El doctor Washington Beltrán, uno de los referentes que tuvo el Partido Nacional durante el siglo XX, fue sepultado en el Cementerio Central con honores de jefe de Estado.
Desde las 19 horas del jueves 19, el cuerpo del doctor Beltrán fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.
Minutos antes de las 11 horas del viernes 20, el féretro de Beltrán fue llevado fuera del Palacio Legislativo por varios familiares y escoltado por una guardia de honor del Cuerpo de Blandengues, la cual caminó los primeros metros con paso corto, siguiendo la tradición militar para este tipo de ceremonias.
Ante la orden de un oficial, la escolta cambió su marcha y se dirigió a paso común hasta la entrada del Salón de los Pasos Perdidos.
Tras bajar las escaleras del Palacio Legislativo, el cuerpo del doctor Beltrán fue depositado encima de una cureña del Cuerpo de Blandengues, escoltada por un grupo de efectivos a caballo.
El cortejo fúnebre, que partió a las 11.15 horas, superaba el centenar de autos que llevaban a familiares y amigos.
En el momento se produjeron escenas de hondo dolor, reflejadas en los rostros de los presentes.
Antes de la partida del cortejo, el vicepresidente de la República, Luis Hierro López, dijo que Beltrán "fue un hombre ejemplar. Un gran ciudadano que sirvió a la República con dignidad, inteligencia y honestidad".
"Por encima de que fue un dirigente blanco, periodista y político durante 35 años, se fue un gran uruguayo", sentenció.
Mientras, el diputado herrerista, Gustavo Penadés —actual columnista de El País—, aseguró que "Uruguay pierde uno de sus últimos estadistas del siglo XX y uno de los arquitectos de la definitiva unidad del Partido Nacional".
"Podría estar cargado de odio por la trágica muerte de su padre. Se va con la condecoración de ser un ‘servidor de la patria, concepto que sólo los blancos sabemos decir. Nos enorgullece dicho concepto", sentenció el legislador.
A su vez, el conductor de Desafío Nacional, Juan A. Ramírez, sostuvo que Beltrán "era un hombre que tenía principios éticos inconmovibles. Fue la demostración de una vida transparente".
RELIGIOSO. Precedido por una escolta a caballo de la guardia de honor del Cuerpo de Blandengues, el cortejo se dirigió desde la sede del Poder Legislativo hacia el Cementerio Central.
El trayecto de la comitiva fue Avenida Libertador, 18 de Julio, Zelmar Michelini, Maldonado y Aquiles Lanza.
Esas calles fueron recorridas lentamente. Muchas personas salieron a las aceras para despedir a Beltrán. Otras se acercaron a observar a la hermosa, simbólica y trágica ceremonia donde se le rinde el último adiós a un hombre de Estado.
Durante casi media hora, el tránsito en el centro de Montevideo se vio prácticamente paralizado.
PERIODISTA POLITICO. Durante su recorrido hacia el Cementerio Central, la comitiva hizo una parada frente al edificio que alberga la Redacción de El País, ubicado en Zelmar Michelini 1283, esquina San José.
Entonces, durante tres minutos, el personal del diario le rindió homenaje a su desaparecido director.
En silencio, más de un centenar de trabajadores recordaron a alguien que durante décadas participó activamente en el trabajo de la redacción durante muchas tardes y noches.
Entre los presentes se encontraban, empleados de la imprenta, jefes de página de la redacción, diagramadores, periodistas, administrativos y fotógrafos.
Al diario también se acercaron a saludar el decano de la Facultad de Derecho, Alejandro Abal; Eduardo Rocca Couture, destacada figura nacional, y el multifacético publicista y periodista, Raúl Barbero.
Fue un hombre polifacético que dejó sus huellas en ámbitos distintos como el periodismo, la política, la abogacía y el deporte.
Beltrán le dedicó más de 64 años de su vida al diario El País. Ingresó con 24 años en la plantilla de periodistas del matutino para cubrir deportes y luego se encargó de la página internacional.
En 1938 realizó una serie de aportes a la página política del matutino y en 1949 fue designado Sub Director junto a Martín Aguirre y Daniel Rodríguez Larreta.
Sus escritos en la página política fueron el inicio de una larga carrera como dirigente partidario. Diputado y senador en varios períodos, ocupó la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno. Su intensa actividad política se truncó con el golpe militar en 1973.
A partir de ese momento, continuó con sus otras dos pasiones: el diario y la abogacía. Beltrán pidió a amigos libros de derecho procesal para actualizar sus conocimientos en esta materia. Tras una ausencia de unos siete años, retornó a los juzgados.
Algunos de sus correligionarios abogados recuerdan encontrándose con él en los tribunales cuando defendía el caso de algún cliente y su elevado nivel académico.
Según sus familiares, en su juventud fue un brillante jugador de fútbol con un talento que le hubiera permitido integrar un equipo profesional. Otra de sus pasiones fue el tenis. Fue socio fundador y presidente del Círculo de Tenis y practicó ese deporte hasta hace poco tiempo.
ADIOS. A las 11.55 horas, casi al finalizar la calle Aquiles Lanza, a dos cuadras del Cementerio Central, formaciones de oficiales y cadetes del Ejército, la Armada Nacional, la Fuerza Aérea y la Policía esperaban la llegada del cortejo.
Al acercarse la comitiva, una banda comenzó a tocar marchas fúnebres militares.
De esa forma, el Estado uruguayo rindió homaneje a quien entre 1965 y 1966 ocupó la Presidencia del Consejo Nacional de Gobierno.
Ya en la entrada del cementerio, una delegación militar recibió la llegada de la cureña tirada que transportaba el ataúd que lucía cubierto con una bandera nacional.
Allí se encontraba una gran parte de la clase política uruguaya, encabezados por el presidente Jorge Batlle y el vicepresidente Hierro.
A su lado, el ministro del Interior, Guillermo Stirling, dialogaba con los senadores Jorge Larrañaga y Francisco Gallinal y la diputada Beatriz Argimón. Observando la charla, estaba el diputado herrerista Jorge Chapper.
A unos metros de allí, el ex presidente de la República, Luis Alberto Lacalle, esperaba el cortejo junto al senador Luis Alberto Heber y al diputado Penadés.
Por separado, los ministros Leonardo Guzmán (Educación y Cultura) y Gonzalo González (Ganadería, Agricultura y Pesca) entraron en el cementerio y esperaron el comienzo de la parte oratoria.
Luego arribó el ex ministro de Deportes, Jaime Trobo acompañado de dirigentes blancos.
Hierro, con los brazos cruzados y en silencio, miraba el desarrollo de la ceremonia. A pocos metros de allí, Lacalle se aprestaba a acompañar a familiares y a amigos a transportar los restos de Beltrán hacia el interior de la necrópolis.
Cuando el féretro cruzó la puerta del cementerio, los presentes se dirigieron hacia el centro del mismo, frente al Panteón Nacional, donde iban a desarrollar sus discursos el ex ministro de Industria, Energía y Minería y ex dirigente de la Juventud de la Lista 400, Sergio Abreu; Lacalle, el ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, y el Administrador interino de El País, Guillermo Scheck.
En el acto también se hicieron presentes la senadora herrerista Julia Pou, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Santiago Pérez y el diputado nacionalista Gustavo Borsari. También asistieron el embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, y su colega inglés, John Everard.
Cuatro aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaron el lugar, mientras que una salva de 21 cañonazos imprimieron una honda emoción al cierre del sepelio.