SAN SEBASTIAN / EFE
Jorge Oteiza, uno de los máximos representantes españoles de la escultura del siglo XX, murió ayer en San Sebastián a los 94 años a causa de un paro cardiorrespiratorio producida por un agravamiento de su salud. El artista fue además narrador y ensayista, profesor y pensador.
El escultor, que recibió en 1988 el premio Príncipe de Asturias de las Artes, es autor de la estatuaria del santuario guipuzcoano de Aránzau y está considerado el patriarca del arte contemporáneo vasco. Oteiza, nacido en la localidad guipuzcoana de Orio el 21 de octubre de 1908, obtuvo su primer premio de escultura en la Bienal de Artistas Guipuzcoanos de San Sebastián, en 1931, y en la misma ciudad inauguró, un año después, su primera exposición individual.
Vivió en varios países latinoamericanos desde 1935 a 1948, y expuso su obra en Santiago de Chile y en Buenos Aires, en donde dedicó varios años a la docencia en la Escuela Nacional de Cerámica. Años más tarde (1942) fue encargado por el Gobierno de Colombia de la organización en Bogotá de la enseñanza oficial de la cerámica. Dos años más tarde, publicó su Carta a los artistas de América, sobre el arte nuevo de la postguerra, y en 1948 difundió en Buenos Aires el Informe sobre mi escultura.
El artista, que regresó a Bilbao en 1948, también fue reconocido internacionalmente y recibió, además de la medalla de Oro de Bellas Artes de España (1985) y Premio Nacional de Arquitectura (1995), el Gran Premio Internacional de Escultura de la IV Bienal de Sao Paulo, de Brasil (1957) y el Primer Premio en el Concurso Internacional de Montevideo (1960).
Oteiza, quien también investigó las tradiciones del pueblo vasco, está considerado por algunos críticos como uno de los cuatro escultores más importantes del mundo.
Entre sus obras destacan: Interpretación estética de la estatuaria megalítica americana (1952), Quosque tandem, ensayo sobre la interpretación estética del alma vasca (1963), Oteiza 1933-1968 —autobiografía—(1968), Ejercicios espirituales —sobre la antropología estética vasca— y Título 21 (1978).
Oteiza estaba ingresado en la Policlínica de Guipúzcoa desde el pasado 30 de enero aquejado de una neumonía y "presentaba una insuficiencia respiratoria aguda sobre un fondo de enfermedad respiratoria crónica, tipo enfisema", agregó el centro médico. El hospital recordó hoy en un parte que la evolución del artista durante su internamiento fue favorable durante las primeras semanas, aunque con posterioridad el escultor tuvo diversas recaídas, agravándose su estado de salud hasta que en entró en los últimos días en "un estado de obnubilación y coma progresivo" .
Los familiares del artista, reunidos desde primeras horas de hoy en el centro médico, decidirán dónde será enterrado y cuáles serán las ceremonias fúnebres que se celebrarán en su memoria.