CARINA NOVARESE
El reciclado Mercado Agrícola, que además de
mercado pasará a ser un centro gastronómico y
comercial, estará pronto en dos años. Los trabajos de
demolición de una de las estructuras adosadas al
edificio, sobre la calle Martín García, comenzaron a
mediados de febrero y continuarán con el reciclaje de
la estructura de hierro que data del siglo XIX.
Los encargados del proyecto, el estudio Gronda y
Asociados, el arquitecto Fernando Giordano y la
Asociación de Agricultores Unidos del Uruguay, prevén
que la remodelación del mercado estará pronta en dos
años. "No podemos ser precisos en las fechas porque
todo el reciclaje se realizará con el mercado
funcionando", explicó Leonel Labat, director ejecutivo
de la empresa de desarrollo de emprendimientos
inmobiliarios que lleva adelante el proyecto, en el que
se invertirán unos tres millones de dólares.
Como consecuencia de esta primera etapa el mercado
volverá a mostrar su fachada original, parte de la cual
fue cubierta muchos años después de su
emplazamiento con dos estructuras de hormigón
sobre las calles Martín García y Amézaga. Debido a
que el edificio es Monumento Histórico, es imposible
hacerle ningún tipo de cambio estructural. Por el
contrario, el objetivo es preservar el carácter y el
ambiente tradicional de mercado, pero con parámetros
modernos.
A LA CARTA. El nuevo mercado reservará su nave
central para los vendedores de frutas y verduras, a los
que incorporará otros que ofrecerán plantas y flores.
De esta manera el centro del edificio se dividirá en
cuatro cuadrantes de 400 m2 cada uno, en el cual se
ubicarán 72 puestos de cada una de las
especialidades.
El gerenciamiento conjunto de Gronda y Asociados y la
Asociación de Agricultores prevé que todos los
puestos de venta mantengan una unidad visual, el
mismo tipo de iluminación, además de que se piensa
en algún tipo de uniforme para los vendedores.
El anillo perimetral del complejo estará ocupado por
locales gastronómicos. Sobre las calles Valle Inclán y
José L. Terra se ubicarán cuatro amplios restaurantes,
cada uno de los cuales tendrán entrepisos.
También habrá locales de esta rama sobre la calle
Martín García, que pasará a convertirse en una
peatonal. Allí se ubicarán cuatro restaurantes que en
dos niveles dispondrán de un área de 400 m2. Y
recostados sobre el ala de la calle Amézaga, habrá
ocho espacios destinados a bares, locales de
comidas rápidas, heladerías y otros, de menor área.
Inicialmente se había considerado la construcción de
cines o alguna sala de espectáculos, pero la creciente
incorporación de salas al circuito montevideano ha
hecho desistir de esta posibilidad a los promotores del
emprendimiento.
Por lo pronto, todos los comercios minoristas que ya
existían y se ubicaban en la estructura adosada al
Mercado sobre Martín García, se trasladaron al anexo
sobre Amézaga, que al finalizar el reciclaje albergará a
comercios minoristas de todo tipo. Incluso se piensa
en incorporar en esa área stands de productos
típicamente uruguayos, explicó Labat. Ya existen
interesados en ocupar los futuros locales, desde
cadenas de comida rápida presentes en Montevideo
hasta restaurantes parrilladas
Para los responsables del proyecto, así como para la
Intendencia de Montevideo -que renovó la concesión
del predio a la Asociación de Agricultores por 20 años-,
el nuevo Mercado será uno de los elementos de
revitalización de un área tradicional de Montevideo que
en los últimos años ha sufrido un grave proceso de
deterioro.
Aunque las obras recién comienzan, los cambios en el
mercado se iniciaron aún antes. Entre ellos se
descubrió que el piso original del lugar es de
adoquines, luego de limpiarlo a conciencia. Para el
futuro se planea que los vendedores sean formados y
cumplan ciertas exigencias, entre otros parámetros.
En cuanto al público que este centro puede atraer,
Labat considera que sin duda incluirá a la población
de la zona, así como a consumidores del área del
Palacio Legislativo y el oeste de la rambla, en primera
instancia. A ello se suma una amplia zona del Cordón
en la cual la oferta gastronómica es poco variada, así
como quienes se incorporan a las nuevas realidades
que propone el Plan Fénix.
El centro contará con un gran estacionamiento para
170 vehículos, en la manzana lindera a la del mercado
y se estima que el propio funcionamiento del área de
frutas y verduras, no provocará problemas de tránsito.
Ya existe una zona de exclusión de camiones de gran
porte, pero además la gran operativa del mercado se
seguirá realizando temprano en las mañanas.
Las esperanzas de un barrio casi abandonado
El reciclaje del Mercado Agrícola forma parte de un
amplio plan urbano de recuperación y ordenamiento
del barrio Goes, una zona tradicional de Montevideo
que en los últimos años se ha visto afectada por un
proceso de vaciamiento de población. Junto al
Mercado también se está realizando un gran complejo
de viviendas en lo que era la fábrica de Alpargatas, que
incluirá 425 apartamentos. En la zona también se
emplazarán más de 800 viviendas en cooperativas,
que determinarán la radicación de 2.000 personas.
En la manzana lindera al mercado ya se desarrolla la
cooperativa de vivienda Covigoes, financiada por la
Intendencia, que reúne 88 viviendas. A esta se agregan
las cooperativas Covifame (empleados de facultad de
Medicina) y Covicoa (ex empleados de Alpargatas), que
sumarán 100 viviendas. También se proyecta la
cooperativa Coviadeom, integrada por funcionarios
municipales, con 180 viviendas.
Así la comuna pretende revitalizar una zona que cuenta
con todos los servicios básicos urbanos y que, sin
embargo, cada vez tiene menos habitantes. El barrio
también ha sufrido un proceso ininterrumpido de
degradación física, algo que se acentuó sobre todo en
el área cercana al mercado, luego de que un proyecto
de ampliación del mismo se dilatara indefinidamente.
En 1944 la comuna de la época expropió tres
manzanas adyacentes al edificio; como el proyecto
nunca se concretó, las fincas expropiadas quedaron
abandonadas y luego fueron invadidas por ocupantes
ilegales, lo cual profundizó el proceso de deterioro.
Se estima que los diferentes proyectos revitalizarán la
zona, mejoraran los valores inmobiliarios y generarán
trabajo. Los impulsores del nuevo Mercado también
creen que éste se transformará en un atractivo de
primer nivel en la ciudad, que junto al Palacio
Legislativo, el Barrio Reus Norte y las Facultades de
Medicina y Química puede conformar un circuito
turístico de interés.
DESDE EUROPA
El 30 de diciembre de 1906 se colocó la piedra
fundamental del Mercado Agrícola, en un terreno
limitado por las actuales calles José L. Terra, Juan
José de Amézaga, Ramón del Valle Inclán y Martín
García, donado por Carlos H. Crocker. La obra fue del
arquitecto Antonio Vázquez y fue habilitado el 30 de
noviembre de 1912.
La estructura de hierro (5.867 metros cuadrados) se
había traído de Europa. En Bruselas había servido
para una Exposición Ganadera, con lo cual se explica
que un mercado en el que se vendían frutas y verduras,
adorne sus puertas con cabezas de vacuno. Su
definitivo emplazamiento y obras complementarias
concluyeron en 1913.
En ese momento Montevideo era una ciudad de
350.000 habitantes y el país no llegaba a 1.300.000.
Con la presencia del mercado, el barrio Goes comenzó
a prosperar. Las operaciones solían realizarse en
libras esterlinas o en monedas de oro brasileñas y
argentinas.
Durante décadas y hasta la construcción del Mercado
Modelo, el Mercado Agrícola fue el principal centro de
abastecimiento de frutas, hortalizas y verduras de
Montevideo.
En 1975 fue declarado Monumento Histórico Nacional
y desde 1995 también es edificio de interés testimonial
nombrado por la Intendencia de Montevideo. Como tal
no está permitido realizar modificaciones a su
estructura original.
La estructura original en hierro y con cubierta liviana
tiene una superficie total de 6.950 m2. Está compuesta
por una nave central de 41 x 73 metros, con 3.000 m2
de superficie y un cuerpo perimetral de 14 metros de
ancho. Dos cuerpos laterales de hormigón armado
(sobre las calles Martín García y Amézaga) fueron
agregados posteriormente y desvirtúan las
características originales del edificio, tapando las
fachadas del mercado.
En un plazo cercano a los dos años se convertirá en un
centro comercial y gastronómico, pero seguirá
prestando funciones como mercado agrícola, dividido
en sectores para la venta de frutas, verduras, plantas y
flores. Se estima en tres millones de dólares la
inversión que se realizará en el reciclaje.