RENZO ROSSELLO
El asesinato de un agente a manos de tres delincuentes crispó a los uniformados. Desde el Ministerio del Interior se piensa en elevar un planteo a la Suprema Corte, reclamando medidas más enérgicas ante los frecuentes ataques contra los efectivos.
"Estos hechos de agresión de los que son víctimas los policías los tenemos, prácticamente, todos los días. Hoy estamos hablando de un policía muerto, pero todos los días tenemos policías agredidos y nunca tenemos un procesado por esto, ni siquiera por daños contra los patrulleros", dijo ayer a El País el jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira.
La muerte del agente de primera Juan José Morales Lacuesta (36) ocurrió en la madrugada pasada. Sobre la 1.23 el policía regresaba de cumplir el segundo turno en la Comisaría 21ª de Colón, donde prestaba servicio. En la esquina de Carlos Arocena y Charles Dickens, a menos de tres cuadras de su casa, fue sorprendido por tres individuos. Iba uniformado, llevaba el arma de reglamento y un cargador, pero nunca llegó a utilizarla. Los maleantes abrieron fuego contra el policía, que fue alcanzado en un hombro y en el hígado por los disparos. Los delincuentes se llevaron el bolso donde cargaba sus pertenencias, el arma y el cargador.
Pocas horas después del hecho, los investigadores de la División Homicidios y de la Seccional 23ª, en cuya jurisdicción ocurrió el crimen, daban con los presuntos autores: dos hombres mayores de edad y un menor, todos ellos con antecedentes e intervenciones policiales previas. Al menos uno de ellos conocía a Morales Lacuesta "del barrio" y, de algún modo, se la "tenían jurada". En esa medida, según confiaron luego fuentes policiales, en el móvil del ataque parecía converger tanto la rapiña como la venganza de los delincuentes.
Durante los interrogatorios primarios los delincuentes confesaron la autoría de delito. Sin embargo, no fue hallada ni el arma homicida ni la reglamentaria robada junto a las pertenencia del agente abatido. El juez penal de 15° Turno resolverá hoy en torno a los detenidos.
INDIGNACIÓN. La muerte del agente Morales Lacuesta -conceptuado por sus mandos co-mo un excelente policía, según confiaron altas fuentes del Ministerio del Interior- causó particular congoja e indignación entre sus compañeros más directos, los efectivos de la Comisaría 21ª de Colón.
Por la mañana, el coordinador ejecutivo de la Jefatura de Policía, el inspector Luis Mendoza, visitó la unidad policial para dialogar con el personal.
"Hay mucha congoja entre ellos, de algún modo todos sentimos que estos hechos son permanentes. Quiero aclarar que no recibimos ningún planteo fuera de lugar, sólo la preocupación de los policías que nosotros compartimos", precisó después el titular de la Jefatura, Walder Ferreira.
Los uniformados reclamaban un diálogo con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, para plantearle sus inquietudes. Según indicaron a El País altas fuentes de la Secretaría de Estado, Bonomi se comprometió a reunirse con los efectivos de la 21ª mañana en el despacho del jefe de Policía. "El ministro prefirió que fuera en el despacho del jefe para dejar en claro el respeto hacia la cadena de mandos", explicaron las fuentes ministeriales.
Lo cierto es que en la cúpula del Ministerio el tema comienza a ser tratado con vistas a un planteo ante la Suprema Corte de Justicia. "Los ataques a policías son constantes, creemos que los jueces todavía no son conscientes de que si la autoridad de la Policía es vulnerada muy pronto será vulnerada la autoridad de los jueces y será la Policía la que tenga que protegerlos", comentó una fuente allegada a la cúpula ministerial.
Algunos episodios recientes son vistos con alarma. Tal el caso de dos policías agredidos durante el corso callejero en la ciudad de Durazno. Allí un oficial de Narcóticos resultó con traumatismo de cráneo por un botellazo y un uniformado que fue atacado a palazos tendrá nueve semanas de recuperación. Los agresores fueron tan solo amonestados por el magistrado actuante y la Jefatura se apresta a presentar denuncia contra ellos. Pero la lista de casos, aseguraron, es mucho más extensa.
Declaraciones de una jueza que ocasionan malestar en la Policía
Otro caso observado con preocupación por el Ministerio del Interior es el registrado en Treinta y Tres, donde cuatro policías fueron procesados sin prisión por presuntos abusos contra un detenido. El detenido -como relató en una entrevista publicada por El País- aseguró haber sido golpeado en el calabozo de una seccional luego de ser detenido por desórdenes en una plaza de la ciudad. Desde la Jefatura se sostuvo que el joven había mantenido varios altercados ya con los uniformados, a los que agredió en varias ocasiones.
En relación con este caso la jueza actuante, Elisa Zurbruck, declaró a los medios locales que "el comportamiento que debe tener la Policía no puede de ninguna manera y por ninguna circunstancia traspasar ciertos puntos (...) Me decía el comisario de Investigaciones que tienen temor de salir a la calle, porque son insultados, son insultadas sus familias, los escupen y ellos quieren que la Justicia procese a quienes los escupen". Estas declaraciones causaron un profundo malestar en el Ministerio del Interior.