El mundo cibernético trajo consigo la demanda de derechos que no figuran expresamente en ninguna Constitución, y uno de ellos es el llamado "derecho al olvido", que ampara la capacidad de una persona para borrar de Internet información irrelevante sobre sí misma y preservar de este modo su privacidad.
Algunas empresas, como Salirdeinternet.com, se especializan en hacer desaparecer información no deseada en la Red. Por US$ 70 logra que alguien se esfume del ciberespacio. Miguel Cobacho, uno de sus impulsores, ha liberado a ciudadanos cuyo nombre aparecía asociado a una multa o a delitos cuyas sentencias no eran firmes.
"El problema de Internet es que se publica una cosa y sigue allí. No desaparece nunca", apunta. Salirdeinternet.com se dirige primero mediante un requerimiento al sitio web (boletines oficiales, redes sociales, buscadores, diarios digitales) donde está alojada la información. De no obtener una respuesta satisfactoria, acude a la Agencia Española de Protección de Datos.
Los expertos coinciden en que el ciudadano debe tener a su alcance mecanismos para cancelar datos personales e impedir su mantenimiento universal en la Red. Cobacho apunta que ni los buscadores ni las redes sociales son dueños de las fotos o comentarios que alguien cuelga sobre un tercero.
"Pueden crear perfiles falsos en tu nombre y extender calumnias. Google almacena datos indefinidamente. Hay veces que una información desaparece de una web y aún aparece en Google. Si un hecho es noticiable se debe publicar. Otra cosa es el puro cotilleo que a menudo albergan Google o las redes sociales", agrega.
En Europa, la Comisión Europea ha puesto en marcha un proceso legislativo para reforzar la protección de datos de los ciudadanos y adaptar las viejas normas al entorno virtual, donde los documentos no sólo son de alcance global sino también eternos.
Para adaptar la legislación a un orbe interconectado, Bruselas quiere tener lista para este año una propuesta legislativa que fortalezca las normas de protección de datos en Internet. Aspira a dotar de transparencia el mundo digital y quiere que los proveedores de servicios web o los buscadores recojan los mínimos datos de los usuarios. También busca que lo hagan de manera tan clara como para saber quién los almacena, cómo, con qué finalidad y por cuánto tiempo. Además, se propone simplificar y mejorar el ejercicio de los derechos de acceso, rectificación y supresión de contenidos. EL PAÍS DE MADRID