CARACAS | AP
El presidente Hugo Chávez convocó a la unidad
nacional para superar la grave crisis política que azota
a Venezuela y anunció cambios en la cúpula militar.
En una maratónica conferencia de prensa en el palacio
de gobierno, Chávez invocó a Dios "para que nos
demos las manos todos los venezolanos".
Vistiendo traje y corbata, y en medio de un reforzado
aparato de custodios y guardaespaldas, Chávez indicó
que "llamo a Venezuela, a todo Venezuela a la unión, a
que todos entremos en un período de reflexión".
Como un primer paso para esa reconciliación, según
dijo, convocó para esta semana a un consejo en el que
participen distintos sectores, y comiencen a funcionar
"mesas de reflexión" o de trabajo con sindicatos,
empresarios, legisladores, y representantes de la
iglesia, entre otros, sobre salidas a la crisis.
El mandatario declinó comentar las reacciones de
gobiernos de la región al producirse su derrocamiento,
e indicó que "evaluaba" la postura en Washington,
donde se afirmó que la caída del presidente
venezolano se debió a sus propios errores.
Sin embargo, Chávez garantizó a Estados Unidos,
como a Cuba y otras naciones de la región, el envío
normal y seguro de embarques petroleros.
SOSPECHAS. Al narrar parte de lo acontecido, Chávez
aseguró que oficiales leales le dieron las siglas de un
avión privado estadounidense que estaba estacionado
el fin de semana en la isla La Orchila, adonde el
mandatario fue traslado desde el Fuerte Tiuna, en
Caracas.
"El avión lo vi yo... eso se está investigando, qué hacía
ese avión allí", dijo Chávez interrogado sobre si
estimaba que la embajada de Estados Unidos u otra
instancia de ese país pudo tener alguna relación con
su derrocamiento. Chávez no ofreció más detalles
sobre el asunto de la nave.
Reveló que ya acordó cambios en la cúpula militar,
ratificando a algunos de sus miembros, o destituyendo
a otros como el comandante del ejército Efraín
Vásquez, y cuyo cargo será ocupado ahora por el
general Julio García Montoya.
Efraín Vásquez le retiró su apoyo el jueves de noche
propiciando el golpe de Estado que lo alejó por menos
de 48 horas del poder. También anunció por televisión
que Chávez "había renunciado". García Montoya fue el
general que capitaneó la devolución de Chávez al
Gobierno.
Chávez dijo que no descartaba que el general Vásquez
"fuera para su casa" o que se le diera la baja del
servicio. No detalló, sin embargo, si el oficial
enfrentaría cargos y pagaría una eventual condena en
su residencia.
Hasta ahora no se ha ofrecido un balance preciso de
militares y civiles detenidos por los sucesos, ni
tampoco sobre las personas muertas (más de 40) en
violentos choques callejeros la semana pasada y la
agitación de los últimos días.
ALLANAMIENTOS. En tanto, un comando oficial allanó
ayer por la noche la brigada motorizada de la Policía
Metropolitana, cuerpo que depende de la Alcaldía
Mayor de Caracas, señalada de cometer abusos
contra simpatizantes del gobierno de Chávez.
El allanamiento es parte de las primeras
investigaciones por las muertes de al menos más de
una decena de civiles el pasado 11 de abril durante
una marcha opositora hacia el palacio de gobierno, en
actos que detonaron en la transitoria salida de Chávez
de la presidencia.
La ciudad parecía luchar ayer con una ola de rumores
sobre la detención o la captura de distintas personas,
desde propietarios de medios hasta generales, en una
muestra de la tensión que ha sacudido al país.
Chávez exhortó a la población a desoír las versiones,
incluso aquellas sobre que fue golpeado o maltratado
durante su detención por parte de militares.
Ante una pregunta de una reportera sobre su ojo
izquierdo un poco enrojecido, Chávez guardó silencio,
se sonrió y dijo que tenía una irritación y luego
sorpresivamente se levantó del escritorio desde el que
hablaba y se acercó a la periodista para que mirara su
rostro.
LLEGO LA OEA. Ayer de tarde arribó al país el
secretario general de la Organización de los Estados
Americanos (OEA), Cesar Gaviria.
Gaviria llegó a Caracas en cumplimiento del acuerdo
adoptado por el consejo --conformado por los
embajadores de los estados miembros-- y elaborará
un informe que presentará a los cancilleres
americanos el jueves en Washington.
El embajador venezolano ante las Naciones Unidas,
Milos Alcalay, advirtió que Venezuela podría
experimentar otro golpe de estado si el gobierno y la
oposición no se esfuerzan por lograr la unidad
nacional.
"Es necesario buscar mecanismos que eviten la
ruptura de las reglas del juego democrático", afirmó el
embajador en una rueda de prensa.