Uruguay rechazó el ofrecimiento para tomar parte en la coalición militar aliada en Irak, en el operativo que lanzó el gobierno de George W. Bush a comienzos de 2007 para proveer seguridad a la ciudad de Bagdad azotada por atentados.
El embajador Frank Baxter se lo trasmitió a la Secretaría de Estado norteamericana en abril de ese año, en un despacho titulado: "Uruguay no participará en la Coalición de Irak".
"La Embajada trató en forma privada el asunto con civiles y militares de alta jerarquía en el gobierno uruguayo. Estos funcionarios indicaron que Uruguay está muy interesado en participar en operaciones de paz de las Naciones Unidas, pero que no se consideran contribuciones de orden militar o de otro tipo en la Coalición Iraquí, por motivos domésticos y de política regional", indicó el embajador.
Baxter también indicó que contribuciones de las mismas características en Afganistán "tampoco son posibles".
posición. Unos meses antes, el gobierno uruguayo había dejado en claro su posición: "No nos gustan la guerra de Irak ni los centros secretos de detención".
Así se lo manifestó el entonces director de Asuntos Políticos de la cancillería, Álvaro Gallardo, al encargado de Negocios estadounidense James Nealon.
En el contexto de la guerra de Irak, el presidente Bush anunció en enero de 2007 el despliegue de más de 20.000 militares para fortalecer la seguridad en Bagdad y la provincia de Al Anbar.
En la coalición multinacional que tomó parte en la guerra de Irak a partir del año 2003 participaron cuarenta países; ninguno de América del Sur.
Uruguay sí contribuyó con la donación de dos UPA (Unidad Potabilizadora de Agua) para Irak, que fueron destruidas al poco tiempo en un ataque terrestre de los insurgentes iraquíes, según consignó Nealon en otro despacho.
"El gobierno uruguayo parece no estar en conocimiento de que esas unidades fueron destruidas", observó el diplomático.