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Víctimas. Contaron la peripecia vivida
Cuatro horas para atender una denuncia, tres llamados a la Seccional 10ª, uno al 911 y otro al "policía comunitario". Un "robo más", ocurrido en Punta Carretas, revela lo que muchos montevideanos viven cuando se enfrentan a la delincuencia.
Durante la noche del lunes de Carnaval ocurrió un nuevo robo en Punta Carretas. Un hecho delictivo más para la estadística. Y de los que ocurren en todos los barrios de Montevideo, sin excepción. Pero el proceder policial relatado a El País por el propio damnificado revela las carencias en materia de respuesta policial. Cabe recordar también que los vecinos de Punta Carretas denunciaron ante el propio jefe de Policía en funciones en ese momento.
Luego de una oleada de robos a casas, vehículos y asaltos callejeros, que tomó estado público a fines del año pasado -y que nunca se detuvo pese a un discreto operativo policial que duró menos de una semana-, el temor y la desconfianza siguen intactos, relató el vecino.
El hurto en cuestión, ocurrido en un apartamento de la calle García Cortinas -una de las laterales del principal centro comercial de Montevideo- ocurrió entre las 20 horas y las 21.15 horas del lunes, en ausencia de sus moradores.
Cuando éstos llegaron y vieron el desorden dejado por los intrusos, inmediatamente llamaron por celular al único número que una víctima de un delito tiene en su memoria: el 911. Luego de varios minutos de espera con música de fondo, se les informó que no podían tomar la denuncia y que debían redirigirla a la Seccional 10ª de Policía. Se les proporcionó el teléfono de esa dependencia de Pocitos, el cual era incorrecto.
Tras conseguir el número correcto, a las 20.30 se comunicaron, desde un teléfono fijo, con la Seccional de la calle Pereira, donde se les informó que había "dos móviles ocupados" que concurrirían ni bien quedaran liberados. El policía al teléfono "no preguntó el número de puerta, ni de apartamento", lo cual fue advertido por el denunciante. Siete minutos después de la medianoche, los policías de la Décima no habían llegado. Las víctimas volvieron a llamar al 2 707 02 70, donde el agente Fernández les comunicó que no tenía ningún registro de la llamada anterior, volviéndoles a requerir todos sus datos personales. "Inmediatamente" concurriría el móvil policial.
En el ínterin, los afectados intentaron contactar al "policía comunitario". Habían obtenido el número en una de las reuniones de la Comisión de Vecinos con las autoridades, entre las que se encontraba el comisario de la Seccional 10ª, Eduardo Darnauchans. No hubo suerte. El celular del "policía comunitario" estaba apagado.
Siendo la 1.15 de la madrugada, llamaron por tercera vez a la Seccional de Pocitos. El agente Irigaray les dijo que no tenía registro de los dos llamados anteriores. Y pidió, otra vez, los datos al denunciante. Minutos después, dos correctos efectivos llegaron al lugar, donde se había requerido su presencia cuatro horas antes.




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