
|
||||||||
ROMA | NEWSWEEK
La migración a través de Lampedusa no es un fenómeno nuevo, pero resulta inusual el número de personas que este año ha llegado a Europa por esa vía. La sublevación en Túnez, que comenzó en diciembre último, alimentó la primera ola. La segunda ola fue en febrero de trabajadores del África Subahariana que huyeron de Egipto
El bombardeo de Libia por parte de la OTAN, que comenzó en marzo, impulsó la tercera ola, con decenas de miles de personas -libios y trabajadores migrantes que estaban en ese país- que huyeron a través de frontera hacia Túnez y por el mar a Lampedusa.
De acuerdo con lo que establece la Convención de Ginebra, los refugiados políticos se convierten en protegidos del país donde desembarcan. Sin embargo, los migrantes económicos pueden ser deportados hacia sus países de origen. En marzo, Túnez e Italia llegaron a un acuerdo, por el cual las autoridades tunecinas se comprometieron a frenar el flujo de migrantes económicos. Más de la mitad de los tunecinos que llegaron a Italia fueron deportados. Al resto le dieron visas por seis meses, permitiéndoles viajar dentro de Italia y en teoría, a través de los países europeos que están en el Acuerdo de Schengen (fronteras abiertas).
La acción indujo a Francia -el destino que es objetivo de la mayoría de los tunecinos que habla francés- a comenzar el patrullaje de su frontera con Italia, lo que desató un fiero debate europeo sobre la viabilidad del Acuerdo de Schengen sobre fronteras abiertas. Italia denunció que la dejaban sola para enfrentar el problema. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, reunidos, el 23 y 24 de junio decidieron restricciones para casos de nuevas oleadas de inmigrantes ilegales (ver infográfico).
En la actualidad, pocas personas llegadas por botes permanecen en Lampedusa, debido a que el centro de detención quedó reservado para mujeres y menores no acompañados. En cambio, dentro de las primeras 24 horas, los que llegan son llevados por ferry al territorio continental, donde son enviados a centros de refugiados alrededor del país. Algunos centros son campamentos con carpas, otros están en bases militares. Pero, la mayoría son sombríos y están desbordados.
Allí, detrás de los alambrados de púas, las personas esperan el momento del juicio por el asilo político, una visa temporaria o la deportación.
Ammar Rabbaari, de 26 años, oirundo de Túnez, extrae uno de sus dientes delanteros de un bolsillo y lo muestra en la palma de su mano. "La Policía francesa me lo sacó de un golpe", dice, mostrando una sonrisa sin ese diente. Sus piernas tienen cortes y están magulladas y sus manos hinchadas y con cicatrices. Rabaari se hizo camino hasta París en tren, en marzo, donde vivió con su hermano durante casi dos meses. De acuerdo con lo que señala, policías franceses lo detuvieron junto con un grupo de sus amigos en una calle de París y les dieron una paliza antes de ponerlos en el tren para que volvieran a Ventimiglia. Pero, no se siente intimidado e intentará nuevamente llegar a París.
Su compañero de viaje es un exhotelero de Túnez llamado Tahre Tabi, quien perdió su emplo cuando la revolución frenó al turismo en ese país. "Tomé los ahorros de mi familia para empezar una nueva vida y poder traerlos. No puedo fallar", dice Tabi, de 33 años. "Antes de la revolución, nunca pensé venir a Europa, pero ahora no tengo opción: debo quedarme e intentar que dé resultado".








![]() |
Arrebatos, asaltos y rapiñas diarias atemorizan a comerciantes de Carrasco. "La gente tiene miedo de caminar por la vereda y no ...
En medio de la conferencia de prensa que brindó la selección uruguaya en Mendoza, un periodista le preguntó a Forlán sobre su ...
El próximo sábado marcará el fin de una era en el campo de las exploraciones espaciales. Despegará el Atlantis y ya nunca más ...
El príncipe de Mónaco y la nadadora sudafricana se casaron hoy en un oficio religioso. Ayer contrajeron matrimonio ...
Ante la alerta naranja por el frío polar, el gobierno habilitó 120 nuevas plazas en refugios para atender a la gente en situación ...