BOGOTA |AP y EFE
Por primera vez desde que se estableció el sistema de
doble vuelta en las elecciones de Colombia, en 1991,
un candidato --Alvaro Uribe Velez-- consiguió el triunfo
en la primera votación al alcanzar la mayoría absoluta.
Uribe asumirá el próximo 7 de agosto.
El nuevo presidente electo, que ha prometido mano
firme contra los rebeldes, ganó de forma inmediata al
obtener el 52,9% de los votos, escrutadas el 97,3% de
las mesas electorales.
En segundo lugar quedó rezagado el aspirante del
Partido Liberal, Horacio Serpa, con un 31,7%. El tercer
lugar se lo adjudicó el izquierdista Luis Eduardo
Garzón con 6,2%, seguido por la independiente Noemí
Sanín con 5,8% y quinta fue la candidata secuestrada
por la guerrilla Ingrid Betancourt con 0,49%.
Las elecciones de desarrollaron casi en plena
normalidad, pese a que hubo quema de material
electoral, algunos combates esporádicos,
hostigamientos armados y bloqueos de rutas por parte
de los insurgentes (ver página 3).
La abstención, según las proyecciones, sería del
orden de un 52%, el nivel en el que tradicionalmente
ha estado la política colombiana.
CONTRA EL TERROR. La candidata independiente
Noemí Sanín, ex canciller colombiana, dijo que la
participación en las elecciones presidenciales
constituyó un mensaje contra el terrorismo y afirmó
que su voto representó el "acto de conciencia más
importante" de su vida.
"Quiero destacar la importancia de haber votado con
libertad, sin miedo y feliz de que Colombia y los
colombianos hayamos derrotado el terrorismo,
salvando la democracia y la libertad", declaró Sanín
tras depositar su boleta electoral en un suburbio del
noroccidente de Bogotá.
Estos comicios, en los que compitieron 11 candidatos,
se realizaron en medio de una fuerte tensión, debido a
las presiones de la guerrilla contra los votantes.
La situación de violencia que vive Colombia, azotada
en los últimos años por una combinación explosiva de
grupos guerrilleros, narcotráficantes y delincuentes,
fue el factor decisivo que determinó el triunfo de Alvaro
Uribe, un candidato que ha prometido restablecer la
autoridad en el territorio.
EL PRIMER SOLDADO. Entre las principales
propuestas del líder del movimiento Primero Colombia
se encuentran aumentar el número de soldados
profesionales de 55.000 a 100.000, reclutar 100.000
policías más (el doble de lo actual) y crear una red de
un millón de informantes que ayuden a las Fuerzas
Armadas.
"En la Presidencia seré el primer soldado de la
nación", ha dicho Uribe.
Aunque también ha sostenido que no descarta volver
a negociar con las guerrillas, siempre y cuando los
rebeldes decreten un cese del fuego inmediato,
pongan fin a los secuestros y acepten una verificación
internacional de los acuerdos.
VICE POLEMICO. El virtual nuevo vicepresidente de
Colombia, Francisco Santos, es un reconocido
periodista que hace dos años debió exiliarse en
España por amenazas y que en 1990 fue secuestrado
por el capo del desarticulado cártel de Medellín, Pablo
Escobar.
"Pacho" Santos (38 años) pertenece a la familia
propietaria del diario liberal "El Tiempo", de Bogotá,
uno de los más influyentes del país con 90 años de
historia.
Francisco Santos procede de una familia de líderes
políticos. Su tío abuelo, Eduardo Santos, fue
presidente de Colombia entre 1938 y 1942.
"El Tiempo" señaló en marzo en un editorial que la
decisión de Santos de incursionar en la política era
"equivocada, sorpresiva, inconsulta y dolorosa" porque
afectaba la credibilidad del periódico, y determinó su
salida del diario en cumplimiento de los estatutos
internos y de la familia propietaria.
Un estilo que cautivó a Colombia
BOGOTA * En menos de un año Alvaro Uribe pasó de
ser un dirigente político provinciano a convertirse en el
candidato presidencial en el que la nación ha
depositado su confianza para salir de un laberinto de
violencia.
Uribe, de 49 años, casado y padre de dos hijos, es
abogado, con especialización en administración y
resolución de conflictos en la Universidad de Harvard.
Ha militado en el Partido Liberal, la fuerza política
mayoritaria.
Después de una carrera política de 30 años que le
permitió ser alcalde de Medellín (segunda ciudad de
Colombia), gobernador del departamento de Antioquía
y senador durante ocho años, Uribe decidió dejar las
filas liberales para presentarse como candidato
presidencial por fuera de su partido.
"Tuve que dejar el Partido Liberal para presentar
directamente al pueblo mi candidatura", dijo Uribe al
inicio de su campaña que comenzó registrando
apenas un 2% en las encuestas de intención de voto.
La suerte de Uribe comenzó a cambiar gradualmente
en la medida en que el proceso de paz adelantando
por el presidente conservador Andrés Pastrana con las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) entraba en una crisis irreversible.
El candidato siempre criticó la creación de una zona
desmilitarizada para proceder a las negociaciones con
la guerrilla, y se negó a reunirse con los jefes de las
FARC.
Su padre había sido asesinado por esta guerrilla en
1983, cuando intentaba evitar un intento de secuestro.
En la agitada campaña electoral Uribe salió ileso de
dos atentados con explosivos. AP