RICARDO REILLY SALAVERRI
Vivimos de la improvisación diplomática, del manoseo "K" infinito y de papelones como el de la legalización de la marihuana, actualmente censurado hasta por las oficinas competentes de la Organización de Naciones Unidas. Lo último es injusto, porque desconoce que al secretario de la Presidencia de nuestra República cuando probó un porro, éste le produjo sensaciones de ondas de amor y paz.
Ahora tenemos la participación del gobierno uruguayo en una delegación de ministros de relaciones exteriores de la "Unatour", quienes disfrutaban de una cumbre ecológica en Río de Janeiro, y urgentemente se trasladaron a la República de Paraguay. Cuando se llevaba adelante el juicio político al expresidente Lugo tuvieron el atrevimiento de intervenir en los asuntos internos de este país, física y políticamente.
Más grave aún, los "socios" del Mercosur, a la sombra del imperio de Brasil, tomando cartas en un asunto que no les incumbe, andan en vueltas para aplicar no se sabe qué sanciones a la nación independiente y al pueblo paraguayos.
¿Si algo similar hubiese ocurrido en Brasil -como lo fue el caso Collor de Melo- Cristina K. y Mujica hubiesen actuado con similar energía?
Lo sucedido en Paraguay, guste o no, en el plano del Derecho Internacional Público, y en el del orden público y legal interno se ajusta a ellos. Y la legitimación final se dará en las cercanas elecciones presidenciales que habrán en ese país.
Debe reconocerse, además, que la decisión de destitución, se adoptó por una casi unanimidad de representantes del pueblo libremente elegidos.
Que el procedimiento del juicio fue admitido por Lugo quien dijo que aceptaría la decisión cualquiera que fuese y que tiene el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de ese país, que ha considerado como legalmente válido todo lo actuado.
El gobierno uruguayo no tiene raíces históricas, ignora al pasado. Paraguay fue notoriamente el lugar de retiro y muerte de Artigas. A partir de 1863 se produjo una alianza entre el porteño presidente Mitre y el emperador Pedro I de Brasil. La conspiración, tenía el propósito de contribuir a que los dos primeros obtuviesen logros territoriales a costa del Paraguay y se necesitaba a tal fin que el colorado Venancio Flores, con ayuda extranjera, derrocara al gobierno oriental legítimo del Partido Blanco, encabezado entonces sucesivamente por Bernardo Berro y Atanasio Aguirre. El concierto finalmente se concretó y entonces la felonía se abocó a la guerra contra el Paraguay; uno de los genocidios más grandes de la historia americana. Parte del proceso son la muerte mártir de Leandro Gómez y la caída de Paysandú. Su ejecutor: la Triple Alianza.
Avanzada la guerra en campos de Cerro Corrá el mariscal paraguayo Solano López con los varones que sobrevivían hizo su última carga bajo la voz de orden de "Morimos con la Patria". Y murieron, aunque el pueblo paraguayo, con drama y carencias, sobrevivió sacrificadamente al despropósito.
En el Mercosur el eje Uruguay - Paraguay, más allá de su relevancia económica fue diplomática, histórica e intencionalmente promovido, para tener una defensa política ante los arrebatos de nuestros dos grandes vecinos.
Lo peor que podría suceder ahora es que Paraguay quedase fuera y que el tiranuelo de la "robolución" bolivariana pasara a ser miembro del mismo.