BRASILIA .Pese a que Brasil ha logrado los últimos
años una estabilidad económica, además de la
reducción del desempleo, el mayor drama que arrastra
es la desigualdad social y económica, reconoció ayer
el presidente Fernando Henrique Cardoso.
El mandatario hizo una evaluación pública de sus dos
mandatos constitucionales desde 1994 y que
concluirán el uno de enero del 2003 con la entrega del
mando al próximo gobierno.
Anotó que Brasil logró avances importantes en los
últimos 7 años, pero debe continuar con el plan
nacional que inició en 1994 para consolidarse como
una de las siete potencias mundiales.
Con una población de 170 millones de habitantes,
Brasil aún registra índices de desempleo de 6,2% que
fueron considerados por Cardoso como razonables en
comparación con los de otras naciones consideradas
desarrolladas como España e Italia.
EMPLEO. Agregó que deben implementarse
programas que den más oportunidades a las
personas con la creación de nuevos empleos y
mayores inversiones sociales sin dejar de lado el
crecimiento de la economía, que, en su evaluación,
creció en un 25% desde 1994.
Destacó la importancia de las inversiones extranjeras
en Brasil con un promedio anual de 22.000 millones
de dólares. Dijo que el sector privado y estatal
brasileños invirtieron un promedio de 120.000
millones de dólares cada año.
Con relación a la inflación, manifestó que Brasil hizo
un gran esfuerzo para lograr un control, una vez que en
1994 llegó al 40% mensual. El año pasado la inflación
alcanzó el 7,6% y este año se prevé que no pasará del
3,5%.
Cardoso manifestó "lamentablemente aún hay mucha
gente pobre en Brasil", aunque dijo que los últimos
años hubo una reducción de los porcentajes.
"En los años 80 el porcentaje de pobreza alcanzó al
50% de los pobladores, cayó al 33% el 86 y desde el
94 se estabilizó en el 31,7% de personas que tienen
un ingreso per cápita de 2 dólares al día", dijo.
En lo referido a la salud, el mandatario destacó los
resultados obtenidos en el combate contra el sida en
base a programas de tratamiento y de prevención de la
enfermedad.
SALUD. En Brasil existen unos 215.000 portadores del
virus del sida, de los que 100.000 reciben tratamiento y
medicamentos gratuitos. Adelantó que si es necesario
Brasil producirá sus propios medicamentos contra el
sida para que la población tenga acceso a los
mismos.
"La vida vale más que el lucro", anotó, al referirse
implícitamente al combate que libra Brasil con los
grandes laboratorios extranjeros para la reducción de
los precios de las medicinas contra el sida.
Otro de los temas abordados en la evaluación que hizo
de su administración fue el relacionado a la seguridad
ciudadana, ante el incremento de la delincuencia en el
país.
"Si vencimos a la inflación, la crisis económica y de
energía en forma conjunta, haremos lo mismo con el
crimen para que la paz retorne a la nación", agregó.
AFP