La última edición del Premio Figari premió a los artistas Carlos Musso, Lacy Duarte y Carlos Tonelli, según la decisión del jurado, integrado por Ricardo Pascale, Angel Kalenberg y Jorge Abbondanza. La muestra de las obras que reflejan la creatividad de los premiados puede verse en el Banco Central (Diagonal Fabini 777) donde también el visitante puede encontrarse con un catálogo editado para la ocasión.
Seres de rostros lívidos, caras siniestras y deformes y fisonomías ocultas, singularizan el envío de Carlos Musso, un talento mayúsculo de la pintura uruguaya contemporánea. Los personajes, sus posturas y su entorno físico trasmiten desamparo, abatimiento y un dolor físico que testimonia desgarros emocionales, abandono y desencuentros de todo tipo.
Estos resaltan los aspectos conflictivos de la existencia, una concepción vital problematizada, el padecimiento de cuerpos sufrientes y las constantes alusiones a la muerte y el dolor. Musso pone de manifiesto la expresión de una interioridad vinculada la reiterada angustia vivencial, a los altibajos existenciales, así como a una profunda introspección. Los rostros se borronean, pierden identidad, y las figuras están descentradas, sugiriendo siempre la presencia de un mundo inquietante.
La soledad como "mímesis de la muerte", para citar a Jean Genet, uno de los escritores que lo atraen, es otro de los temas de su obra, y por eso activa los temas fúnebres en la imaginación. En su pintura, las fuerzas oscuras emergen y dominan la realidad cotidiana y el orden racional. Musso obliga al observador a encontrarse con lo más oscuro del inconsciente. De esa manera, subraya lo irracional y realiza una crítica a la razón, marcando las limitaciones cognitivas de la misma. "Romper las convenciones haciendo hablar a los sentidos", es uno de sus lemas creativos.
Musso se expresa en pinturas de gran formato. El empleo simultáneo de pintura, tinta y dibujo, así como de diversos pinceles, para lograr disímiles grosores de manchas, chorreados y líneas; el uso de alquitrán, pegamento y cera como medios expresivos; el agregado de materiales y la generación de texturas, demuestran cómo el artista explora variadas maneras expresivas. En su propuesta visual logra una gran densidad, obtenida por medio de superposiciones que generan una materia pictórica muy profunda y le dan una personalidad rotunda a telas y papeles.
Esta es la pintura dramática de alguien que maneja muy bien los colores, y que puede bajar la paleta sin empobrecerla. Recurre a amarillos, azules, negros totales, rosados y verdes perturbadores, rojos sanguinolentos, dorados a la hoja usados como color y tintas múltiples.
OLVIDOS. Lacy Duarte, otra figura importante del arte contemporáneo nacional, sitúa figuras desoladas, muñecas o mujeres abandonadas en camastros o espacios interiores desiertos. Aborda el tema con delicadeza y ternura y habla de melancolía, desamparo, orfandad y olvidos sin caer en lo melodramático ni en una línea expresionista, sino en un lirismo e intimismo muy sutil. Este envío muestra sus pinturas más recientes y en ellas aborda una temática que también queda estampada en sus grabados del 2002.
Las cosas tienden a diluirse y esfumarse como se borronean los recuerdos, y el espacio hipertrofiado se impone subrayando la fragilidad de las figuras. Los colores de paleta baja, a su vez, acentúan el mensaje así como los grandes planos que se evaden. Estas telas evidencian una continuidad con el sendero iniciado en 1996, cuando Duarte cambió radicalmente la paleta y el tipo de expresión, mientras se dedicaba a abordar en forma subjetiva y en clave sutil y sensible el mundo de su infancia rural y en particular el de los juguetes caseros construidos por su madre con panes y maderas. Desde ese entonces se dedica a explorar el mundo campestre del que proviene, pues vivió en el campo hasta los quince años y tiene una relación con ese mundo que no es frecuente en el urbanizado Uruguay y sobre todo en el mundo del arte, siempre tan centralizado en la experiencia de Montevideo. La artista rememora vivencias rurales, la pobreza de su hogar, los juguetes y muñecas hechos por su madre con elementos muy bastos y toscos y el desamparo de la mujer en el campo.
Por último está Carlos Tonelli, quien explora sus dotes de dibujante y pintor de oficio intachable para generar un arte de contenido conceptual que se expresa en formatos y técnicas tradicionales. Especula con diversas vertientes expresivas para trasmitir un retrato. También muestra una naturaleza muerta conceptual en la que recoge la herencia de los grandes maestros del pasado como Zurbarán y devela la meticulosidad, la necesidad de representar y la cualidad táctil y quieta de los objetos.