Ficha
EE.UU. 2011. Título original: Pirates of the Caribbean, On stranger tides. Director: Rob Marshall. Guión: Ted Elliot y Terry Rossio. Fotografía: Darius Wolski. Música: Hans Zimmer. Montaje: David Brenner. Elenco: Johnny Depp, Penélope Cruz, Geoffrey Rush, Ian McShane, Sam Claflin, Astrid Berges-Frisbey, Keith Richards.
Cuando la primera película de la serie de Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra llegó al cine en el 2003, los espectadores y críticos se encontraron con dos cosas. Por un lado se dieron cuenta que con la combinación de los elementos adecuados, que en este caso eran un guión, un director y un actor, la inimaginable tarea de convertir un parque de atracciones en una película era realizable.
Por otra parte se encontraron con una película que, más allá de los efectos especiales y otras diferencias obvias, podía encajar en el árbol genealógico de capa y espada en el que estaban El pirata hidalgo y las películas de Douglas Fairbanks. Ocurrieron otras cosas con esa película: Johnny Depp creó uno de los personajes más populares del cine de la última década y el director Gore Verbinsky se mostró como un tipo tan inteligente como entusiasta por lo que hacía. La cuarta película, con el personaje de Jack Sparrow ya visto una y mil veces, y con un director con otras experiencias, como Rob Marshall (Chicago), apunta a volver hacia ese punto de arranque.
Johnny Depp, o más bien el pirata Jack Sparrow, ha sido y es, todavía, el centro de la saga y lo que en gran medida atrajo a grandes multitudes a ver todas las películas. Es lo que hará que esta película tenga, muy probablemente, una salida récord en recaudación en su primer fin de semana. La anterior película de la serie sufría del paradigma que Hollywood ha aplicado durante años a sus secuelas (y que seguirá aplicando, según avances de los próximos blockbusters como el de Transformers 3): más es mejor. Con esa idea, Verbinsky, el productor Jerry Bruckheimer y los estudios Disney habían hecho un film enredado, lleno de efectos especiales, desarrollado en mil y un escenarios de todo el mundo, con más líneas argumentales de las que se podían seguir y con muchos extras en grandes escenografías.
La cuarta película, afortunadamente, dejó de lado ese criterio.
Trae una historia relativamente sencilla en la que Sparrow, Barbanegra, su hija (Penélope Cruz), los ingleses y los españoles, corren tras la Fuente de la Juventud por distintos motivos. Tiene mucha acción pero el despliegue de efectos es controlado, en comparación con los dos filmes anteriores. Los piratas digitales, por ejemplo, se sustituyen con zombies maquillados. Hay más acción de capa y espada que monstruos fantásticos devorando barcos y la cantidad de escenografías virtuales parece balanceada frente a las reales. No es que las bestias digitales estén mal en general, pero cuando se ve una escena como la de la pelea entre Penélope Cruz y Johnny Depp en un almacén se agradece que el director y el coreógrafo se hayan esforzado por hacer algo que no hubiera desagradado a Erroll Flynn ni a sus cultores.
Un periodista del New York Times había comparado hace algunos días la escena de la caza de las sirenas con las imágenes de matanzas de delfines que aparecen en el documental The Cove. Era un elogio referido al supuesto riesgo de parte de la producción. Lo cierto es que la película en general es bastante familiar en su humor y si incluye algunas muertes no son para nada chocantes ni violentas. Es de la clase de producto que Disney ha sabido armar a lo largo de muchas décadas, apuntando por igual a padres e hijos con aventuras entretenidas y vistosas.
No hay que hacerse falsas expectativas, de todos modos. Que tenga menos cantidad de efectos digitales y menos despliegue no significa que la serie haya perdido intensidad. A lo largo de dos horas y media, que bien podrían haber sido un poco menos, la acción no para por más de dos o tres minutos mientras los personajes hablan a las corridas y explican qué están haciendo. Los diálogos de Sparrow, sumado a la actitud que le pone Depp, son los más graciosos, como ha ocurrido siempre. Algunas secuencias son muy ingeniosas, como esa en la que Barbarosa y Sparrow se meten en un barco encallado sobre un risco y tratan de recuperar dos cálices mientras la nave se balancea con cada uno de sus movimientos. Así como ésas hay varias secuencias más en las que los guionistas y el director Rob Marshall se esforzaron por hacer algo ingenioso en lugar de impactante.
Sparrow había quedado un poco perdido en el exceso y enredo de su film anterior. Aquí se vuelve más o menos al comienzo, o por lo menos a un punto medio entre el primer y el segundo film. Las presencias de Penélope Cruz, Ian McShane y Geoffrey Rush están bastante a la par, sin intentar imitarlo sino buscando cada uno sus propios personajes.