El guión original de "Biutiful", del mexicano Alejandro González Iñárritu (Amores perros, Babel) y de los argentinos Armando Bo y Nicolás Giacobone, no podrá aspirar a los premios del sindicato norteamericano de escritores de cine, anunció la WGA, o Sindicato de Guionistas, enumerando otros filmes importantes en las mismas condiciones. Es un mal antecedente para una película que podría entrar en la lista de las nominadas al Oscar.
Según la W.G.A. Biutiful y otros filmes como Toy Story 3, Another Year, de Mike Leigh, y The Ghost Writer, de Roman Polansky, no pueden aspirar a los premios sindicales por no haber presentado las candidaturas a tiempo o por haber sido filmados fuera de las normas que establece la organización.
El sindicato anunciará el 4 de enero los títulos seleccionados y el 5 de febrero los ganadores, pero ya desde ahora hay protestas de críticos y amantes del cine que consideran "estúpidas" las reglas impuestas por el sindicato.
Por otra parte, la película de suspenso Enterrado, protagonizada por Ryan Reynolds, enfrenta un problema serio relacionado directamente con su carrera al Oscar. Este problema pone en riesgo sus posibilidades de competir en estos premios.
De acuerdo a lo que informaba la página web The Wrap, Chris Sparling, guionista de la película resolvió enviar una carta a todos los guionistas que integran la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood. O sea, le escribió a quienes votarán para el Oscar y les pidió que lo incluyeran entre los nominados. En la carta, se refería a los méritos de su guión y se permitía citar las críticas favorables que ha recibido. El tono del texto carece de modestia y, aparentemente, fue impulsado por el premio que recibió Sparling de parte del National Board of Review.
El caso ha sido comparado con el que vivió el año pasado Nicolas Chartier, el productor de Vivir al límite, ganadora del Oscar. No se le permitió entrar a la ceremonia de entrega del premio porque un mes antes de la misma envió un correo electrónico a los votantes de la Academia, pidiéndoles que se inclinaran por su película y no por Avatar, que a esa altura de la carrera aparecía como su principal competidora.
Aún no hay resolución sobre lo que puede ocurrir con Sparling. Lo que se sabe es que la agencia de relaciones públicas que lo representa emitió un comunicado disculpándose ante quienes recibieron la carta y diciendo que la suya fue una actitud "estúpida". La interpretación que hacen algunos analistas que esto ha servido como plataforma publicitaria para una película de bajo presupuesto que apunta a competir con pesos pesados como El discurso del rey, Cisne negro, El ganador, El origen y otras más. Los efectos públicos, si es que los hay, se comprobarán dentro de pocas semanas.