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Empresas. Con desafíos de mejorar productividad y "desarrollar" personal
MARCELA DOBAL
La desaceleración del crecimiento prevista para 2012 no le jugará una mala pasada al bolsillo: las consultoras de recursos humanos prevén que los salarios suban un 4% por encima de los precios. Esto, a su vez, plantea desafíos empresariales.
Pese a que los pronósticos de los economistas arrojan una inflación de 7% para el año próximo, los Consejos de Salarios y la aún sostenida demanda de trabajadores harán que las remuneraciones suban entorno de 4% real, dijeron a El País en varias consultoras.
Si se confirmaran los pronósticos, el poder de compra seguirá creciendo. De hecho, los consumidores -que se verían beneficiados- esperan que sus ingresos aumenten (ver nota aparte).
El socio de Ascnde, José Luis O`Neil sostuvo que prevé un aumento de 4% real debido a las negociaciones salariales pero también a "nuevas inversiones productivas, que se sumarán a la construcción de la planta de Montes del Plata durante 2012".
O`Neil explicó que esas inversiones en un mercado tan pequeño como el uruguayo "impactan fuertemente en la demanda de personal, especialmente el calificado" (tanto operarios, técnicos, mandos medios y gerenciales). Como consecuencia, los nuevos contratos cotizarían al alza dentro de las áreas de talentos más codiciadas, "significativamente por encima del promedio" (de 4%).
Las expectativas de KPMG también van en esa línea. El gerente del Departamento de Economía, Marcelo Sibille, indicó que la política del gobierno será "menos agresiva en materia de ajustes salariales" que este año (cuando el salario mínimo aumentó 25%), teniendo en cuenta que la inflación ha estado por encima de la meta oficial durante todo 2011. Por ese motivo prevé que los salarios se incremente entre 3% y 4% en términos reales.
En la consultora Advice esperan "que los salarios no solo sean ajustados por inflación, sino que además sigan creciendo en términos reales entre un 3,5% y un 5% en promedio", indicó el socio Federico Muttoni. "La situación cercana al pleno empleo y de escasez de talentos en algunas actividades será determinante", dijo.
Muttoni agregó que en los mandos medios y gerenciales se pueden dar ajustes por diversos motivos, como "proyectos especiales, resultados operativos por demanda del mercado y hasta por un análisis de equidad interna o externa en función de lo crítico que es la posición para el éxito del negocio y cómo se compara hacia adentro y afuera de la empresa".
En tanto, la proyección del gerente de servicios profesionales de Manpower, Neker de la Llana, es que los salarios aumenten entre 15,1% y 17,5% nominales en el sector privado (sin descontar la inflación). "La presión en los incrementos será observable en todos los segmentos. Sin embargo, dada la mayor calificación asociada a los niveles de mandos medios y gerentes, es allí donde la suba de los salarios será mayor. Los incrementos en algunos segmentos profesionales podrían alcanzar el 25%", indicó.
SECTORES. Las áreas de actividad que tendrán mayores subas salariales son aquellas en las que habrá mayor escasez de personal desocupado y aquellas que tendrán mayor crecimiento por la instalación de grandes inversiones.
"El área forestal y agroindustrial, así como las de la construcción, logística y transporte, aparecen en el horizonte como las más sensibles a los incrementos salariales. En las demás áreas se espera mayor estabilidad", dijo O`Neil.
El experto advirtió que si la crisis global "pega más de lo previsto", se puede ver retraído el consumo interno de productos suntuosos, "lo que repercutiría fundamentalmente en el salario variable (comisiones y premios), de los trabajadores de estas áreas".
Por su parte, el responsable del departamento de Recursos Humanos de Manpower, Federico Kuzel, estimó que los salarios que pueden subir más son los vinculados al área de operaciones (como los ingenieros industriales), principalmente a nivel de mandos medios, "ya que las empresas están requiriendo mucho este tipo de perfiles". Hace algunos años que el área de logística viene "mostrado una importante demanda", con perfiles variados, agregó.
En la misma firma, De la Llana advirtió que no se prevén caídas o estabilidad de salarios en ningún área de actividad. "En algunos sectores exportadores afectados por la crisis internacional, posiblemente los incrementos en salarios se aproximen a la inflación", dijo.
Tampoco el socio de Advice prevé bajas de salarios. Entre las áreas que identificó con mayores desafíos al alza señaló: industria (técnicos, personal de mantenimiento y operarios calificados), tecnologías de la información (programadores y administradores) y en construcción (ingenieros civiles, técnicos en seguridad e higiene y prevención de riesgos laborales en obras, entre otros).
DESAFÍOS. El persistente aumento de los salarios pone en el horizonte de las empresas un nuevo plan a desplegar: apostar a la productividad, generar estrategias de "semillero" y atar sueldos al éxito de proyectos.
O`Neil señaló que se debe evitar que "su personal más preciado abandone la empresa" y al mismo tiempo buscar "asociar a sus colaboradores con los proyectos de crecimiento", donde el incremento del salario se encuentre "estrechamente ligado" a la rentabilidad del negocio y al esfuerzo personal.
Muttoni señaló que las empresas deberán trabajar más en la retención de los empleados clave "para que los costos de su sustitución, tanto directos como indirectos, no las afecten en forma decisiva". Además, recomendó trabajar "muy fuerte en productividad" y "cuidar el clima laboral".
También Sibille estimó que "lo mejor que pueden hacer las empresas para que la rentabilidad no se vea afectada es mejorar la productividad laboral", para lo que recomendó crear incentivos, que "no son fáciles de diseñar".
Para De la Llana, será "clave" generar estrategias de "semillero", que apuesten al desarrollo de capacidades del personal, en un entorno de trabajo que sea "atractivo". En otras palabras: desarrollar antes que "comprar" trabajadores.
Uno de cada tres consumidores en el país cree que sus ingresos subirán en los próximos 12 meses, según datos de la encuesta que realizan Universidad Católica y Equipos Mori para elaborar su índice de confianza del consumidor.
Los datos, a los que accedió El País, muestran que el 32% de los consultados en noviembre estimó que sus ingresos aumentarán el siguiente año, un 58% que se mantendrán y un 6% que disminuirán. Un 4% respondió "no sabe, no contesta". Así, el saldo entre las respuestas positivas y negativas fue de 26 puntos porcentuales.
Por tanto, se registra un mayor pesimismo que un año atrás, cuando ese saldo era de 29 puntos, ya que los que esperaban un aumento eran 37% y los que creían que bajaría su ingreso eran un 8%.
No obstante, los datos están muy distantes de la situación de noviembre de 2008, cuando la crisis global golpeó a nivel local. Aquel mes, solo el 23% esperaba un aumento de ingresos y un 11% preveía una reducción. El saldo era de solo 12 puntos porcentuales.
En la última encuesta, se registró que quienes más creían que sus ingresos aumentarían eran los jóvenes (de 18 a 29 años), donde las respuestas positivas eran el 39%, aunque también fueron importantes en quienes transitaban la década de los 40 años (35%) y los 50 años (34%). En las demás franjas etarias el porcentaje fue menor a la media.
Si se desagrega por nivel educativo, los encuestados con primer ciclo o segundo ciclo de secundaria eran los más optimistas (38% de respuestas positivas). En el caso de enseñanza primaria y terciaria, las respuestas positivas eran menores (28%). Por nivel socioeconómico, los estratos altos cosechaban el 34% de las respuestas positivas y los medios un 35%, mientras que en los bajos alcanzó al 25%. Las expectativas de ingresos no mostraron mayores diferencias entre géneros ni entre regiones.
El 23% de los consumidores dijo en noviembre que sus ingresos familiares le permiten cubrir bien sus necesidades y ahorrar frente a un 21% un año atrás, según datos de la Universidad Católica y Equipos Mori. Además de ese 23%, otro 55% dijo que le alcanza justo para cubrir sus necesidades, un 17% que sus ingresos no son suficientes y un 4% que "tiene grandes dificultades". Por edad, los que más pueden ahorrar en proporción son los jóvenes de 18 a 29 años (35%) y, por educación, los universitarios (38%). Más hombres (29%) pueden ahorrar que mujeres (18%) y más en el Interior (24%) que en la capital (21%).










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