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Alguien escribió, con cierto enojo, que se trataba de "un aviso publicitario sobre los curas". ¿Y si lo fuera, qué? Lo mismo podría decirse de otros documentales sobre artistas, científicos, exguerrilleros (que por cierto son gente más molesta) y otros personajes públicos. Es obvio que al director Juan Manuel Cotelo le cayó bien el fallecido sacerdote Pablo Domínguez (a quien conoció fugazmente) y quiso que su película fuera un homenaje a ese religioso. Para armarlo acude a declaraciones de amigos, colegas, superiores y familiares, a un registro visual y otro auditivo del personaje en sí, a fotografías, y al testimonio de gente sorprendida en la calle y a la que se le pregunta qué opina de los curas.
Lo que Cotelo arma con ese material es hábil, fluido y a veces hasta divertido. Lo que surge del conjunto es el retrato de un ser humano realmente interesante, carismático, inteligente, que se tomó en serio sus creencias y que supo explicarlas en clase y aplicarlas a su vida. Y ello le sirve al cineasta para su segundo propósito: desmontar la colección de clisés que sus cámaras y sus micrófonos recogen en el registro callejero, la convicción de que los curas son distantes, retrógrados, egoístas y algunas cosas peores. El director es lo bastante inteligente como para saber que esos tipos también existen, pero advierte sensatamente contra las generalizaciones indebidas que en cualquier otra área menos ésta se llamarían "estereotipo negativo".
El propio Cotelo, que es también actor, aparece periódicamente en cámara para comentar, a menudo con humor, algunas de las situaciones presentadas. Ciertamente no escamotea sus convicciones católicas, pero sabe también que una película no debe ser un sermón y deja que sean la imagen, la edición, a veces la voz y el rostro conmovido de los testigos, quienes transmitan lo que quiere decir. Si con ello no alcanzara, la película posee además la virtud de su incorrección política: no sólo dice que los curas son gente, sino para peor que pueden ser buena gente.
ficha
España 2010. Director: Juan Manuel Cotelo. Montaje: Alexis Martínez, Raúl Recuero. Sonido: Marcos Gonzálvez, Iñigo Guerrero. Productores: Camnuel Cominges, Javier Silos, Antonio Torres.
atención a...
La eficacia de la edición. El director Cotelo tenía entre manos horas y horas de testimonios, fotos, una filmación y una grabación del padre Pablo Domínguez y otros materiales. Debió ser un verdadero trabajo seleccionar el material que le pareció significativo y lograr un relato fluido y coherente. Salvo algún uso del acelerado que es un clisé de cierto cine documental y que podría haber omitido, hay que reconocer que casi siempre consigue su propósito.





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