NUEVA YORK | AP
Un mono con un implante cerebral del tamaño de una
uña movió un cursor en una pantalla de computadora
con el pensamiento.
Es el más reciente de una serie de experimentos que
han suscitado esperanzas de que los paralíticos
puedan algún día controlar artefactos complejos con la
mente. Aunque a algunos seres humanos se les han
implantado mecanismos similares que permiten el
control de un cursor, el juego de alambres minúsculos
usado por los investigadores de la Universidad de
Brown es menos voluminoso y activado con menos
neuronas.
A tres monos rhesus les colocaron los implantes, que
se utilizaron primero para registrar señales del sector
de la corteza cerebral que controla el movimiento
mientras manipulaban una manivela con la mano.
Luego se utilizaron esas mismas señales para
desarrollar un programa que permitió a uno de los
monos seguir desplazando el cursor con el cerebro.
En docenas de pruebas a lo largo de varios meses,
los animales movieron el cursor con el pensamiento y
lo usaron para tocar puntos que aparecían en la
pantalla para obtener recompensas de zumo de
naranja, dijo John Donoghue, director de ciencias
neurológicas en Brown.
Los resultados son suficientemente promisorios como
para concebir que el dispositivo se podrá usar en
seres humanos, dicen los investigadores en la edición
del jueves de la revista Nature. No le pusieron fecha a
esa posibilidad. Todo lo que pueda controlarse con
coordinadas bi o tridimensionales puede ser
controlado con implantes similares, dijo Donoghue.
En 1998, investigadores de la Universidad Emory en
Atlanta reportaron que un hombre paralizado logró
controlar un cursor con un implante de forma cónica y
lo utilizó para operar un mecanismo de voz artificial que
le permitió comunicarse.
El progreso decisivo en el estudio de Brown es que los
investigadores pudieron usar menos neuronas -entre
7 y 30- para controlar el cursor, dijo Sandro Mussa
Ivaldi, profesor de la Universidad Northwestern y
miembro del Instituto de Rehabilitación en Chicago.
Mussa Ivaldi dijo que el implante cónico de cristal es
más voluminoso, pero su ventaja es que a su
alrededor crecen células cerebrales y lo mantienen en
posición.
En noviembre, investigadores de la Universidad de
Duke dijeron haber conectado con cables los cerebros
de monos para controlar brazos robóticos. El
investigador de Duke Miguel Nicolelis, que trabajó en
esa investigación de los brazos robóticos, dijo que se
han hecho trabajos similares con roedores