Juan Faroppa
El ex subsecretario del Interior, con extensa trayectoria en organizaciones defensoras de los derechos humanos y en organismos internacionales (Naciones Unidas y Unicef) considera que la baja de la edad de imputabilidad no soluciona el problema y que se está usando para marcar perfil electoral un tema gravísimo y muy sensible para la gente. Faroppa es contrario al pasaje de militares a la Policía y a bajar las condiciones para el ingreso a la Policía que cuenta con más de mil vacantes sin ocupar. Es favorable a que la custodia de las cárceles esté a cargo de una guardia policial formada para ello y no de militares como ocurre ahora.
Eduardo delgado
-¿Son suficientes las 24 comisarías que hay en Montevideo?
-No. El esquema de seccionales policiales de Montevideo responde a otra ciudad, a otro tiempo. Cuando se creó la jurisdicción de la Seccional 15, por ejemplo, no existía Euskal Erría; cuando se creó la Sección 12 no estaba el Parque Posadas. La ciudad fue cambiando de una manera quizá no ordenada y los temas de seguridad nunca fueron contemplados en los desarrollos urbanísticos y territoriales. Las policías más eficientes y modernas en el mundo tienen una actitud proactiva y no reactiva, pero para la idiosincracia uruguaya el tema de la cercanía de la comisaría es muy importante.
-¿Está de acuerdo en la posibilidad de bajar las condiciones para el ingreso a la Policía?
-No estoy de acuerdo, me pueden decir que no hay suficiente interés, pero el Estado debe mantener determinados requisitos, o a lo sumo en el caso que haya una demanda de personal policial que no se puede cubrir con los postulantes debería haber incentivos y una obligación del Estado de brindar un nivel de formación básico para que pueda cumplir mejor su función. A esta altura ya es indiscutible que ninguna persona sin tener por lo menos Ciclo Básico terminado puede desempeñarse profesionalmente en buenas condiciones y el Estado tiene que promover la significación de sus propios funcionarios.
-¿Será positivo el pasaje de militares a la Policía? ¿De qué forma debería realizarse?
-No, creo que lo que hay que pasar son vacantes. En Uruguay no ha tenido andamiento ninguna propuesta de erradicar las Fuerzas Armadas, no hay una amplísima mayoría para esto. Me parece poco digno para la profesión militar plantear que los militares tienen que hacer otra cosa, excepto situaciones de emergencia como inundaciones que son intervenciones puntuales que hacen todos los ejércitos del mundo. Ahora, si entendemos que nos están sobrando militares para ponerlos a hacer una tarea que no es militar significa que hicimos mal las cuentas y los presupuestos están mal hechos. Entonces, que se creen vacantes y la persona ingrese directamente a la Policía. El militar está formado para eliminar un objetivo antes que el enemigo lo elimine a él. Una persona que ya fue formada como militar, que tiene reflejos militares para el uso de la fuerza, es peligrosa para la Policía. Esto no lo digo solo yo, tiene una enorme adhesión de parte de la academia, de la doctrina e inclusive de los cuerpos policiales en toda la región. Además, en los países en que los militares se han ocupado de los temas de seguridad interna, los resultados han sido catastróficos y no se han bajado los niveles de violencia.
-¿Qué alternativa plantea?
-Hay que seguir fortaleciendo a la Policía, a la Guardia Republicana como fuerza nacional y no me voy a pelear con el senador Larrañaga para ver de quién fue la idea, pero me alegro de coincidir con él en este tema que planteamos oportunamente. Poder tener una fuerza especial con despliegue nacional para situaciones en que se requiere mayor uso de la fuerza, pero de la fuerza policial y no militar. Haría un esfuerzo sostenible y sustentado. En la medida que el salario y otras prestaciones de los policías se incrementen, ingresarán a la Policía.
-¿Cómo se implementaría la baja de efectivos militares?
-Que el Ministerio de Defensa diga al Ejército que le sobran tantos soldados, a la Fuerza Aérea tantos y a la Armada tantos, y como le sobran esa plata se la pasa al Ministerio del Interior, para que haga la convocatoria que tenga que hacer para ciudadanos que quieren ingresar a la Policía, si no, no le veo lógica.
-Hay una idea de que policías vayan a buscar a los alumnos que no van a la escuela...
-Eso es una barbaridad, no se a quién se le pudo haber ocurrido eso. Por un lado decimos que no hay policías y por otro lado queremos que el policía haga lo que debe hacer un servicio inspectivo de educación primaria y secundaria, pero no un policía.
-Cada vez toma más tareas la guardia perimetral militar en las cárceles, ahora también el cacheo de los visitantes.
-Es otro drama que no terminamos de resolver, no lo pudimos hacer nosotros y viene de hace mucho tiempo. Está el tema de lo provisorio, la guardia perimetral por el Ejército se hizo en forma provisoria y no la sacamos más de ahí, como las cárceles cuando pasaron provisoriamente al Ministerio del Interior luego de la fuga de Punta Carretas en el 71 y ahí están. Creo que lo necesario es formar una guardia penitenciaria, en algún momento el país tendrá un instituto único para llevar adelante las medidas de privación de libertad, con establecimientos separados para adultos y adolescentes. Pero si ahora la Policía que trabaja en cárceles no es confiable o no hace bien su trabajo, pues que se tomen las medidas disciplinarias del caso y se ordene, pero es una responsabilidad de la Policía.
-¿Qué opinión tiene de la recolección de firmas que impulsa Pedro Bordaberry y a la que se sumó Luis Alberto Lacalle para bajar la edad de imputabilidad de 18 a 16 años?
-Me preocupa que se está utilizando para marcar perfil electoral un tema gravísimo y muy sensible para la gente. Esto no resuelve el problema ahora y debería haber mayor información, ya que no es cierto que los menores de 18 años y mayores de 13 son inimputables. Hay un sistema de responsabilidad juvenil específico, que funciona mal, sin duda, que hay que mejorarlo, obviamente. Pero no tiene sentido plantear que una persona menor de 18 años cumpla una sanción penal igual que un adulto de 40. Además, esto es una especie de espiral en la que te vas metiendo y cada vez es más difícil salir, porque mañana vamos a pedir que se baje a 15, luego a 13. Creo que se está dando un debate cada vez con menores niveles de racionalidad, llevando a mayor crispación y sentimiento de venganza de la gente y eso es muy peligroso. Me preocupa la forma cómo se exterioriza en los actos y el lenguaje con niveles altísimos de violencia en todos los sectores sociales. Hay un discurso político duro, que responde a una demanda de mayor dureza por parte de la sociedad. Pero los operadores políticos tienen que tener cuidado de no recrear o generar mayor violencia con su discurso.