Al menos 11 personas murieron y más de cien resultaron heridas en un atentado en el metro de Minsk, en el centro de la capital de Belarús, y el presidente Alexander Lukashenko no descartó que se trate de un atentado planeado "desde el extranjero".
"Un atentado fue cometido hoy en la estación Oktiabrskaia", declaró el fiscal general adjunto de Belarús, Andrei Shved, tras una reunión de urgencia convocada por Lukashenko horas después del drama.
"No descarto que este ´regalo´ venga del extranjero, pero es necesario que busquemos también aquí entre nosotros", declaró Lukashenko, quien encargó a las autoridades hacer todo lo posible para dilucidar el atentado.
"Los culpables deben ser encontrados los más pronto posible", añadió Lukachenko.
La deflagración ocurrió cerca de las 18H00 locales (14H55 GMT) en una estación cercana a la sede de la presidencia bielorrusa.
Tras la explosión, humo negro salía de la estación de metro y la gente huía de ese lugar con el rostro ensangrentado y las vestimentas destrozadas, según testigos.
Unos doce camiones de bomberos y unos diez vehículos de socorro acudieron cerca del lugar de la deflagración.
"Hay muchos heridos, no podemos dar cifras", habían indicado inicialmente los servicios de rescate de la ciudad.
Esta explosión ocurre en medio de un ambiente de tensiones políticas en Belarús, donde muchos opositores fueron detenidos a finales de diciembre, luego de la cuestionada reelección del presidente Alexander Lukashenko, quien dirige con mano de hierro esta ex república soviética desde hace 16 años.
Imágenes de televisión mostraron la estación del metro llena de humo, heridos tirados en el suelo o apoyados en los pilares, mientras otros huían.
AFP