GUILLERMO ZAPIOLA
Fue uno de los últimos grandes capocómicos de la era de oro de la comedia italiana. A los ochenta y dos años falleció en Roma, en su villa de la Piazza Numa Pompilio, de un ataque cardíaco, el actor, autor y director Alberto Sordi, intérprete de cerca de doscientas películas hechas a lo largo de más de medio siglo de carrera, en las que encarnó con humor, sagacidad y puntería de observación todos los defectos y las cualidades de sus compatriotas.
Trabajando a las órdenes de los más grandes cineastas italianos, como Fellini (Los inútiles), Monicelli (La gran guerra, 1959; Un burgués pequeño pequeño), Comencini (Sembrando ilusiones), Risi y Scola (Los nuevos monstruos) y muchos más, Sordi supo imponer su personaje a la vez simple y perverso, ingenuo e interesado. Hacía reír y lograba la hazaña de tornar conmovedores los personajes de frustrados, mediocres o fanfarrones, pero era capaz también de descubrir los rasgos de cobardía, sordidez y perversidad que podía ocultarse tras una apariencia "ganadora". El protagonista de una innumerable serie de comedietas divertidas y olvidables, el dientudo de arrolladora simpatía de Los complejos del hombre, el frustrado seductor de El diablo, pudo ser también el siniestro jefe de hampones explotador de inmigrantes de Los maleantes de Francesco Rosi, o el sombrío anciano que destruía varias vidas en Crónica de un joven pobre de Scola. Había más de un rostro en Sordi.
COMIENZOS. Sordi, nacido en Roma el 15 de junio de 1920, en el seno de una familia humilde del popular barrio de Trastevere, había comenzado muy joven su carrera artística, trabajando en la radio y en diversos espectáculos de variedades. A los diez años de edad integró el coro de la Capilla Sixtina. Cuatro años más tarde ganó un concurso que lo llevó a doblar la voz de Oliver Hardy y tiempo después a Robert Mitchum y a Anthony Quinn. El joven Sordi empezó rápidamente a trabajar en teatro y luego en radio donde marcó una época en los años 40 con "Rosso y nero" o "Les habla Alberto Sordi".
Su primer contrato en el cine fue para un pequeño papel en La princesa Tarakanova en 1938, pero fue Vittorio de Sica el primero en apreciar su potencialidad, otorgándole en 1950 su primer papel importante. Sin embargo, recién comenzó realmente a destacarse un año después, con su papel para El sheik de Federico Fellini, donde interpretó a un imitador de fotonovela de Rodolfo Valentino que primero seducía y luego desencantaba a la protagonista, una recién casada encarnada por Brunella Bovo. A partir de ahí, Sordi llegó a filmar hasta nueve películas en un mismo año, entre ellas Un día en el juzgado de Steno, Un americano en Roma de Steno, El signo de Venus de Risi, Un héroe de nuestro tiempo de Monicelli, La bella de Roma de Comencini, Venecia la luna y tú de Risi y muchas más.
Hubo que esperar empero hasta mediados de los años 70 para que a Sordi se lo reconociera fuera de Italia, pero el actor rechazó todas las propuestas que recibió de cineastas del mundo entero. "Soy italiano y sólo hago personajes italianos, hombres que conozco y que puedo hacer conocer", decía. Pero la fama de "Albertone" había traspasado las fronteras de Italia de tal forma que hasta el presidente Truman le entregó las llaves de Kansas City por su vena filoamericana. En todo caso, se lo vio ocasionalmente en coproducciones internacionales en las que también hizo de italiano, a veces con algún exceso de estereotipo que otras veces cuidara más: la adaptación hemingwayana de Adiós a las armas (1957) de Charles Vidor, con Rock Hudson y Jennifer Jones; el asunto bélico de Su mejor enemigo (1961) de Guy Hamilton, con David Niven; la comedia de aviación Los intrépidos hombres en sus máquinas voladoras (1965) de Ken Annakin, con mucha gente.
En 1966 pasó al otro lado de la cámara y desde entonces dirigió quince películas, mayoritariamente comedias con alguna punta de sátira y un envés de patetismo. Actor y cineasta, soltero empedernido, Alberto Sordi se definía ante todo como autor. Colaboraba en los guiones de las películas en las que actuaba y escribía los de las que dirigía.
SALAME. Durante una visita a Nueva York para asistir a a un ciclo de films en su homenaje, Sordi afirmó que toda su técnica humorística la había aprendido del cómico Stan Laurel, a quien seguramente tuvo tiempo de estudiar largamente mientras doblaba a Oliver Hardy: según él, el principal recurso consistía en "seguir con los ojos el desplazamiento de otra persona". Shelley Winters, quien actuó junto a Sordi, interpretando a su esposa en Un burgués pequeño, pequeño, ha asegurado sin embargo que el comediante le dio una fórmula sencilla y eficaz de "entrar" en un papel. "Sordi me explicó que su técnica era la del sandwich de salame", afirmó Winters. "Mientras otros actores pasan días enteros ayunando o engordando, o sufriendo las tribulaciones del personaje que deben encarnar, Sordi se limitaba a vivir sus peripecias de ser humano. Pero eso sí, diez minutos antes de entrar al estudio de filmación exigía un sandwich de salame, lo devoraba y anunciaba: ‘Estoy listo para hacer cualquier rol’. Y sus interpretaciones siempre eran maravillosas".
En una de las primeras reacciones tras la muerte del artista, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, aseguró hoy que su pérdida "llena de dolor a todos los italianos". Sordi fue, según el político, el artista que mejor supo interpretar "con inteligencia, amor y compromiso las vicisitudes de la vida y las contradicciones de la sociedad".
Recuerdos de Sophia Loren
ROMA n "La noticia de la muerte de Alberto es una de las cosas más tristes de mi vida" declaró Sophia Loren que en estos días está en Roma, en casa de la hermana Maria, en cama y con fiebre. "Era un grandísimo amigo aunque trabajamos muy poco juntos y al principio de mi carrera, en 1954, sobre todo en Dos noches con Cleopatra, dirigida por Mario Mattoli", declaró la actriz.
La actriz agregó que aunque ambos hicieron muchos proyectos para trabajar juntos, al final no lograron realizar ni uno. "En los últimos años, en cambio no. Me parecía cansado y con pocas ganas de hacer cine —dijo— pero no sabía que estuviese enfermo. A veces me sorprendía no tener noticias suyas pero después me decía que la vida sigue adelante. En el fondo, era joven, tenía apenas 82 años y en la actualidad eso no es todavía ser viejo".
"Junto con Totó, Sordi era nuestro mejor cómico —prosiguió la actriz—y nos deja la nostalgia y la melancolía de los tiempos idos. La película suya que más me hizo reír fue Un americano en Roma que produjo mi marido, Carlo Ponti. La escena delante del plato de tallarines es un clásico del cine italiano, una secuencia armónica, irónica, completa".
Si bien hablaba seguido con él por teléfono "no lo veía personalmente desde hace un años. Hicimos un viaje juntos a Alemania para un programa de televisión. Estaba bien de salud y me contaba lo que le gustaba comer los domingos: un plato de tallarines sobre un fondo de ricota, parmesano y berenjenas, que los sicilianos llaman a la Norma". ANSA
palabras para un adios
"Supo interpretar como ninguno los sentimientos de los italianos, en especial en los momentos más duros (...) Fue una de las figuras más representativas del siglo XX y un artista que con gran rigor hizo reír y llorar a los italianos" (Carlo Azeglio, presidente de la República).
"No sé si era un amigo, un compañero o una parte indisoluble de esa memoria italiana que durante años se identificó en la comedia a la italiana" (Nino Manfredi, actor).
"Un gran observador de la humanidad que encarnó y reprodujo con gran profundidad" (Ettore Scola, director).
"Era difícil estar seria junto a Alberto. Algunos lo consideraban sólo un cómico y no percibían su grandeza" (Claudia Cardinale, actriz).
"Fue un gran actor pero sobre todo extraordinario artífice de un personaje con el que atravesó medio siglo de historia italiana" (Mario Monicelli, director).
"Riendo nos absolvió de nuestros defectos" (Pasquale Squitieri, director).
"Con Sordi desaparece un pedazo de la historia de Italia" (Franco Zeffirelli, director).
"Sordi nos ayudó a comprender la Italia de la posguerra al tiempo que nos hacía sonreír" (Giuliano Urbani, ministro de Cultura)