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Raúl Sendic
Reconoce que su gestión en Ancap es vista "con lupa" por el Frente Amplio y la oposición, luego que Tabaré Vázquez lo mencionó como posible compañero de formula para las elecciones de 2014, de lo que dice no tiene expectativa. Se define "marxista" y "guevarista" y afirma que en la campaña electoral no se le dio la suficiente importancia al plebiscito sobre la ley de Caducidad y que al intentar enmendar ese problema se puede caer en errores. Admira a su padre, con quien le quedaron muchos temas por cerrar.
Eduardo Delgado
-¿Se siente más cómodo en cargos del Poder Ejecutivo o como legislador?
-En el proceso de trabajo en el Parlamento, el lugar que siempre me pareció de mayor aporte es el trabajo en las comisiones. Las sesiones de la cámara en la última etapa me resultaban tremendamente insoportables, la sucesión de discursos donde prácticamente no se escucha ni hay diálogo. Siento que en Ancap las responsabilidades ejecutivas que me han tocado son quizá la etapa más constructiva de mi vida, de mayores logros y de mayor realización personal también. Me siento realmente a gusto en el trabajo ejecutivo.
-Mucho se habló de la mención que el ex presidente Tabaré Vázquez hizo de usted, como posible candidato a vicepresidente en la próxima elección. Pero más allá de esa situación, ¿qué aspiraciones políticas tiene?
-Cuando uno desempeña una responsabilidad como esta, aspira a terminar la gestión por lo menos con el mínimo reconocimiento. Se trata de la empresa más grande que tiene el país, con negocios diversos y en dos períodos de gobierno diferentes, yo francamente lo siento como un reconocimiento. Este es el objetivo, el aporte que se puede hacer de una empresa como esta al bienestar de la sociedad. Sobre tener responsabilidades dentro de las candidaturas en común, no tengo ninguna expectativa. El planteo que hizo Tabaré Vázquez me tomó tan de sorpresa como a la mayoría de los uruguayos y creo que fue una respuesta rápida a una pregunta inesperada que se le hizo. Me siento muy honrado, pero no tengo ninguna expectativa sobre eso y creo que hay una cantidad de compañeros en el Frente Amplio que pueden ocupar ese lugar.
-¿El presidente José Mujica es su principal referente?
-Mujica es sin duda un referente importantísimo, Tabaré Vázquez también. Son dos queridos compañeros muy cercanos, tengo la virtud de mantener una relación muy estrecha con los dos, tienen dos estilos muy distintos de asumir las responsabilidades y conocí la gestión de los dos muy de cerca. Pepe está muy arriba de la gestión, tiene una ansiedad que lo caracteriza y está muy arriba de los problemas y de la gestión de su propio gobierno. Tabaré tiene una capacidad enorme de mirar muy lejos y de liderar que es muy característica de él.
-¿Piensa en una fecha posible para dejar la presidencia de Ancap y trabajar más en su grupo político?
-No, no me lo planteo.
-Tras la mención de Vázquez, ¿siente que su gestión es vista con más detenimiento dentro y fuera del Frente Amplio?
-Sí, absolutamente. En el Frente, la oposición, en la prensa, en el diario El País (sonrisas). No me preocupa estar en la lupa, en cuanto a la formación personal lo siento como un desafío interesante y lo asumo con responsabilidad.
-¿Siente lejano su pasaje por el 26 de Marzo? ¿Qué piensa cuando escucha los discursos de los integrantes de ese sector?
-Lo veo con una cierta pena porque hay gente que desde el punto de vista humano tiene valores muy interesantes. Lamentablemente quedaron atrapados en una lógica que creo incorrecta, estancada en el tiempo y en una posición equivocada. Sintiéndome de izquierda como fui toda la vida, nunca se me ocurriría ponerme de juez de mis propios compañeros, sino que habiendo llegado al gobierno y teniendo la posibilidad de que las cosas salieran bien, no se me ocurriría pararme en la vereda del frente a hacer de juez de cómo están haciendo las cosas mis compañeros, cuando se trataba de poner el hombro. Y me siento muy satisfecho de haber tomado esa opción.
-¿Cómo se define ideológicamente?
-Yo me considero un marxista. En el papel de cómo creo que hay que transformar a la sociedad, el hombre e incluso al Estado, me siento un guevarista. Por el hombre nuevo, por esa etapa tan fructífera que tuvo el Che de ministro de Industria, de administrador, de líder en el ejemplo de la transformación de la sociedad. Muchas veces es más conocido por su etapa guerrillera, pero fue un gran administrador público, un hombre de gobierno e hizo cosas importantísimas en esa etapa. Tiene escritos de cuál es el papel que el hombre tiene que jugar en esa transformación de la sociedad y en ese sentido me siento absolutamente guevarista. Fue un adelantado en su tiempo y muchas veces incomprendido.
-¿Le genera contradicciones siendo parte del gobierno tener que mantener relaciones y negociar con empresas, corporaciones o gobiernos que considera están en las antípodas de su ideología?
-Todos los días. Nos hemos relacionado con diversos empresarios, en algunas oportunidades con gente que viene de lugares con estructuras casi feudales como algunos países árabes. Tengo una mentalidad que procuro sea muy práctica, si sirve a nuestra estrategia hay que darle para adelante. Estamos buscando aliados para determinados negocios y uno cuando los va a buscar no lo hace al convento de las hermanitas, lo tiene que hacer al mundo de los negocios. El mundo del petróleo es complejo, donde durante muchos años imperó la ley de la selva.
-Los dirigentes hablan mucho de renovación. ¿Teme que le ocurra lo mismo que a su antecesor Daniel Martínez, que no pudo ser candidato?
-No. Daniel pensó, tuvo señales de que podía ser candidato a la Presidencia de la República, a intendente de Montevideo y yo no tengo ese tipo de aspiraciones, por lo tanto no tengo esos temores. En política hay que ser cauto, en nuestro país además hay una enorme resistencia a abrirle el camino a nuevas generaciones, aunque todo el mundo hable de renovación.
-¿Se puede cambiar eso?
-Creo que el tema es que logremos generar cambios importantes en la forma de relacionamiento político en el país. Pepe en eso ha marcado un camino que me parece muy interesante de relacionamiento con la oposición, aspirando que algunos temas se conviertan en elementos que estén por encima de los partidos. El sistema político uruguayo no está maduro para eso, pero no hay otra manera que empezar a recorrer ese camino para ir generando dicha madurez.
-¿También en el Frente falta esa madurez?
-Sí, también
-Siendo niño y joven sufrió la represión de la dictadura. ¿Cuál es su posición sobre el proyecto de anulación de la ley de Caducidad, que no fue aprobado en la Cámara de Diputados?
-Creo que la ley de Caducidad es una vergüenza. También creo que este camino que se tomó tiene que ver con responsabilidades que no se asumieron antes. Francamente pienso que durante la última campaña electoral no se le dio suficiente importancia al tema, y se priorizó lo electoral. Entonces, cuando se pretende enmendar ese tipo de problema, se puede caer en errores. El plebiscito es una herramienta insustituible y envidiada en América Latina que debemos preservar.
-Hace poco leí declaraciones suyas en que sostuvo que ajustó su evaluación sobre la actuación de su padre. (Raúl Sendic, fundador del Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaro)
-El viejo era un tipo muy inteligente y con una enorme vocación política. Yo no puedo decir que Sendic era un guerrillero, porque por encima de todo era un gran político. Se murió temprano y hay cantidad de valores que hacen que cada día que pasa los valoremos más. En particular tengo una alta valoración por su entereza, sus luces largas, también por su capacidad de ser consecuente con sus ideas y pensamientos, y eso en la política adquiere cada vez más valor.
-¿Siente que le quedaron temas por cerrar con su padre?
-Sí, enorme cantidad. A la salida de la cárcel (de Sendic padre) hablamos mucho. En esa época tomamos dos caminos diferentes. Yo era muy joven, estaba muy radicalizado y él tenía otra visión. Hoy lo veo diferente, pienso que era demasiado atrevido en esa época.
Nombre: Raúl Sendic
Edad: 49 años
Otros datos: Licenciado en Genética de la Universidad de La Habana.
Nació en Paysandú en 1962 y desde que tiene memoria su vida estuvo marcada por ser el hijo del histórico líder tupamaro Raúl Sendic. Su militancia política comenzó en la izquierda radical, integrando el Movimiento 26 de Marzo (actualmente escindido del Frente Amplio). Tras su pasaje por la Cámara de Diputados en el período 2000-2005, Tabaré Vázquez primero y José Mujica luego confiaron en él para asignarle cargos de relevancia en el Poder Ejecutivo. Tiene un hijo de 18 años y una hija de 15. Integra Trotancap, un grupo de unos 40 funcionarios que son corredores y participan de las maratones que se realizan en el país.







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