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Encuesta. En la frontera con Brasil, porcentaje trepa a 85
Uno de cada cuatro paquetes de cigarrillos que se consumen en todo el país tiene origen ilegal. Mientras en Montevideo el consumo de marcas ilegales representa el 14,3%, en el interior llega al 28,9% y en la frontera con Brasil trepa al 85,1%.
Las cifras surgen de una encuesta elaborada en Uruguay por Synovate, una de las mayores firmas internacionales de estudios de mercado, que utiliza metodologías innovadoras en sus investigaciones.
Para este sondeo, realizado tomando como universo a fumadores habituales de ambos sexos, de 18 a 64 años, la metodología consistió en pedirle al entrevistado que entregara su paquete de cigarrillos propio a cambio de un incentivo, con el fin de analizar las características de la cajilla y determinar su legalidad. Es decir que no se le preguntó directamente si fumaba cigarrillos de contrabando (lo cual podía condicionar su respuesta a la encuesta).
Las principales conclusiones del estudio sobre la incidencia de la ilegalidad en el mercado uruguayo fueron:
1) El 25,3% de los entrevistados fumaban cigarrillos ilegales. Ese porcentaje llega al 30% en el interior del país y sube a medida que desciende el nivel socioeconómico: en el más bajo, el porcentaje de consumo ilegal de tabaco asciende a 40%.
2) La principal fuente de ilegalidad es el contrabando; solo el 3% procede de las marcas destinadas exclusivamente a la venta en Free Shop.
3) La tercera marca más consumida en el mercado es "51" (de origen paraguayo, que ingresa ilegalmente al país). Representa el 10% de las ventas. Sólo dos las marcas legales uruguayas la superan en volumen de ventas.
4) El precio de las marcas de contrabando es menos de la mitad de lo pagado por marcas legales.
5) Las ferias y los puestos callejeros en Montevideo venden un tercio del volumen de los cigarrillos ilegales. En el interior del país, 8 de cada 10 atados se venden en almacenes y kioscos. En la frontera con Brasil casi no se encuentran marcas legales.
Esas y otras conclusiones que se desprenden del estudio se ven corroboradas en buena parte por datos oficiales que revelan el crecimiento del tráfico de cigarrillos ilegales, y por estudios realizados en otros países para medir la incidencia del aumento de los impuestos al tabaco en el desarrollo del comercio ilegal.
CONtrabando. En Uruguay, los volúmenes crecientes de decomisos de cigarrillos de contrabando muestran una actividad ilegal que se ha disparado en los últimos años.
Durante una comparecencia del director de Aduanas, Enrique Canon, en la comisión de Industria de la Cámara de Representantes el 7 de junio de 2010, expresó: "Aunque no podemos cuantificarlo, conocemos a través de testimonios y encuestas que la dimensión del contrabando, en terminos porcentuales, llega al 30% del comercio formal".
A continuación presentó un "Informe de Aduanas y Tabaco" con datos del organismo estatal para combatir ese flagelo.
"En 2008 en Uruguay se incautaron 560.200 unidades de cigarrillos de contrabando (es decir, 28.010 cajillas). En el año 2009, se incautaron 836.400 unidades (41.820 paquetes)".
Y hasta ahí llegaban las cifras disponibles hasta la fecha.
Las de 2010 y 2011 muestran que los decomisos se han duplicado: 113.220 cajillas incautadas el año pasado; 186.228 en los primeros siete meses del año (incluyendo el mayor decomiso de la historia, realizado en julio pasado).
Ante una pregunta del diputado Carlos Varela (Asamblea Uruguay), Canon no supo responder si ese incremento de los decomisos se debía "a una mayor eficiencia de Aduanas o a un incremento del contrabando. Quisiera creer que obedece a una mayor eficiencia", dijo.
86 de cada 100 paquetes ilegales de tabaco se venden en kioscos y almacenes en el interior. En Montevideo, 37% se vende en ferias.
39,9% de los fumadores de bajo nivel socioeconómico es consumidor de marcas ilegales. En estratos altos, el porcentaje es del 11,6%.
Comprar cigarrillos baratos puede parecer un crimen sin víctimas, pero los perjuicios se ven a la larga, en varias áreas.
Una de ellas es la salud.
El diputado Carlos Varela, de Asamblea Uruguay, miembro de la Comisión de Industria de Diputados, sostuvo que "la industria nacional (del tabaco) está controlada desde el punto de vista del cuidado de su producción, pero no sabemos qué ocurre con los cigarrillos que entran de contrabando, por lo que se puede afectar más aún la salud del fumador".
Otro de los graves perjuicios se dan en la seguridad pública. Las ventas del contrabando contribuyen a ampliar el radio de acción de la economía "negra", cuyos beneficios se reinvierten sustancialmente en otras actividades ilegales, como el narcotráfico.
También la economía sufre perjuicios, porque el contrabando disminuye los ingresos fiscales, incrementa los gastos destinados al combate policial y judicial del crimen organizado y conspira contra la eficiencia de los programas de salud pública.






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