Lunes 13.02.2012, 01:15 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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ECOS

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En el día a día

¿Y el respeto?

Álvaro | Montevideo

@| "Hace unos cuantos días fui testigo de un atropello y víctima de otro. El primer caso tuvo lugar en una unidad de transporte colectivo que iba con destino a Carrasco. A la altura de 18 de Julio y Río Branco, el coche se detuvo en la parada, y en la fila de pasajeros para subir, detrás de varias señoras, estaba yo. Comprando su boleto, un hombre de mediana edad hablaba con el conductor-cobrador y parecía consultarle algo sobre el recorrido. Al cabo de unos momentos, escuché desde la calle que el conductor-cobrador le gritaba que se bajase del ómnibus. El pasajero se negó y entonces aquel comenzó a proferirle insultos a voz en cuello. No podía imaginar qué dicho o hecho podría haber desatado esa reacción en el trabajador, pero sí escuché que el pasajero le respondía diciéndole que lo iba a denunciar, ante lo cual el otro se enardeció aún más y lo trató varias veces de alcahuete.

En el otro hecho tuve participación directa. Otro día, en una hora complicada, esperaba un taxímetro por la calle Millán entre Enrique Martínez y Sitio Grande. Tras largo rato de espera, paré uno que venía libre, pero noté que mientras subía al asiento trasero, otro se le aproximaba y se le ponía a la par. Sabía lo que iba a suceder antes de que pasara. Es una historia para mí ya conocida. El que se le puso al lado comenzó a emprenderla con insultos contra el taxista que me llevaba, se nos instaló detrás y parecía dispuesto a provocar un accidente. De modo que le rogué al conductor del taxi en el que yo iba que frenase, apenas cuando habíamos andado una cuadra. El otro se bajó y comenzó a descargar sobre su colega insultos y amenazas dándole a entender que le había robado el viaje, y recomendándole que iba a ser mejor para él que yo tomara otro.

Fue mi decisión de aceptar esa propuesta (y la fortuna de que un tercer coche pasara por allí en esa hora pico) lo que dirimió la situación, que podría haber terminado de la peor manera dada la violencia del individuo descontrolado. Aunque los insultos tampoco fueron dirigidos a mí en este otro caso, me sentí tan agredido en mi condición de usuario como en el anterior.

En el primer relato, el trabajador olvidó que la línea de ómnibus en la que hacía su turno es propiedad de la gente que vive en Montevideo, y no de la empresa que tan mal representa, ni de él. Tuvo suerte de salir bien parado.

En el segundo episodio, el hombre desbandado dejó claro que el pasajero no puede elegir su viaje, que tiene que viajar con el corazón en la boca y que es rehén de los códigos internos que el gremio se da.

Por supuesto, tanto en un caso como en el otro se pide solidaridad popular y comprensión ciudadana ante un paro sorpresivo que deja al pueblo en la calle a cualquier hora y con cualquier clima, y encima se tiene el tupé de proclamar que las medidas nunca son contra la gente.

Mi conclusión es que en estos casos, cada vez menos aislados, el cliente y el servicio al cliente es lo que menos importa. De la amabilidad ni hablemos; hace tiempo echó a correr lejos de nosotros, y uno no sabe si hasta no hizo bien, porque no merece un título de honor quien no tiene la dignidad de ejercerlo. La educación (que, es de suponer, incluye el respeto básico hacia los demás) parece tarea para las sesiones legislativas, pero no es asunto que figure en nuestro orden del día personal.

Y la libertad, para algunas cosas, es lo único que los violentos, cualquiera sea el escalafón en el que se desempeñen, nos van dejando. Por ahora."

Molestia del FA

Peter F. Stross | Montevideo

@| "La molestia del Frente Amplio por el tratamiento de la caída del eucaliptus que causó la infortunada muerte es injustificada. En primer lugar los jerarcas de la Intendencia de Montevideo acusaron a otros por el supuesto corte de raíces, que luego confirmaron no ocurrió. Gran error al buscar deslindar responsabilidades tan sólo por no aparecer como responsables.

Lo correcto hubiera sido llamarse al silencio hasta que se hubieran hecho todos los peritajes. Para colmo unos días después se cae una columna del alumbrado público en Bvar. España y Pablo de María, y ahí la culpa la tuvo la falta de personal. ¿La Intendencia con falta de personal? Hay 9.000 funcionarios, muchos de los cuales están sentados detrás de un escritorio y nosotros los contribuyentes no sabemos con exactitud cuál es la función que cumplen.

El siguiente colmo fue la caída de un poste de semáforo en Avda. Brasil y Libertad, esquina en la cual la Intendencia estuvo trabajando durante meses hasta hace poco más de 15 meses.

Más bien creo que la molestia no debería estar en el FA, sino en los contribuyentes quienes aportan a través de sus impuestos el dinero necesario para que las obras y los controles se realicen correctamente y para pagar el sueldo de los funcionarios y jerarcas de la IM. Por supuesto que para la intendenta Olivera es mejor otorgar convenios con grandes aumentos a Adeom, que hacer cumplir con las tareas que dichos funcionarios del gremio deberían realizar. Ya vemos que hay problemas con el arbolado, problemas con las columnas, hay problemas con la basura, es complejo realizar cualquier trámite en la Intendencia, inclusive pagar sus impuestos, ya que para poder pagar todo el año y beneficiarse con el descuento hay que concurrir, mientras que todas las demás intendencias tienen convenios con Abitab, Red Pagos y/o tarjetas de crédito.

La famosa descentralización propuesta en Montevideo a través de los CCZ y ahora de las alcaldías no es real, ya que todo tiene que pasar por la Intendencia y lo único que se logró es aumentar la plantilla de funcionarios burocratizando y enlenteciendo todo el sistema.

La molestia del FA. No me hagan reír, ya que es para llorar el ver como dilapidan nuestros impuestos."

Discriminación

M. Z. | Montevideo

@| "Señor Presidente, me gustaría asegurarme de que Ud. está enterado de la discriminación que se hace con la gente mayor de 35-40 años en los ofrecimientos laborales que hace el gobierno. No hay ninguna oportunidad para los que tenemos esas edades.

¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Por qué no darnos oportunidad de concursar? No estoy diciendo que se nos regale nada, simplemente que concursemos y que el mejor obtenga el puesto.

Como bien se sabe, durante muchos años no hubo concursos por lo que no tuvimos oportunidad y ahora los hay pero también estamos fuera.

Lo que se está haciendo de parte del gobierno es ¡discriminación por la edad! ¡Lamentable!"

Iemanjá

Susana Andrade | Montevideo

@| "Deseamos trasmitir tranquilidad a los empleados de mantenimiento de playas, es su trabajo.

Sin embargo, nos vemos en la necesidad de puntualizar: afroumbandistas conscientes nos han llamado molestos y alarmados pensando que se prohíbe ofrendar si no limpian después. Decimos que somos respetuosos del cuidado de la naturaleza que es nuestro objeto de veneración y de los lineamientos rituales trasmitidos por nuestros mayores en la cultura afro religiosa. Es un fundamento doctrinal no tocar las ofrendas luego de realizadas, ni las propias y menos las ajenas. Se indica no volver al lugar por siete días. Andar allí manoseando esas energías que pueden aún estar actuando, supondría llevarse no sólo basura material sino perturbación.

Pueden comprobarlo no con una docena sino con miles de líderes y cientos de miles de fieles, habiendo incluso muchísima bibliografía brasileña al respecto.

Podemos cuidar el medio ambiente en Iemanjá y el resto del año sin perder autenticidad que es otra forma de sometimiento. Y no desvirtuar la dignidad, sacrificio y lucha de nuestros queridos ancianos africanos -Pretos Velhos- que ofrendaron sus vidas por mantener la fe ancestral intacta así como nos la heredaron.

Junto a los rateros revolviendo restos de ofrendas se pierde toda seriedad, se subestima el valor del ritual y se hace el ridículo. Se hipotecan espacios ganados por otros, desmereciendo nuestra identidad religiosa yendo contra las bases del culto, sin contar el riesgo astral que existe. Es un retroceso en lo social y un atraso espiritual.

En la relación costo-beneficio y en sociedades organizadas, ya está previsto que expresiones multitudinarias de alegría popular dejan residuos y por eso se disponen equipos especiales para limpiar. La diversidad cultural en su apogeo como es la fiesta de Iemanjá -¡ojalá se repitiera más de una vez al año!- es ocasión de paz y armonía, de integración, profilaxis contra la violencia social que lamentablemente cunde en otros conglomerados de público como por ejemplo cuando los violentos toman de pretexto al fútbol.

De todas formas, el cuidado de los recursos naturales no es tema de los umbandistas los dos de febrero solamente, sino de la ciudadanía creyente y no creyente los 365 días del año.

Es una cuestión de educación cívica y responsabilidad de todas y todos. También deberíamos pedir a los organismos de limpieza que acondicionaran las playas antes de Iemanjá dada la afluencia masiva de público, pues la mugre existe lamentablemente: bolsas de nylon, colillas de cigarrillos, envases de bebidas, plásticos, bandejitas, restos de comidas, y un gran etcétera generado por parte de la población.

Hace muchísimos años ganamos para Atabaque un premio de Educación Ambiental de la Intendencia, por la campaña recomendando no usar barcas de espuma plast ni objetos de plástico o vidrio, dejar los contenidos y no los envases y así, tal cual lo hacemos en la actualidad. Cuidar la naturaleza que veneramos lo hacemos porque es parte de la naturaleza afroumbandista, no ultrajando lo que nos es sagrado y propio.

La Intendencia de Montevideo firmó desde el 2006 con la Coalición de Ciudades Latinoamericanas y Caribeñas contra el Racismo y la Discriminación, un Plan de Acción que en su punto 8 habla del cuidado y preservación de los ritos de las religiones ancestrales afro indígenas, derechos humanos fundamentales que en apariencia no se están teniendo en cuenta.

Las autoridades deberían saberlo, asesorarse y reflexionar, antes de precipitarse."

Suba de precios

H.A. | Montevideo

@| "Hojeando un libro encontré un tique del mes de enero de 2008, por la compra de dos artículos de primera necesidad: un pan flauta a $15 y un kilogramo de azúcar a $13,50. El pan hoy está a $25 (pan flauta 240 gramos) y el kilo de azúcar cuesta hoy $ 33. Según mis cálculos en estos 4 años aumentó el pan más del 66% y el kilo de azúcar 145%; ¿cómo será en los demás rubros de la alimentación?

Estuve comprobando los pagos de mi jubilación en ese período y no llega a un 46% de aumento. Los jubilados no podemos hacer huelgas."

El País Digital

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