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DANIEL HERRERA LUSSICH
La intendenta de Montevideo, activa militante del Partido Comunista, acaba de firmar un convenio con la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) que ha despertado, por un lado, el asombro general y, por otro, el festejo de la actual mayoría sindical, también comunista, que hoy ha desplazado a los otrora poderosos dirigentes radicales Mabel Lolo y Álvaro Soto.
Los sectores marxistas, minoría electoral dentro del Frente Amplio, en cambio han copado las mayorías en los sindicatos y están esgrimiendo ese poder para seguir ganando terreno y afirmar su posición en las centrales gremiales.
Ana Olivera, elegida con el 42% de apoyo, observa caer abruptamente su popularidad en Montevideo y solo recibe un 33% de respaldo, que significa en la realidad un 77% de opinión pública que la observa en forma negativa. Sin embargo en los últimos días, pese a esas múltiples voces de alerta, se da el lujo de llegar a un sonado acuerdo con la encrespada Adeom, protagonista cercana de fuertes y dramáticas medidas de lucha que han dejado a la capital sin recolección de basura, sin guardavidas, sin reponer alumbrado público (en un período de tremenda inseguridad ciudadana). La noche sin luz de las lamparillas se ha convertido en terreno dominado por la delincuencia, acentuado por la falta de cumplimiento de horarios del transporte colectivo y en los viajes nocturnos.
IMPUESTOS y BUROCRACIA. En este convenio que, en poco tiempo tomará vigencia, seguirán incrementándose los beneficios de sus 9.500 empleados contratados y presupuestados. Cuando rigen sueldos casi sin igual en la Administración suman, sin dar mayor atención a los planes de obras (si existen en la realidad), agregando un factor clave para superar con amplitud los descontrolados gastos actuales que hoy, sin esas anunciadas regalías, ya supera el 51% de los ingresos de la IMM, extraídos directamente de los bolsillos del contribuyente. Se incrementan las tasas, la contribución inmobiliaria y toda una cadena de gravámenes, para contemplar mejoras salariales exorbitantes y las retribuciones especiales, que serán otra pesada carga desde la vigencia de este convenio en plena gestación.
Si usted, y toda la gente que transita por las calles capitalinas, se siente acosado por los impuestos, la gran mayoría no elevaría la voz de protesta si buena parte de lo recaudado se destinara a obras en la ciudad. Pero eso no ocurre. En la actualidad el salario mínimo de un funcionario municipal es de 16.000 pesos, casi tres veces más que el mínimo de 7 mil pesos del sector privado. ¡Menuda diferencia! Ese voluminoso mínimo municipal salta nada menos que a 21 mil pesos automáticamente cuando el funcionario ingresa en la planilla de los presupuestados.
SUMA SIDERAL. Otra cifra contundente que define bien la ligereza con la cual se manejan los fondos provenientes de impuestos nace de lo que se gastó en el año que acaba de cerrarse, 2011. Se invirtió en salarios, 250 millones de pesos, el 51% del presupuesto general.
Pero ahora los nuevos incrementos, cocinados en el seno del Partido Comunista, salen a luz con la clara intención de desplazar de la poderosa gremial a los radicales, hasta hace poco dominadores absolutos, con "mano dura", liderados por las conocidas y activas figuras, hoy en el ostracismo, de Mabel Lolo y Álvaro Soto, entre otros, que jamás imaginaron que serían "barridos" por el comunismo.
El plan de "limpieza sindical" surgió a la luz cuando tomó estado público un discurso de la senadora suplente comunista, Alicia Pintos, que dejó al descubierto la estrategia a seguir para bajar de las alturas a los radicales. Se logró la meta acordada, y nuevamente los comunistas, de mínimo caudal electoral, ganaban la mayoría sindical. Casi de inmediato, las nuevas autoridades de Adeom planificaron un acuerdo con la intendenta Ana Olivera, de la misma ideología política y dispuesta a afirmar la paz gremial.
Se preparó con la jerarca comunal el acuerdo, que será seguramente aprobado el 1º de marzo, por amplia mayoría en la convocada, con bombos y platillos, asamblea sindical. Será la oportunidad de Olivera de calmar las aguas internas de la comuna en base a generosas regalías, que obviamente saldrán de lo ingresado por concepto de impuestos ciudadanos, y sumar un increíble "perdonatutti" de antiguas sanciones disciplinarias y "dejar en evidencia" que las violaciones a decisiones de la propia intendenta, se "borran con el codo" en aras de apaciguar a los activistas sindicales.
El PERDÓN COMUNISTA. La intendenta incluyó en el anunciado convenio la eliminación de sanciones aplicadas a todos los que en diciembre del 2010 no acataron la decisión de esencialidad en el sector limpieza y siguieron las duras medidas de lucha que desbordaron de basura las calles de la ciudad. Es una clara medida para congraciarse con los radicales; los sancionados en ese momento no superaban los 125 funcionarios, de los cuales 75 eran guardavidas y el resto, unos 50, dependientes de la Dirección Limpieza, uno de los baluartes radicales. Ese "perdón" se supone que amansará a este sector todavía resistente a las propuestas de la intendenta. Seguramente esta voz todavía rebelde al "ucase" comunista no prosperará y el acuerdo entrará en vigencia ese mismo día y comenzarán a regir todas las prerrogativas promocionadas por la Intendencia y su séquito de gobierno.
El edil nacionalista, Edison Casulo, uno de los más activos en la discusión de este tema en la Junta Departamental, escribió un artículo en la prensa calificando el "perdón de las faltas por incumplimiento del decreto de esencialidad como una forma de expiar las culpas de la jerarquía comunal ante un sector aún con peso dentro del sindicato".
En síntesis, el convenio que parte de una serie de ventajas y perdones, concederá un incremento de 2.000 pesos al barrer, otros 9.800 para 4.800 empleados con idea de hacer desaparecer lo que califican de inequidades dentro de la plantilla municipal, aunque también se otorgará una suma similar al resto, calificada de partida organizacional, equilibrando por esta vía a los 9.500 funcionarios. También se otorgará una cantidad equivalente al Índice de Precios, que se sitúa en el entorno al 8%, a concederse en dos cuotas.
Como se ve, Ana Olivera luce muy bien dispuesta a recaudar, planifica una ciudad limpia, iluminada, segura, con buen transporte, de vías rápidas, calles sin pozos, y en la realidad, por ahora, ha tomado el rumbo de congraciarse con los 9.500 funcionarios y aglutinar al Frente Amplio. No olvida la jerarca que el apoyo del 42%, bajó a un 33%. En lo que se refiere a obras, mejoras, calles y playas limpias, por ahora no van más allá de enfáticas promesas.










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