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Alerta. Meteorología mantiene advertencia amarilla para hoy por lluvias
SANDRA KANOVICH Y LUÍS PÉREZ
Tormentas intensas con fuertes y caudalosas descargas de lluvia en pocas horas complicaron a algunas familias de Paysandú, dónde incluso se cortó el tránsito en la ruta 3. En Salto también hubo desalojos e inundaciones.
La ruta 3 General Artigas cortada en tres puntos y al menos una decena de familias que debieron evacuar sus pertenencias por la repentina inundación, fueron los más importantes efectos de las copiosas lluvias en Paysandú.
La Dirección Nacional de Meteorología elevó en las últimas horas una nueva advertencia amarilla por tormentas en todo el país, algunas puntualmente intensas en las zonas Centro-Sur y Este.
En Paysandú, tras un agobiante, caluroso y húmedo sábado, las precipitaciones despertaron a los sanduceros al amanecer, y si bien mermaron después del mediodía, se mantuvieron durante todo el día.
Se estima que solamente en la mañana el agua caída alcanzó los 150 milímetros en algunas zonas del departamento, provocando los inconvenientes que afortunadamente quedaron solucionados a media tarde, cuando las lluvias disminuyeron. Ese volumen de lluvia habitualmente se registra en más de una semana.
Cerca del mediodía y por un par de horas, un operativo del destacamento local de Policía Caminera debió interrumpir el paso de autos y camionetas por tres distintos puntos, en el tramo que va desde las inmediaciones de la localidad de Constancia hasta pasando las termas de Guaviyú, al norte de la ciudad capital.
El Comité de Emergencia estuvo trabajando en ese lugar y en otros puntos de la ciudad (zona sur) que estuvieron complicados. El intendente Bertil Bentos recorrió algunos lugares afectados en la tarde.
Los pasos de los kilómetros 383, 431 y 436 se inundaron hasta 15 centímetros por encima de la ruta, generando riesgos para los vehículos más livianos, explicó a El País, el encargado del destacamento local de Caminera, Richard Díaz. El jerarca agregó que se permitió el tránsito de camiones y ómnibus, pero que rodados más livianos debieron aguardar hasta que la ruta se despejara.
Tampoco era posible desviar el tránsito, ya que éste implicaba utilizar caminos vecinales que también estaban anegados por la presencia de agua y seguramente configuraban un peligro mayor, acotó.
Por su parte, el vocero nacional de Policía Caminera Rúben Fernández, explicó a El País que los espejos de agua -algunos de hasta 150 metros de largo- estaban sólo en el departamento sanducero, por lo que no hubo problemas en otras zonas de las rutas.
BARRIO ANEGADO. También en la mañana unas diez familias del barrio Los Álamos, ubicado al noroeste de la ciudad de Paysandú, en las cercanías del puente general Artigas, se enfrentaron a una repentina inundación de sus hogares.
Por la intensidad y cantidad de agua, la alcantarilla que permite el desagüe de las pluviales no dio abasto y provocó que el agua se acumulara y entrara en las viviendas.
Mientras se dio aviso a las autoridades, los vecinos se apuraron a sacar la mayor cantidad de pertenencias posible para resguardarlas del daño que provoca el agua. La problemática también quedó solucionada una vez que las lluvias disminuyeron su intensidad y el agua pudo retomar su vertiente habitual hasta el arroyo La Curtiembre.
Federico Barrientos (uno de los vecinos) relató a El País, que la situación se reitera cada vez que llueve con intensidad y mencionó los diversos reclamos que el barrio ha realizado a las autoridades desde hace años. Aseguró que sucesivos gobiernos departamentales han prometido soluciones, que sin embargo hasta el momento no se han concretado.
"Se sacó todo lo que fue posible como se pudo, llevándolo a otras casas, o casas de familiares. La gente no se va porque hay cosas que quedan y tienen miedo de que se las roben; el problema es que aunque el agua baja una vez que para de llover, las casas y todo lo que queda adentro queda sucio, estropeado", especificó el vecino sobre el impacto del fenómeno.
En Salto también hubo problemas. El agua caída hasta el anochecer de ayer rondaba los 40 milímetros, y al cierre de esta edición no se habían registrados inconvenientes mayores en las zonas bajas de la ciudad.
El aguacero con mayor intensidad se desató sobre las 15 horas, aunque sin vientos ni descargas eléctricas.
La saturación de pluviales de la vía pública desalojó momentáneamente a una familia domiciliada en la calles Rivera a la altura del 2.000 y hubo desbordes en Avenida Barbieri que por unos 15 minutos obstaculizaron el tránsito vehicular.
Represa. En la represa de Salto Grande no varió el caudal de aporte del Río Uruguay porque hasta anoche no se registraban lluvias en la cuenca media del curso de agua.
En Bella Unión el tiempo se encontraba amenazante pero sin registros pluviométricos por lo que el nivel del embalse del complejo hidroeléctrico se mantenía en los 33 metros con 70 centímetros, y un caudal de aporte de 800 metros cúbicos por segundo.





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