
|
||||||||
La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, pertenece al Partido Comunista; el sindicato de Adeom está controlado por el Partido Comunista. Si algo tienen los "camaradas" es que hablan religiosamente el mismo idioma. Por formación o deformación ideológica no existe mucho espacio para las discrepancias. Se acata la disciplina que baja de sus autoridades y no se admite la disidencia. Tienen sí -a nivel dirigente- sus luchas intestinas, pero estas son a todo o nada. El que gana manda y el que pierde se resigna al ostracismo. Allí está el caso de Marina Arismendi, referente ineludible del PCU desde el advenimiento de la democracia que fue "purgada" por el sector del senador Lorier tras inclinarse por la candidatura presidencial de Danilo Astori: se le quitó el respaldo para ocupar nuevamente el Mides y hoy está prácticamente desaparecida del escenario político.
En esas condiciones, que la Intendencia y el sindicato que agrupa a sus funcionarios llegaran a un acuerdo para repartirse el dinero de los "otros" (los contribuyentes) no puede ser sorpresa; más cuando los radicales que habían controlado Adeom fueron desplazados de sus cargos (el fracaso, con "esencialidad" incluida, del paro en el servicio de recolección de residuos de diciembre de 2010 fue fundamental). Pero había que dejar las cosas por escrito, porque más allá de cariños y camaradería, lo que importa son los papeles firmados: esos son los que regirán las relaciones de la comuna y su sindicato (que puede cambiar de mayoría) por el resto de esta administración.
El precio, que pagan los "otros" por este acuerdo sellado de manera muy emotiva entre abrazos fraternos de la intendenta con los dirigentes de Adeom, es de 17 millones de dólares, que incluye una partida única de $ 2.000 para todos los funcionarios (unos 8.400), en tanto otros 4.800 podrán acceder a un adicional cuatrimestral de $ 9.876 si cumplen con eficiencia una serie de metas acordadas. Es lo que ha dado en llamarse "compromiso de gestión". Hemos (los uruguayos) inventado un nuevo rubro para conceder aumentos de sueldo al margen del sueldo.
Hasta ahora teníamos varios rubros conocidos que se aplican a los funcionarios de la IMM y que pueden tener alguna variación según los sectores. A saber: el famoso presentismo (ese pago que se hace por concurrir a trabajar), nocturnidad (los que trabajan de noche), trabajo insalubre (recolección de residuos), horas extras que se pagan como doble pero están incorporadas a la rutina diaria, acuerdos como el de los inspectores municipales que vierten en una bolsa el 40% de las multas que aplican y luego se reparten (eso sí, tienen un tope de unos $ 11 mil) y ahora "compromiso de gestión", que puede traducirse por no sólo concurrir a trabajar (para ello ya cobran presentismo), sino por trabajar bien. Y entonces surge la gran pregunta: el sueldo ¿qué pito toca en esto de las remuneraciones? ¿Para qué se les paga? ¿Cuál es la contraprestación? ¿Qué se obligan a hacer por su estipendio liso y llano?
La respuesta es obvia: el sueldo es un simple elemento más para acumular déficit y para que los contribuyentes de Montevideo -el riesgo ahora se extiende también a Canelones, y Maldonado está muy cerquita- sean objeto de mayores exacciones que satisfacen el clientelismo político y camarada. Viene a la memoria un informe del Estudio Ferrere de hace un par de años -pero si algo ha cambiado es para peor- que decía que "Montevideo es una de las ciudades con la Contribución Inmobiliaria y Patente de Rodados más caras del mundo". Y ponía un par de ejemplos:
a) Un apartamento de US$ 50.000, en Madrid paga anualmente US$ 290, en Roma US$ 239 y en París solo US$ 100, mientras que en Montevideo paga US$ 500. Sí, cinco veces más que en la "Ciudad Luz", más del doble que en Roma y casi el doble que en Madrid, tal vez porque ellos tendrán subte y nosotros carritos hurgadores.
b) Un Peugeot 307 del año 2006 en Madrid paga una patente anual de US$ 100, en Londres de US$ 174 y en Montevideo de US$ 1.369, tal vez porque ellos tienen autopistas, calles sin pozos, semáforos coordinados y nosotros no.
Si algún consuelo queda, es que nada es eterno. Mucho menos la deteriorada administración frentista de Montevideo. Los problemas mayores van a aparecer cuando de los próximos comicios surja un gobierno departamental de otro partido, que quiera disminuir la presión tributaria sobre los contribuyentes y deba enfrentarse a estas situaciones inadmisibles.










Los sindicatos estatales anunciaron que resistirán los cambios que el presidente José Mujica promueve en el nuevo estatuto del ...
"Es un año para reinventarse. Para no anticiparse. Para aquellos que digan: no sé qué hacer con mi vida, es tiempo de que apelen ...
Mueve millones y millones de dólares diarios como parte de su trabajo. Su oficina está en plena Quinta Avenida, en Nueva York. Es ...
El delegado de la oposición en el Codicen de la ANEP, denunció presiones de los sindicatos de la enseñanza a docentes y ...
La Feria Internacional de Turismo en Madrid le permite a Uruguay seducir a empresarios españoles. Prueba de ello es el interés ya ...