PABLO ANTUNEZ
Nacida como una "alternativa laboral", sólo tiene una
diferencia sustancial con algunos de los criaderos
--más de 150 ya-- que están funcionando: la cría, el
agroturismo y el comercio conviven, sin la necesidad
de competir unos con el otros.
"La Posta del Ñandú" es el primer criadero dedicado al
Rhea americano que se encuentra en plena capital del
Uruguay, a tan solo 15 minutos del centro. Es un
emprendimiento conjunto entre Ramón Soria, dueño
de las 7 hectáreas del predio y los integrantes de la
comercializadora Rhea Uruguay, que también son
criadores. Esa fusión es la que permite, además de
mostrar todo el ciclo completo --desde la postura hasta
los animales terminados y listos para faena--,
ofrecerles a los turistas diversos productos, como
porta documentos y camperas en cuero de ñandú,
huevos decorados y diversas artesanías, que se
transforman en un recuerdo diferente.
Ramón Soria es operador turístico y marítimo y
confiesa que incluso trabajó en la reforma portuaria
que "benefició mucho al país pero a los agentes
marítimos les fue achicando la franja comercial al
aparecer nuevas figuras jurídicas".
"El potencial que tiene este animal es enorme",
remarcó a El País, pero a la vez admitió que "hoy
puede corroborar que es mucho más amplio de lo que
pensaba". Desde su punto de vista, "antes había toda
una zona oscura que no se conocía, pero ahora todo
está más claro, por eso deseamos que se nos una
mucha gente porque es una alternativa válida y una
salida para los productores agropecuarios". El
problema radica en que todavía es "pequeño el
número de productores, pese a que han crecido
mucho, y cuesta mantener los mercados. Hicimos
intentos locales y tuvimos excelentes resultados y
también se ha logrado exportar a Brasil. Ahora,
entramos con la marroquinería y con prendas,
logrando una buena aceptación".
COMPLETO. "La Posta del Ñandú" realiza en sus 7
hectáreas ciclo completo, pero desde la óptica de
Soria, "no es lo ideal", porque "es una cadena que
tiene eslabones frágiles y si uno de esos eslabones
se rompe, se reciente toda la producción". Para este
empresario, "lo ideal sería que unos se dediquen a la
incubación y otro productor al engorde. Es más fácil
atender un solo eslabón de la cadena que atenderla
íntegra".
El titular del primer criadero de ñandú de Montevideo,
no dejó de insistir en que, "con que lleguemos a
aprovechar sólo una parte del potencial de la especie,
ya es rentable. Pone 50 o 60 huevos por animal porque
no tiene cómo defenderlos. Es presa de cualquier
predador salvaje y si en cautiverio se le trata bien, se
logran altísimos resultados".
Este criadero cuenta con un plantel de 120
reproductores y con la superficie que maneja no puede
criar a todos los charabones que nacen de la
incubación. Los que no pueden criarse en el predio,
son criados en otros a facón. Se busca que en 3
meses lleguen a los 6 kilos y recién con ese peso
vuelven al predio para integrarse a la cadena.
PROBLEMAS. Para Gabriel Laufer, criador e integrante
de la comercializadora Rhea Uruguay, los cuellos de
botella en esta explotación no tradicional siguen
centrándose en "las primeras etapas de la producción
y muchas veces, porque al productor le falta un poco
de preparación, ya que algunos son nuevos". Para este
criador con años de experiencia, "las trabas se van a ir
superando de a poco y ya hay ejemplos de criaderos
que lo han hecho". Laufer insistió en que la
comercialización ya no es un problema, "porque hoy
día hay más de una empresa comercializadora.
Criadero y boutique
* "La Posta del Ñandú" es más que un criadero. Al
estilo de los mejores ranchos criadores de avestruces
en Sudáfrica , en sus propias instalaciones funciona
una boutique, porque "la idea es empezar a colocar los
productos a los propios turistas que visitan el predio y
puedan ver cada uno de los eslabones de la cadena".
Con esa expectativa la empresa comenzó a
"desarrollar diversas líneas de marroquinería en las
fábricas uruguayas. El cuero es muy bueno para
trabajarlo y único por su puntuado, producido por los
folículos de donde salen las plumas. Así contamos
con varios productos que son fáciles de colocar en el
exterior, como carteras, guantes, etc.".
Por otra parte, el criadero le da valor agregado a sus
cueros, una meta ansiada por todos, pero que pocos
logran alcanzar. Pero no sólo hay productos en cuero,
también hay huevos decorados y novedades, como
utensilios para ensalada con mango de hueso de
ñandú.
Una madre postiza con pelo y orejas largas
* Uno de los grandes cuellos de botella que tiene la
cría del Rhea americano en Uruguay es la alta
mortandad de charabones, como se le llama a los
pichones.
Para ellos el personal que atiende la sala de
incubación es su familia --lo primero que ven al nacer
lo asocian con sus padres-- y como buenos "chicos"
necesitan muchos cuidados, pero más que eso,
sentirse protegidos. Para los establecimientos, esa
necesidad representa mayores costos de mano de
obra, al tener que destinar más personal a parte del
ciclo productivo.
Si bien la "Posta del Ñandú" es un criadero pequeño,
ha logrado resolver ese problema. Los charabones se
sienten atendidos por su nodriza, sólo que ella no es
humana, ni tampoco tiene plumas.
Por el contrario, tiene orejas largas y pelo, como todo
conejo. Enjaulado y estratégicamente ubicado dentro
del corral con los animales, ayuda a que disminuyan el
estrés, porque se sienten seguros y protegidos por su
"madre adoptiva" al estar a su alrededor. Con esta
sencilla medida se ha logrado un mayor porcentaje de
vivos por camada.