Miles de personas volvieron a llenar este viernes la plaza Puerta del Sol de Madrid, centro de protestas desde hace seis días, y otras plazas de varias ciudades de España horas antes de entrar en vigor la prohibición de la autoridad electoral de manifestarse debido a las elecciones del domingo.
"De Tarhir a Madrid, al mundo, world revolution (revolución global)", rezaba una de las pancartas que lucían los concentrados en Madrid, más numerosos que las noches anteriores.
Estos llenaban además las calles adyacentes de la emblemática plaza madrileña en un ambiente festivo en el que coreaban eslóganes por un sistema político y económico más justo, acompañados de silbatos y percusiones.
La manifestación, a la que se unían actos similares en muchas ciudades españolas y de la Unión Europea (UE), como en Barcelona, París y Londres, tienen lugar poco antes de que a medianoche entre en vigor la prohibición de mantener concentraciones el sábado y domingo en toda España debido a las elecciones del domingo y porque el día anterior es jornada de reflexión.
Precisamente para medianoche, momento en que concluye la campaña electoral y empieza la jornada de reflexión previa al voto, el movimiento llamado 15-M (iniciaron sus protestas el pasado domingo, 15 de mayo) convocó una acción silenciosa, un "grito mudo" en la Puerta del Sol.
Este acto consiste en congregarse llevando "un trozo de cinta de pintor o de carrocero" en la boca.
"A las 00:05 horas de la madrugada del viernes al sábado (...) nos quitaremos la cinta y daremos el grito mudo al cielo, de manera que aunemos todas nuestras fuerzas hacia la conciencia colectiva", explicaron sus convocantes en la página "madrid.tomalaplaza.net", uno de los colectivos que se han unido a las protestas.
La junta electoral prohibió el jueves todo tipo de manifestaciones en los próximos dos días alegando que "son contrarias a la legislación electoral", y la justicia española no se pronunció al no admitir dos recursos presentados en contra.
Por otro lado, el gobierno ordenó que la policía no disolviera las manifestaciones previstas para mañana y el domingo, cuando se realicen los comicios municipales para los que están llamadas a votar casi 35 millones de personas.
El gobierno tomó esa decisión sobre la base de lo que interpreta en la legislación del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, según el cual las manifestaciones pacíficas no se pueden disolver pese a que no estén autorizadas.
"Vamos a ver los acontecimientos y en función de los acontecimientos, la policía tomará sus decisiones", declaró el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Además de las manifestaciones, los participantes en el movimiento de Madrid llevan además varios días acampados en la Puerta del Sol día y noche y pretenden quedarse hasta el domingo.
El presidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, declaró que el ejecutivo debe actuar con "comprensión y sensibilidad", en declaraciones a la radio Cadena Ser.
"Lo que hay detrás y el fondo es el impacto duro de la crisis económica, sobre todo el empleo y las expectativas para los jóvenes en relación con el empleo. Mi obligación es escuchar, ser sensible, intentar dar la respuesta desde el gobierno para que cuanto antes recuperemos la economía, el empleo", añadió.
Este movimiento espontáneo, compuesto en su mayoría por jóvenes, aunque cada vez se unen más personas de todas las edades, y alimentado desde las redes sociales, dice no representar "a ningún partido político" y atrae cada día a más personas, en un momento en que la economía española intenta salir con dificultades de la recesión.
La crisis dejó más del 21% de desempleo, tasa que supera el 44% entre los jóvenes de menos de 25 años.
En base a agencias