JOSE MARIA BELLO
No hubo con que darle y se concretó la hazaña, Héctor
"Moralito" Morales fue el justo, lógico y merecido
ganador de la 31a. Edición de Rutas de América.
La de ayer fue una etapa tremenda donde el pibe de
Young tuvo que soportar una incesante cantidad de
ataques que llegaron generalmente por parte de los
ciclistas de Peñarol y del Alas Rojas, los que pudo
soportar con la colaboración de sus compañeros y
algunos amigos que, como ya es común en nuestro
ciclismo, le dieron una mano pero eso no empalidece
la actuación de Morales, la que por momentos se
puede tildar de épica.
LA ETAPA. La carrera comenzó a un ritmo tranquilo con
bajos promedios y viajando permanentemente en
pelotón. Recién faltando pocos kilómetros para San
José se produjo el primer ataque a fondo
protagonizado por los corredores de Peñarol quienes
cerraron la escalera sobre la derecha produciéndose
un estiramiento del pelotón pero no arrojando los
resultados buscados. Pocos minutos después fue el
Alas Rojas quien cerró la escalera poniendo a sus
seis corredores en la punta a tirar. Allí apareció Milton
Wynants trayendo a su rueda al líder de la general por
lo que se terminó la fuga.
De ahí en más las intentonas de fuga por parte de los
aurinegros, en la mayoría de las ocasiones, y del Alas
Rojas, en algunas otras, fueron moneda común y a
todas ellas respondió Morales con rapidez y tremenda
fuerza.
Todos esos ataques realizados con juego limpio
dentro de lo que es una competencia, no hicieron más
que valorizar el triunfo de Moralito. Muy distinto hubiera
sido si la totalidad del pelotón hubiera salido a rodar
como muchas veces vimos.
Una vez en Montevideo ya nadie podía sacarle el título
del mejor de Rutas de América al pibe de Young, así
fue que se recorrieron los últimos kilómetros dentro de
la capital a un alto promedio y, como tomándose
revancha de lo no muy bien que anduvo, Gregorio Bare
del España La Paz se alzó con la victoria, segundo fue
el aurinegro Walter Pérez y tercero Alejandro Acton,
quien con las bonificaciones ganadas en dos metas
volantes más la de la meta final le alcanzó para
desplazar de la cuarta ubicación en la general a
Gustavo Figueredo.
Por otra parte Peñarol conquistó el título de mejor
equipo. Fue sin duda muy merecida dicha obtención ya
que los aurinegros y algunas veces también el Alas
Rojas, fueron siempre protagonistas e intentaron por
todos los medios lícitos poder ubicar a uno de sus
corredores en la punta de la general. No pudieron pero
la buscaron a muerte. Los aurinegros no pudieron
tener mejor retorno al ciclismo.
PREMIOS ESPECIALES. Carlos Silva del Barrio Artigas
de Treinta y Tres ganó el premio sprinter mientras que
Ricardo Guedes del Juventud de Las Piedras se llevó
el de la cima.
CONCLUSION. El ciclismo está buscando un cambio
en lo que a carreras de etapa se refiere y con estas
Rutas de América se inició ese camino.
El ganador de la contrarreloj no fue quien finalmente
conquistó el título, como sucedía últimamente, y
además el ganador no fue uno de los ciclistas
histórico sino que fue un pibe de tan solo 20 años.
Héctor Morales es el rey de las Rutas y desde ayer no
le podemos decir más "Moralito, demostró ser
"Moralazo".