidad de características que hacían que fuera la persona indicada para presidir la asociación.

— ¿A qué se refiere con los últimos tiempos?

— Según mi experiencia desde el 2001 y 2002 los rumores se fueron agudizando. La explicación está ahí.

— ¿No cree que esto perjudica la imagen de los fiscales?

— Al contrario. El resultado de esta investigación reafirma que el Ministerio Público está dotado de fiscales penales que ante conocimientos de hechos delictivos cumplen con su deber y formulan la denuncia. Más allá de la tristeza que pueda invadir a todos los integrantes del Ministerio Público, existe un rechazo profundo ante hechos como estos.

—¿Hay comentarios de que otro fiscal incurrió en prácticas corruptas?

—No, que yo sepa no.

— En la reunión que se realizó el sábado se aclaró que no hay otros fiscales investigados ¿Había dudas?

—Desconozco, pero fue aclarado expresamente por el ministro y fiscal de Corte. La denuncia se promovió desde dentro y eso nos debe mantener a todos satisfechos —no se puede decir contentos— porque no era infundada sino que, por el contrario, los hechos demostraron que este colega había incurrido en conductas penales.

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