PARIS | AFP
En el primer día del euro muchos europeos se
precipitaron ayer sobre los nuevos billetes y
empezaron tímidamente a gastarlos, sabiendo que
sus antiguas monedas nacionales seguirán siendo
válidas durante varias semanas.
Los franceses ya habían retirado a media jornada más
de 126,5 millones de euros (unos U$S 110 millones),
mediante 1,5 millones de operaciones bancarias en
los cajeros automáticos. Los austríacos les seguían el
paso, con 26 millones de euros (unos U$S 24
millones)
Los belgas por su parte se procuraron 230.000 billetes
en euros durante la Nochevieja, es decir, 7,6 millones
de euros (unos U$S 6,9 millones)
En dicho país durante las dos primeras horas
después de medianoche, las operaciones en los
cajeros automáticos llegaron a ser de 600 por minuto.
En Portugal, el Banco central no registró ningún
incidente significativo, y a las 15.00 GMT se habían
contabilizado unas 335.000 operaciones de retirada de
euros.
HOY ES EL DIA. "La totalidad de los informes"
procedentes de los 12 países que participan en la
aventura de la moneda única eran "positivos" a media
jornada de ayer, martes, (hora local), señaló en un
comunicado la Comisión Europea, que admitió sin
embargo que la prueba de fuego llegará hoy,
miércoles, con la reapertura de las tiendas y bancos.
"Hubo un primer intercambio de información gracias a
la red que nos une con los Estados miembros, y
parece que el conjunto de informes son positivos",
declaró a media jornada Gerassimos Thomas,
portavoz del comisario europeo de Asuntos
Monetarios, el español Pedro Solbes.
"Las informaciones que aparecieron en la prensa
muestran igualmente que las cosas andan bien",
añadió. "No hay noticias, y eso es una buena noticia",
resumió el portavoz.
De todas maneras, la enorme mayoría de tiendas,
grandes almacenes y bancos estuvieron cerrados el 1°
de enero, así que "mañana (hoy miércoles) es la fecha
crucial", explicó ese portavoz.
En Francia, los bancos tienen convocada una huelga
para hoy miércoles, lo que podría causar graves
problemas.
La Comisión Europea aseguró que los cajeros
automáticos funcionaron el martes sin problemas en
toda Europa, y que incluso algunas entidades habían
abierto sus puertas en varios países para permitir a
los particulares cambiar su moneda nacional en
euros.
En Finlandia, por ejemplo, el Banco Central había
abierto sus sucursales a partir del lunes a
medianoche, durante dos horas, y volvió a recibir al
público ayer por la tarde.
En España, 925 sucursales bancarias eran accesibles
de 11.00 a 14.00 en todo el país, mientras que en
Luxemburgo 60 agencias bancarias y sucursales
tenían previsto abrir durante tres horas.
Los bancos centrales tenían previsto igualmente
funcionar en Holanda, Alemania y Portugal.
La próxima etapa será la realimentación de los cajeros
automáticos tras el agotamiento de los euros
almacenados.
OPINIONES. "Es un cambio radical en la historia
europea. Europa será mucho más fuerte", declaró
poco después de medianoche (23.00 GMT) el
presidente de la Comisión Europea, el italiano
Romano Prodi, al pagar un ramo de flores con euros
en Viena.
En París, el presidente francés Jacques Chirac
telefoneó al canciller alemán Gerhard Schroeder y a su
predecesor, Helmut Kohl, para subrayar el acuerdo
francoalemán para el éxito de la nueva moneda única.
El primer ministro, Lionel Jospin, calificó de "genial" la
posibilidad de pagar con euros, y expresó su "orgullo"
de dirigir el gobierno "que ha calificado a Francia para
el euro".
El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, fue uno de
los más madrugadores a la hora de utilizar el euro.
Ciampi pagó dos cafés en Nápoles a primera hora de
la mañana.
Sin embargo, el euro también suscita temores. Una
mayoría aplastante de alemanes (83%) teme que la
moneda única provocará alzas de precios en los
comercios, según un sondeo publicado el martes.
MOSCU. Rusia acogió ayer con envidia el estreno del
euro como "proyecto grandioso" de unificación, todo lo
contrario de lo que le pasó al rublo hace diez años,
cuando la divisa soviética se desintegró en quince
monedas distintas.
Pero los máximos responsables financieros del
Kremlin no dejaron dudas de sus intenciones de
seguir aferrándose por ahora al dólar, aunque
vaticinaron un parcial trasvase al euro a medio plazo.
Alexéi Kudrin, viceprimer ministro y titular de Hacienda,
declaró que "el fortalecimiento del euro en Rusia es
inevitable", aunque advirtió de que el dólar "va a
permanecer mucho tiempo como divisa principal" y
preferida de las instituciones y los ciudadanos.
PARA PRACTICAR | Los europeos obtuvieron ayer un
puñado de euros
Ya es parte de la vida diaria y de la historia
MADRID * No se es común iniciar el año sintiéndose
más rico, pero algunos europeos recibieron el 2002
convencidos de que con el euro se vive mejor.
"Los extranjeros siempre se reían de la lira debido a
todos los ceros y la consideraban como una moneda
del tercer mundo. El euro nos da credibilidad así que
me siento más rico", dijo ayer Leonardo Maestri, de 59
años, desde Milán. Y la pensionada francesa Yvonne
Mironniau no parecía tener mucho interés en gastar la
nueva moneda cuando salía de una panadería
parisiense.
"Tengo un pequeño monedero con euros pero quiero
salir de mis francos primero. Probablemente iré a
retirar algunos euros mañana o pasado mañana".
"¿Si me siento más pobre con los euros? No, de
hecho cuando uno ve los precios de los zapatos y la
ropa en las vitrinas, uno piensa, `eso está barato`. Pero
luego uno se da cuenta que está en euros".
Pero el sentimiento no era compartido por todos. En la
estación central del Zoológico de Berlín, un hombre de
mediana edad expresó malestar por la desaparición
del poderoso marco alemán.
"Yo no quiero este dinero basura", dijo al recibir
cambio en euros en vez de marcos. Aún cuando
muchos celebraron la introducción de la moneda sin
fronteras, para un grupo que tomaba café en Atenas
después de festejar toda la noche, el euro genera
confusión y podría aumentar los riesgo de estafa.
"Es confuso, demasiadas monedas y la gente se va a
confundir", dijo Constantina Koletsi, una estudiante de
20 años. "Los taxis y los quioscos van a ser los
peores".
Koletsi dijo que la nueva moneda que será compartida
por 300 millones de personas en 12 países no le hace
sentir más afinidad con los otros europeos debido a
que los salarios son más bajos en Grecia y las cosas
cuestan más en el exterior.
Roberto Sacca en Milán se quejaba de que la gente
común y corriente estaba pagando la integración
europea con precios más altos.
Sacca dijo que las tiendas ahora cobran en euros el
equivalente de 1.936 liras por una botella de salsa de
tomate que antes costaba 1.400 liras.
Pese a las quejas, otros europeos a lo largo y ancho
del continente no hablaban sólo del euro al culminar
las festividades de fin de año. Algunos dijeron que los
nuevos billetes son más pequeños y más fáciles de
llevar en las billeteras.
Pero aún cuando el buen humor predominaba,
muchas tiendas pequeñas tenían dificultades en
otorgar cambio en euros en vez de las viejas monedas.
Otras ni siquiera se tomaban la molestia.
"No aceptamos euros, gracias", decía un cartel sobre
un puesto de churros en la concurrida calle de Alcalá
en Madrid. REUTERS