Miércoles 31 de diciembre de 2003 | Año 86 - Nº 29596
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La guerra en Irak

WASHINGTON. - Al cumplirse un año de la llegada de las tropas estadounidenses a Irak, la ocupación, anunciada "larga y difícil" por el secretario de Defensa , Donald Rumsfeld, desgasta a los militares y hace olvidar paulatinamente la brillante victoria que hizo caer al régimen de Saddam Hussein en tres semanas.

La "fase principal de combates" mostró la potencia militar desigual de los estadounidenses frente a un enemigo convencional. Pero ese ejército debió luego adaptarse a otro tipo de guerra, dirigida por combatientes fantasmas que depositaron bombas al borde de las rutas, lideraron ataques con cohetes antitanques, tiros lejano y ataques suicida devastadores.

"Antes de ir a Irak, Estados Unidos parecía, en el aspecto militar, un gigante que lo podía todo, y ahora vemos que el gigante tiene serias limitaciones", consideró Andrew Bacevich, experto militar de la Boston University.

Con la lección de la campaña militar que hizo caer a Bagdad apenas digerida, el ejército estadounidense se desespera por aprender a hacerle frente a un adversario al que casi no entiende, en un entorno extranjero en el cual los soldados están aislados por el idioma y la cultura.

Paralelamente, Estados Unidos permanece expuesto a la amenaza terrorista en Irak , advierten analistas.

La amenaza que Saddam Hussein significaba para Kuwait, Arabia Saudita, Irán e Israel se disipó con la caída de su régimen.

Sin embargo, los expertos dudan de que el Irak de Saddam haya sido una plataforma o eje del terrorismo, tal como lo afirma la administración Bush, lo cual explica la falta de una incidencia positiva en la seguridad del país a partir de esa sacudida que sufrió Medio Oriente durante el año que pasó.

Y la falta de pruebas sobre la presunta existencia de un programa iraquí de armas prohibidas contribuyó al escepticismo acerca de la amenaza terrorista que constituía Irak para Estados Unidos y para el resto del mundo.

"Todo el mundo está aliviado desde la caída de Saddam Hussein. Pero parece que no tenía armas de destrucción masiva y, por consiguiente, no era una amenaza para Estados Unidos ni para otros países aliados", escribió Doug Bandow, del Instituto CATO en Washington.

"Lamentablemente, Estados Unidos deberá quizás admitir que creó un mundo más peligroso al soltar por todo Medio Oriente los demonios de la guerra", añadió el experto en un análisis reciente titulado "Hacer a los electores estadounideses más felices, no más seguros".

La administración Bush insiste, empero, con su sonsonete de que "Estados Unidos y el mundo están más seguros desde que cayó el régimen de Saddam Hussein", del mismo modo que el país está más seguro desde la caída de los talibanes en Afganistán.

Los especialistas en terrorismo no se ponen de acuerdo sobre qué sentido debería aceptarse para la palabra seguridad, ya que un año les parece poco tiempo para avanzar un pronóstico sobre posibles mejoras en la seguridad de los estadounidenses.

"El hecho de que no haya atentados contra Estados Unidos no quiere decir nada. Eso podría cambiar mañana", estimó Marcus Corbin, del Centro de Defensa de la Información en Washington.

"La guerra en Irak decuplicó el sentimiento anti-norteamericano, en particular en el Mundo Arabe", añadió.

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