Críticas a los Estados
El papa Benedicto XVI aprovechó la ocasión de su tradicional discurso de principio de año ante los diplomáticos acreditados en la Santa Sede para pedirles que protejan a las minorías religiosas y que no permitan que el Estado ponga en peligro u obstaculice el trabajo de las comunidades religiosas a la sociedad, sobre todo en materia de educación. Se refirió a aquellas naciones donde se "concede una gran importancia al pluralismo y a la tolerancia" al mismo tiempo que se "busca impedir la influencia de la religión".
VATICANO | AFP Y ANSA
En su tradicional discurso por el inicio del año ante los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, el papa Benedicto XVI calificó de "preocupante" que la educación en América Latina "sea puesta en peligro u obstaculizada" con proyectos de monopolios estatales, y criticó la enseñanza de valores "pretendidamente neutrales".
"Exhorto a todos los gobiernos a promover sistemas educativos que respeten el derecho primordial de las familias a decidir la educación de sus hijos, inspirándose en el principio de subsidiariedad, esencial para organizar una sociedad justa", dijo Benedicto XVI.
El papa consideró "preocupante" que "el servicio que las comunidades religiosas ofrecen a toda la sociedad, en particular mediante la educación de las jóvenes generaciones, sea puesto en peligro u obstaculizado por proyectos de ley que amenazan con crear una especie de monopolio estatal en materia escolástica, como se puede constatar por ejemplo en algunos países de América Latina", prosiguió.
Para el pontífice, las celebraciones del segundo centenario de la independencia de numerosos países del bloque debe ser "una ocasión propicia para recordar la contribución de la Iglesia Católica en la formación de la identidad nacional".
Benedicto XVI se mostró disgustado con que, en referencia al ámbito educativo y a las "amenazas" contra la libertad en la educación, que en algunos países "se ha impuesto la participación a cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón".
Interrogado por los periodistas, el vocero de prensa Vaticano, el padre Federico Lombardi, precisó que el papa se refería con esto último, entre otros, al caso de España.
PEDIDO DE "TOLERANCIA". En su discurso, Benedicto XVI también se refirió a la libertad religiosa, diferenciándola de la negación de religiones concretas. Mencionó que hay países que "conceden una gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente".
"Se tiende a considerar la religión -toda religión-, como un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social", prosiguió. Y ejemplificó su idea diciendo que a veces "se llega así a exigir que los cristianos ejerzan su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas o morales, e incluso en contradicción con ellas".
Mencionó así el caso de aquellas "leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios o de algunos profesionales del derecho", en casos como el aborto o la eutanasia. En este contexto, se felicitó porque en octubre el Consejo de Europa adoptó una resolución que protege la objeción de conciencia de los médicos.
El papa también destacó que "otra manifestación de marginación de la religión y, en particular, del cristianismo, consiste en desterrar de la vida pública fiestas y símbolos religiosos, por respeto a los que pertenecen a otras religiones o no creen".
"De esta manera, no sólo se limita el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe, sino que se cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de muchas naciones", consideró.
Al concluir sus palabras, Benedicto XVI subrayó que "reconocer la libertad religiosa significa, además, garantizar que las comunidades religiosas puedan trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en el ámbito social, caritativo o educativo" y destacó que "se puede constatar por todo el mundo la fecunda labor de la Iglesia Católica en estos ámbitos".