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Renos Xippas
Parece poco creíble que un galerista internacional de arte elija a Uruguay por partida doble. Xippas ya tenía un local en Montevideo y acaba de estrenar otro en Punta del Este -sobre la avenida Roosevelt, Parada 8-. A su juicio no existe en el país un verdadero mercado de arte contemporáneo: "hay un mercado de cadáveres", sentencia. "La idea del arte contemporáneo es que la gente entienda que el ojo es un transmisor de imágenes y que a las imágenes las analiza el cerebro", es su premisa.
PUNTA DEL ESTE | XIMENA ALEMAN
-¿Por qué abrió dos galerías de arte en Uruguay?
-Lo excitante de Uruguay es que el mercado de arte que hay es un mercado de cadáveres. Es un mercado de obras clásicas. El mercado de arte contemporáneo no existe. No se formó un mercado local y el mercado que puede venir de afuera no viene porque el uruguayo es conservador, tiene miedo de que le estén vendiendo gato por liebre y la historia de los museos todavía tiene mucho peso. Es mucho más excitante entrar en un mercado donde no hay coleccionistas, que entrar en uno donde hay 50 y te tenés que dividir la torta. Acá no hay nadie para repartir la torta y te la podés comer solo, que tampoco está bueno. Lo lindo es tener un buen pedazo de torta, porque si no te empachás. La idea es crear un mercado, que haya galerías. Es muy estimulante hablarle a alguien que no tiene idea y que te ofrece su confianza, es muy interesante armar un mercado, porque bien o mal, el que acepte arte contemporáneo va a tener que empezar a pagar. Punta del Este cada vez es menos estacional, funciona en invierno, se sigue construyendo y sigue creciendo. Aquí no hay grandes galerías internacionales, en cualquier momento iba a llegar una, se iba a instalar y yo me iba a preguntar por qué no lo hice primero.
-¿Cuál es la diferencia entre ambas?
-Montevideo es más pobre y más cultural, acá es menos cultural y más rico. En Punta del Este hay mucha gente extranjera, con enorme poder adquisitivo y esa gente está muy abierta a escuchar si tienen buenas referencias de ti, si saben que se trata de gente seria, que no es una galería fantasma que se inventó ayer de tarde. Si esto empieza a funcionar, si hasta fin de mes vendo tres obras, mi vida cambia. Ahí sí voy a decir que acá hay un potencial. Y si hay un potencial, me voy a tomar esta galería muy en serio, voy a traer cosas que van a dejar a la gente frotándose los ojos.
-¿Cómo selecciona una obra de arte para que ingrese en su colección?
-Es personal. Es una elección basada en la experiencia que tengo, en todo lo que aprendí en la vida y en información, porque es muy importante saber quién hizo qué y en qué momento. El arte es información y el proceso que hacés con esa información. Es un trabajo de inteligencia y pensamiento, y hay además fórmulas que podés aprender. Hay cosas sobre el valor de una obra que son intransigentes, no son abstractos como la gente cree. No es un punto de vista, hay cosas que son determinantes, son claves. Hay un juicio. No es tan subjetivo como se dice, en el fondo hay una objetividad, hay análisis.
-¿Qué necesita tener un artista uruguayo para ser valorado internacionalmente?
-No necesita nada. No existen artistas uruguayos, no existen artistas franceses y no existen artistas africanos: existen artistas. Ahora, si nacieron en un lugar determinado, las condiciones sociales ayudan mucho. Un país como Uruguay es una enorme ayuda. Cuando hay mucha plata en un país es un buen elemento para el arte y cuando la política funciona mal es un buen elemento para el arte también. El Uruguay tiene todos los elementos surrealistas para tener buenas creaciones. Se pasa de una época en que la política se convirtió en demagogia, a otra época en que la política se convirtió en una dictadura, que es otra demagogia, y luego a un gobierno de burguesías y de ahí a un gobierno popular, que se convierte en algo aburguesado. Cuando vos ves cómo vive el presidente y la perra que le falta una pata y el pueblo, los tupamaros y los cadáveres y quién mató a quién, esa enorme ensalada es muy apta para que la creatividad sea buena. El Uruguay tiene una fuente de inspiración. La tradición y el folklore y las costumbres sirven para que un artista sea bueno o malo, pero un genio va más allá de la política y de la cultura de un país. Es un artista que va hacia el más allá, que su obra está ligada a una metafísica, que no está ligada a la realidad.
-¿El arte es un negocio?
-Claro que es un negocio, todo es un negocio. El arte es arte y el negocio del arte es un negocio. El arte existe por sí mismo, puede existir. Un artista sin una galería puede existir, pero un galerista sin un artista no existe. Pero el ser humano inventó el negocio del arte y no le hace mal a nadie. El negocio del arte en el Renacimiento estaba sustituido por los grandes reyes que apoyaban económicamente a los artistas. El arte no se divulgaba sin los mecenas y hoy en día no se divulga sin las grandes galerías. El mecenas de hoy se basa en que alguien hace el arte y el galerista lo vende y se dividen el dinero. Al artista le encanta más que nada que la gente pague. No es que le guste el dinero, le interesa que al que realmente le gusta lo que hace lo pague. El pagar algo es un acto de amor, porque le mostrás la verdad al artista, en vez de decir que lo que hace es fantástico, le estás mostrando empíricamente que lo que hace es fantástico porque sacás la chequera. Después viene la oferta y la demanda. Pero el acto es un acto de amor, de valorización, le das valor al hombre y a su obra.
-¿La crisis europea puede revitalizar el negocio del arte en Latinoamérica?
-Ya empezó a revitalizarlo desde hace un par de años. Muchos americanos y europeos tienen una tendencia a mostrar más arte latinoamericano para atraer a los clientes latinoamericanos. De golpe, los brasileños y los mexicanos se pusieron de moda, porque en esos países hay un poder adquisitivo muy fuerte. En Europa los muy ricos están atrás de la ametralladora, los muy ricos acá están en la opulencia. Lógicamente que eso ayuda a los artistas latinoamericanos, hace 20 años nadie los mostraba. Hoy en día, el turismo número uno de Francia son los brasileños, diez años atrás no había ni un brasileño en París. Ahora van a las galerías, a los hoteles, a las grandes joyerías. Los artistas que se ponen de moda tienen que ver con la economía de los lugares. Claro que la plata determina los flujos de artistas.
Nombre: Renos Xippas
Nació: El Cairo, Egipto
Edad: 63 años
Otros datos: Marchand de arte. Tiene 5 galerías en el mundo.
Su vínculo con el arte es casi genético. Su tío, Alexander Iolas, fue un galerista muy influyente en Europa y Estados Unidos que exhibió artistas tan importantes como Andy Warhol y René Magritte. Renos Xippas comenzó colaborando con él, luego de emigrar desde Uruguay a Grecia con poco más de 20 años. "No sabía hablar griego", cuenta, "era un uruguayito más". Luego de algunos años se independizó de su tío. Actualmente se dedica al arte contemporáneo. Dice que sus métodos y costumbres son uruguayas, por eso considera que sus galerías son "un emprendimiento local". Tiene galerías en Atenas, París y Ginebra y un depósito de 2.000 metros cuadrados donde guarda 10.000 obras de arte, con nombres muy valorados. En 2010 inauguró su galería en Montevideo y este año se expandió a Punta del Este. El propósito de sus galerías es mostrarle al público local lo que es "la primera división" en materia de arte.






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