31/07/01
Reflexivo, irónico, irreverente aparece casi después del
fenómeno del Dibujazo. Es un superdotado que llegó
para quedarse en la plástica. Exhibe poco, mantiene
un perfil bajo y es el plástico "cult" de varias
generaciones.
MIGUEL CARBAJAL
Para sus colegas es uno de los grandes dibujantes
que tiene el país, una especie de referente. La crítica lo
ve como un virtuoso pero también como un creador
sensible, serio, que se mantiene fuera de las
oscilaciones de las modas. Pese a esas descollantes
condiciones exhibe poco y desarrolla una carrera más
bien secreta si se la compara con colegas menores en
todo el sentido de la palabra pero con una mayor
proyección pública. Entre lo mucho que vale y lo poco
que se muestra se ha convertido en uno de los pocos
plásticos "cult" que tiene el Uruguay. En lo personal es
un tipo sencillo, con un regocijante sentido del humor,
un irreverente que se mira a sí mismo sin indulgencia
aunque en ese terreno haya más de lúdico que de
formulación crítica. En el final de la presentación del
catálogo de "Impromptu", su última exposición en la
Sala Carlos Federico Sáez del Ministerio de Transporte
y Obras Públicas, la curadora María Yuguero enumera
varios rasgos notorios de Alvaro Amengual. Habla de
su pintura trágica, de sus angustias transformadas en
ironías, de su afán de desmitificar, de su alto nivel
estético y de su humana raigambre. No se equivoca en
sus juicios y ella misma reconoce que la exposición de
Amengual fue un punto alto en la programación de la
sala y un claro motivo de destaque. En la soledad de
su apartamento de Alto Palermo, ubicado en un edificio
vigilado como un bunker ("No sé bien por qué, algo
pasó", dice usuario poco informado) con una
hermosísima vista sobre el Río de la Plata e interiores
despojados con intencionalidad en donde destaca un
soberbio grafito suyo que ocupa toda una pared, Alvaro
Amengual recibe a la prensa. Una persistente música
de jazz actúa como fondo musical del diálogo.
--Amengual, ¿un dibujante de su talla es el resultado
de una facilidad natural o de una disciplina de trabajo?
--"Lo de la talla..."
--No es un juicio que provenga de su boca, claro, sino
de la boca de los otros. Por humilde que se muestre
no puede desconocer la existencia de un fallo
generalizado respecto a lo sobresaliente de su dibujo.
¿Es un don congénito que brilló de entrada o aparece
a través de la dedicación personal?
--"Yo nunca fui un dibujante apasionado de niño, con la
clásica historia del chiquilín que se pasa horas delante
de un papel con el lápiz en la mano. Dibujaba muy
eventualmente y llegué a la Secundaria como quien
dice a las pedradas. Tenía RD en Dibujo y es algo de
lo que realmente me enorgullezco (risas). Hay que
aventar del todo, entonces, la imagen del niño cuyas
condiciones deslumbran a la maestra y ésta sale
corriendo para alertar a la madre sobre el fenómeno
de un genio escondido. Eso no fue así. O sea que no
fui ni un virtuoso ni un apasionado. Recién en plena
adolescencia fue que lo descubrí, ya grande".
--No habría un genio escondido, entonces, pero el
dibujante de ahora no sale sólo del trabajo. No es el
caso raro de alguien que supera un hándicap, lo vence
y triunfa. Había algo muy parecido al genio dormido y
alguien lo despertó. ¿Cuándo apareció el interés?
--"Supongo que cuando estaba terminando la
Secundaria. Empezó por una cosa medio en nebulosa
que más que nada era una apetencia cultural, una
necesidad de acercarme al mundo de la pintura, al
mundo del arte. El tema es también que no hubo
muchos estímulos en mi familia. En mi familia no hay
una formación, una inquietud especial por la pintura o
por el arte en general. Excepto el gusto de mi viejo por
el tango, no había otra cosa. No es un desmérito, sino
un dato de la realidad. Los valores pasaban por otro
lado. Y después está el contexto barrial".
GOLPE DURO
--¿Dónde nació, en qué barrio?
--"Soy de Maroñas, de Flor de Maroñas. De repente una
vocación tan particular como es la pintura demoró en
revelarse porque no encontró un clima propicio. Si me
hubiera interesado en el fútbol, capaz que a los cinco
años ya tendría las cosas más claras. El fútbol es una
opción clarísima en Maroñas. De haber nacido en
Carrasco el fútbol no hubiera sido tan visible y habrían
saltado otras cosas, no sé".
--Pudo haber sido un jockey, también.
--"Un jockey en Maroñas, seguro, (risas).
--¿En qué trabajaba su madre?
"En una textil, y mi viejo era municipal y tapicero. En
sus proyectos no estaba precisamente tener un hijo
artista. No estaban preparados para ese trago amargo
(risas). Confesarles mi anhelo de ser artista era como
si les hubiera dicho de improviso que era homosexual
y que mi pareja iba a venir el domingo a comer ravioles
en casa. Yo creo que hubieran tomado mejor lo
segundo que lo primero (risas).
-- A estas alturas habrán superado el shock plástico y
hasta lo disfrutan. ¿Cuándo tienen que enfrentar el
"golpe" de su anuncio como futuro artista?
--"Cuando entro al Instituto de Bellas Artes San
Francisco de Asís, porque en aquella época estaba
cerrada la Escuela de Bellas Artes. Tenía 20, 21 años,
que es una edad bastante avanzada para empezar. Mis
inicios se remontan exactamente a 1977 con Clever
Lara en las clases de dibujo y Freddie Faux en las de
escultura".
--En las postrimerías de la generación del dibujazo.
--"Que se produce en los Setenta, en realidad y ya ha
cerrado el ciclo cuando aparezco. Clever Lara, en
cambio, estuvo dentro.
--Pero es mayor que Ud.
--"No, somos más o menos de la misma edad. Clever
tiene apenas cinco años más que yo, que tengo 43".
--Cinco años son mucho en esa época. Después se
nivelan y se sitúan dentro de una generación. La
diferencia de esos cinco años aparece ya en la
ubicación de Clever en San Francisco de Asís. Clever
es el maestro y Ud. el alumno que recién empieza.
--"Sí, es cierto. Pero con Clever aparece otro factor.
Empezó a estudiar pintura a los 7 años, primero con
Osmar Santos y después con uno de los Ribeiro. Es
un caso de vocación muy temprana. Pero también es
un niño estimulado por su madre, que lo mandaba a
talleres de expresión plástica".
--Claro, ahí funciona el estímulo. Ud. llegó solo.
--Sola mi alma. Y de una forma totalmente inusual. A
veces pienso que pude haber sido bombero en vez de
pintor. Hubiera ganado más plata, evidentemente. Y
sería una vida más divertida (risas).
HISTORIA PASIONAL
--En ese caso hubiera necesitado la vocación de
apagar fuegos.
--"Es cierto. Aunque también por ahí me gusta
prenderlos".
--¿Cómo funciona la casualidad pictórica en su vida?
--En el filo de los veinte aflora esa difusa pero cada vez
más acuciante necesidad artística. Me voy a la Escuela
de la Construcción para ser dibujante arquitectónico y
emprendo contra el dibujo técnico. Al mismo tiempo
me corrí hasta lo de Gino Moncalvo".
--En la calle Canelones, frente a los Conventuales.
--"Justo. Pensé que de repente podía seguir
decoración. Cuando salgo con los papeles veo el
cartel del Instituto de Bellas artes San Francisco de
Asís. Cruzo la calle, me enfrento a la secretaria, me
informa sobre los cursos, me dice que hay historia del
arte y que si voy dos veces al taller por semana tengo
opción a una gratis. Creo que ni lo pensé y me anoté
enseguida".
--Ese vecino molesto debe haber fastidiado bastante a
Moncalvo.
--"Moncalvo perdió un alumno y yo me metí en este lío".
--¿Cuándo empieza la famosa pasión? Porque en su
pintura y en su dibujo hay una delatora historia
pasional.
--"El día que entré al Taller de Freddie Faux fue
fantástico. Ahí tuve la certeza clarísima que me
interesaba el arte. Fue un golpe muy grande".
--¿Es buen docente Faux?
--"Es fantástico. Ahora vive pasando el Parque
Roosevelt y creo que sigue teniendo algunos alumnos.
En ese momento su taller poseía un clima mágico.
Tenía que ver con el ámbito, con el juego de las
esculturas, con la luz, con la música, no sé. Pero era
un encantamiento tan notorio que me dije: pá, esto es
lo que yo quiero, chau".
--Primero lo atrajo la escultura, entonces.
--"Me interesó mucho la escultura y durante un tiempo
no sabía para dónde iba a tomar, si hacía la escultura
o el dibujo. Aclaro que yo soy un gran dudador. Esa es
mi especialidad, en realidad (risas). Pero en Faux
estaba la seducción del espacio y la de su
personalidad. Lo de Clever era más árido. Y finalmente
terminé con lo de Clever".
--¿Cuánto tiempo estuvo en el San Francisco de Asís?
--Estuve dos años. Dos años y unos meses, en
realidad. Entré a mediados del 77 y salí a fines del 79,
cuando el Centro se cerró".
--¿Fue una decisión económica de los franciscanos o
una actitud política?
--"No lo sé, nunca lo averigué".
--Fue el final para mucha gente talentosa que se formó
allí.
--El día que yo entré al Instituto entró conmigo Javier
Gil.
--"Es cierto. Es otro egresado del San Francisco. ¿Qué
hace Ud. después que se cierra el Instituto?
--"Concurro un tiempo corto a un taller particular que
había abierto Clever Lara y después sigo solo, pero
siempre ligado al taller, donde terminé siendo docente
diez años más tarde. Entré como docente en el Taller
de Clever en el 91 y seguí hasta hace dos años atrás".
--¿Qué daba ahí, dibujo?".
--"Era asistente de Clever. Estaba para darle una mano
en el taller, no tenía una materia específica. Después
de la formación seguí solo los hechos. Luego me
casé, tuve familia, me dediqué a trabajar, esas cosas
que la gente hace equivocadamente (risas). Y en los
ratos que tenía libre dibujaba y pintaba y para no
perder contacto iba al taller de Clever.
--¿Cuándo aparece el Amengual pintor, porque el
dibujante se nota de entrada.
--"Básicamente he sido un dibujante, pero siempre
pinté, también. Lo que sucede es que he mostrado
más mis dibujos. Y con la pintura empecé con
coqueteos, con encuentros furtivos, hasta que me
atrapó. Pero se dio después la aceptación total. Por
eso lo del Ministerio de Transporte es mi primera
exposición de pintura".
--Que dicho sea de paso es la exposición de un pintor,
no la de un dibujante que colorea. Incluso hay algo que
sorprende en la muestra. Existe un pequeño sector de
dibujos y no están puestos para crear un contrapunto.
Porque en este caso, y eso es difícil en Amengual, los
dibujos ni pesan.
--"Fueron hechos para llenar un pequeño espacio y no
para tener protagonismo. De cualquier manera en mis
últimos dibujos ya había un camino abierto hacia la
pintura. Son dibujos muy pictóricos, con mucha
mancha y búsquedas de veladoras. No es un dibujo
donde primara tanto lo lineal, que en parte existe, está
bien que exista, pero ahora es más pictórico".
--Además es muy volumétrico.
"Eso es una constante. Giacoya me decía que el tema
del claroscuro está siempre presente en mi obra y es
cierto. A pesar que mis imágenes son prácticamente
abstractas, de lectura múltiple, hay una luz real que
está iluminando esa ambigüedad. Y hay un claroscuro
que da como cierta certeza de realidad que de
inmediato se desarticula por los juegos de imágenes".
DE TRAMO FINAL
--¿Cuándo empieza a deslizarse el dibujo hacia la
pintura?
--"Hay algunos trabajos anteriores que tienen que ver
con lo que expuse en el Ministerio de Transporte. En el
95 empecé a hacer unos dibujos de gran tamaño, de 2
metros por 1.50 en donde usé carbonilla en una
propuesta muy gestual. La intención era descargar la
energía del trazo. Ahí empiezan unas imágenes
ambiguas que serán el nexo con lo que hice después
Se puede encontrar su eje en la parte de la mesa, (y
señala un cuadro) donde hay una existencia más
figurativa que de pronto se desdibuja, se deshace, se
vuelve abstracta. Ahí está el arranque conceptual".
-- ¿Por qué marca la fecha del 95?
--"Porque fue el momento en que me vi obligado a
trabajar de una manera más intensa. Yo no soy un tipo
de una producción nutrida, además tengo mis otras
tareas".
--¿Cuáles son?
--"Doy clases de dibujo en la ORT en la parte de
diseño gráfico. Doy clases particulares, y además
tengo una vez por semana clases de dibujo en el
departamento de Flores".
--Es un sacrificio.
--"Y no como mucho (risas)".
--Creo que interrumpí un planteo y como se dio
finalmente lo del 95?
--"Sylvia Arrozés, que vivió en Perú un tiempo, llevó una
serie de exposiciones a Lima. En una, sobre 30
artistas nacionales, fueron obras mías e interesaron lo
suficiente como para pedirme una muestra individual.
Salió una exhibición en la municipalidad de Miraflores y
me vi obligado a redoblar el ritmo de trabajo para llegar
a tiempo".
--¿Cómo le fue en Lima?
--"Me fue muy bien. Tuve buena recepción crítica y
vendí. Y eran dibujos, lo que es mucho decir. Acá es
difícil vender dibujos. Se paga la ausencia de color. La
pintura te da otras cosas, pero el blanco y negro
proporciona una mayor potencia visual.
--Y desde hace unas décadas proporciona también
otra cosa. Ahora está el rescate de la foto en blanco y
negro, que parece más refinada que la de color. Eso
sucede porque se mira hacia atrás. El blanco y negro
volvió con una cuota de prestigio que parecía haberse
perdido. E incluso se valoriza en la decoración. Esos
grafitos enormes suyos deberían ser una tentación
para cualquier diseñador de interiores.
--"Lo de la fotografía es cierto. Ha revalorizado el
blanco y negro. Pero además el estigma del dibujante
me ha jorobado bastante. Como se me conoce más
como dibujante, la gente tendía a no verme como
pintor. Yo soy culpable porque he demorado en salir a
mostrarme de pleno. Pero tampoco reniego el dibujo.
Lo que quiero es..."
--Coexistir como dibujante y como pintor, cada cosa
por su lado aunque por ahí se junten.
--"Exacto. Estoy haciendo las dos cosas. A veces el
dibujo es independiente, en otras forma parte de los
estudios previos, porque en mi pintura hay dibujo, hay
construcción y estructura. Pero no existe el regodeo del
dibujo y a veces siento esa pérdida. Soy difícil, lo sé,
además de gran dudador. Porque tampoco puedo
volver muy importante la tapa de dibujo previa porque
en mi pintura prima la improvisación. De todas formas
en algunos cuadros hay como un puntapié inicial de
dibujo, queda como una idea. Y paralelamente hago
dibujos aparte. Ahora estoy haciendo una serie de
dibujos eróticos".
--¿Qué pintores le interesan?
--"Me interesan muchos. Espínola Gómez me parece
una referencia ineludible. El retrato suyo es el único
que tengo en la biblioteca al lado del de mi hija, habrá
notado. Me gusta mucho Clever Lara que me parece
no sólo un gran pintor, sino alguien de una cultura casi
inhumana, asombrosa. Iturria es muy valioso. Me
interesan mucho Carlos Musso, Carlos Seveso y
Marcelo Legrand. Me interesa parte de Javier Gil y me
entusiasman Javier Bassi y Fló. En el caso de Musso y
Seveso se da eso que también exhibe Espínola
Gómez de una destacada actitud moral ante la pintura".
--¿Cómo se lleva con la computadora?
--Me llevo, solamente. Me gusta chivear con ella, pero
no la utilizo para el trabajo. Me interesa en cambio
como la utiliza Fló. Utiliza dibujos de él, los escanea,
los reelabora pero alterando relaciones de valores, de
sutileza de color. Pero esencialmente la obra es
manualmente suya. Utiliza la máquina como un
medio".
--¿Qué proyectos tiene para el futuro?
--"En lo inmediato tengo una exposición en Buenos
Aires en la Galería Blanca García Uriburu. Me lleva
Sylvia Arrozés y está pensada para octubre.
Básicamente es la misma que mostré en el Ministerio
de Transporte y Obras Públicas. Eso es lo bueno de
vender poco, que las muestras conservan su
coherencia (risas)".
--Es un punto de vista optimista.
--"Es el único punto de vista que se puede tener
cuando se elige el camino del arte. O cuando se quiere
ser artista para que no suene pomposo. Se buscan las
gratificaciones pero no se pueden esquivar los
sinsabores".