SERGIO BERRUTTI
Más allá de los errores que pudo haber cometido en el manejo puntual del episodio de los laboratorios que emitían resultados de exámenes clínicos truchos, el alejamiento de Alfonso Varela del Ministerio de Salud Publica encendió una luz de alerta roja en el sistema político respecto a esa secretaría de Estado, al valorarse en forma generalizada y más allá de los partidos, que es equivocado simplificar ese problema a una cuestión de aptitudes de los ministros que por allí han desfilado.
Desde el retorno al sistema democrático en 1985, nueve ministros han ocupado el cargo y solamente Raúl Ugarte permaneció los cinco años en el cargo durante la primera administración del ex presidente Julio Sanguinetti. Claro que para ello, además de sus atributos profesionales para manejar aquella transición, contaba con el respaldo político nada menos que de Wilson Ferreira Aldunate, pese a que no representaba oficialmente al Partido Nacional.
Posteriormente en el gobierno del ex presidente Luis Alberto Lacalle, los ministros fueron Alfredo Solari, quien se retiró al año de asumir en el marco de la crisis política entre el Herrerismo y el Foro Batllista; Carlos Dellpiazzo, recordado por su polémica posición respecto a la campaña de prevención del Sida y el actual senador Guillermo García Costa, quien finalizó el período, no sin sufrir posteriormente denuncias de irregularidades en los acuerdos con Focoex, respecto a las cuáles la justicia laudó archivándolas y eximiéndolo de toda responsabilidad.
Luego, en el segundo gobierno del ex presidente Julio Sanguinetti, los ministros fueron nuevamente Solari, quien después de una gestión polémica y marcada por los enfrentamientos políticos y denuncias de irregularidades respecto a su subsecretaria Laura Albertini, dejó su lugar a Raúl Bustos. Este estuvo acompañado en su gestión por el actual diputado forista Gustavo Amen, quien junto con Ugarte es quien más tiempo ha permanecido en el ministerio en un cargo de tal jerarquía: cuatro años.
En el actual período, Varela fue precedido por Luis Fraschini y Horacio Fernández Ameglio. Como se verá, se trata de un ministerio de "alta rotatividad" como lo definió a mediados de esta semana el senador del Partido Nacional, Jorge Larrañaga.
¿Pero qué elementos están pesando para que esto ocurra? Fuentes vinculadas a la salud pública explicaron a El País que para esto confluyen varios aspectos.
Mas allá de los explicaciones públicas sobre la ausencia de políticas de Estado o de acuerdos en torno a un sistema nacional de salud, las fuentes consultadas advirtieron que "mientras los ministros pasan, hay mucha gente que más allá de ellos y de los gobiernos, permanecen en cargos medios de cierta importancia, constituyendo una corporación que ejerce un poder detrás del poder".
Las fuentes precisaron que se trata de cargos de jerarquía. "Si quieren te trancan si no se ejerce una fuerte autoridad", confesó uno de los informantes.
Claro que todo esto se agravó en el caso de Varela, ya que más allá de sus buenas intenciones, no solamente era una persona proveniente de fuera del "sistema", sino que además en estos meses de gestión, nunca pudo disimular que no sabía de la temática de la salud.
El actual diputado Amen, quien fue durante cuatro años subsecretario, opinó que el ministerio presenta grandes complejidades con 19 mil funcionarios, unidades de asistencia por todo el país, la responsabilidad de ser policía sanitaria, estar atento a la modernización tecnológica y la política de atención de la salud de la gente. "Esto es muy difícil y mucho más lo es si no hay una política compartida respecto a este área de la administración", sostuvo.
La senadora del Frente Amplio, Monica Xavier opinó que lo que ha ocurrido últimamente consecuencia de la "herencia de muchas gestiones que no han ejercido el rol rector en materia de salud. Ha habido ausencia o discontinuidad de una política. Los últimos gobiernos han sido prescindentes de una una política en materia epidemiológica. Se trata de un modelo asistencialista y no preventivo", sostuvo la senadora integrante de la Comisión de Salud del Senado.
Agregó además que "a esto se ha sumado que muchas veces los ministros no han tenido el respaldo ni siquiera de todo su partido y eso hace muy dificultoso que se logre el respaldo de los otros partidos".
El diputado de la lista 15 José Amorín en tanto dijo el jueves 20 en declaraciones a Setiembre FM que "este es un mal endémico. Es un ministerio muy complejo que tiene dos partes fundamentales. Ocupa el 90% de los recursos que el administración de todos los hospitales de Montevideo y el interior de la República y otra parte que es menos del 10% que es la dirección de la salud. Si hay un problema en el hospital de Rivera, se comprometa la permanencia del ministro en el cargo. Es un tema muy amplio, con temas muy sensibles y ante cualquier cosa que pase, si el sistema político no apoya al ministro, va a cambiar. Además hay grupos e interés legítimos muy importantes que tienen mucha fuerza como los médicos, los laboratorios, los funcionarios del ministerio, la Federación Uruguaya de la Salud. Es un ministerio muy complejo", precisó el legislador.
En el mes de diciembre el presidente del Directorio del Partido Nacional, el ex mandatario Luis Alberto Lacalle, planteó la necesidad de impulsar un Sistema Nacional de Salud consensuado entre todos los partidos políticos para buscar comenzar a resolver el problema de la salud pública.
Quizás el cambio de ministro pueda marcar una nueva etapa en la materia buscando acuerdos básicos ya que más allá de los ministros más o menos conflictivos, hay unanimidad en considerar que sería un error quedarse en la superficialidad de pensar que el problema radica solamente en las personas. Elaborar una plan con cierto grado de previsibilidad que de estabilidad y evite episodios que terminen siendo plataformas de crisis políticas, parece ser uno de los desafíos que tenga el nuevo ministro para evitar que continúe el desfile en esa Secretaría de Estado.