Gerardo Zambrano
El empresario agropecuario trazó un balance del año que finaliza. Dijo que los factores externos hacen que la economía uruguaya se vea favorecida, lo que disimula los problemas internos. En éstos incluyó la inseguridad, la educación y por sobre todo la postergada y nunca cumplida Reforma del Estado. Alertó por la conflictividad y pidió que se tome más en cuenta a los empresarios que son los que generan la riqueza para luego repartir. Se lamentó que por problemas político partidarios se pueda llegar a ir el ministro Aguerre. Pidió que se genere más confianza entre industria y productores, dijo que no hay cadena y reclamó más a las gremiales agropecuarias".
PABLO D. MESTRE
- Hace un año Ud. hablaba de "cucos" con la izquierda y que muchas veces en política se miente para llegar al poder ¿Qué balance hace tras este año del gobierno?
- Una vez más la comprobación que se miente para llegar al poder se notó en este gobierno. El año cierra con conflictividad absoluta en todos los sectores más allá de los problemas que acarrea la aprobación del Presupuesto Quinquenal. Eso marca la disconformidad de la gente que votó a este gobierno y que evidentemente ahora busca lo que le prometieron.
- ¿Colmó sus expectativas?
- Políticamente arrancó muy bien, con un gran discurso del Presidente en la Asamblea General. Quizás el mejor que le he escuchado, con una concordancia casi total frente a lo que uno piensa. Evidentemente la asociación del MPP con el Partido Comunista para llegar al poder y ganar las elecciones frente a otros partidos que integran el Frente Amplio, era lo que nos preocupaba en cuanto a la realización de lo dicho en ese discurso al asumir.
- ¿Esperaba más?
- Obvio. Un ejemplo es el tema de la reforma del Estado, al que todos los presidentes, pero especialmente el actual, le han querido hincar el diente pero nunca nadie hizo nada. Y el costo del Estado sigue subiendo (un ejemplo es que este año finalizó con 8.333 funcionarios públicos más respecto al anterior). Si eso no se logra y pasa inadvertido en momentos de bonanza como los actuales, será un ancla muy pesada para los momentos de las vacas flacas que puedan venir. Esto está asociado con la inamovilidad de los empleados públicos, concepto del Presidente que todos estábamos de acuerdo y aplaudimos. Pero se notó el compromiso con sectores radicales que trancaron estas buenas ideas iniciales y ese entusiasmo. Entonces, un año después, comprobamos que las intenciones quedaron por el camino, se hizo muy poco en ese aspecto. Y, viendo como se cerró este año, se proyecta que esto siga así, e incluso con una conflictividad en aumento.
- Pero se tomaron algunas medidas drásticas, hasta impensadas para un gobierno de izquierda…
- Las medidas que el gobierno tomó fueron porque llegamos a momentos extremos. Hay que ver que son los propios sectores que apoyaron al actual oficialismo los que están provocando los problemas. No se podía pensar que un gobierno de izquierda tomara esas medidas, pero porque tampoco se pensaba que los gremios llegaran a estos extremos. Cuando asume el primer período de gobierno de la izquierda se suponía que iba a ser de adaptación y por tanto difícil. En este segundo, con otros actores más populistas y extremistas, implica mayores compromisos y son los que los sindicatos reclaman. Eso es lo que se temía y está pasando. También es lógico mirando que el que gobierna no es un partido político, sino una fuerza que junta distintas orientaciones.
- ¿Qué opinión le merece la política económica?
- Uruguay sigue viviendo algo que sucedió en el período pasado de gobierno: una bonanza realmente impensada para un período tan largo. Vivir en un país agroexportador, con la colocación segura de todos sus productos y con un mercado ávido que por la competencia eleva los valores. Sumado a la especulación de los commodities en función de las dificultades de inversión de la plata que existe en el mundo, hace que Uruguay esté en condiciones inmejorables y con perspectivas que siga de la misma manera en el corto y mediano plazo.
- Entonces va bien...
- No hay ninguna economía que funcione mal cuando uno vende lo que produce. Y si funciona mal es porque el manejo es malo. El Ministerio de Economía ha llevado adelante una administración adecuada siguiendo líneas anteriores. En términos generales continúan las políticas tradicionales que vienen de otros gobiernos. Y en una caja con plata, que sigue viniendo del exterior, hasta yo soy demagogo y hago políticas sociales. Tuvimos la suerte de no haber sido víctimas de ninguna de las crisis internacionales. Somos privilegiados pues el mundo va a cosas más tangibles como la tierra y los alimentos. Esa inversión extranjera va más allá de las políticas internas y hacen caja. Eso permite que aunque se cometan mil errores, se disimulan con plata. Porque es muy distinto administrar una crisis, como lo hizo Jorge Bat-lle en su gobierno, con políticas necesarias pero que son antisociales, que administrar la riqueza, que es como sacarse un 5 de Oro e impulsar políticas sociales. Ahora "es una papa" administrar la caja.
- ¿Y el tipo de cambio?
- El gobierno ha tomado medidas como para contemplar el problema. Se pueden hacer más cosas al respecto, pero hay que cuidar mucho la competitividad dentro de la región con los países comparables con nosotros. Uruguay está viviendo un momento bueno básicamente porque es un país productor de comida, el mundo crece y la gente tiene que comer más, hay bajos stocks de productos agropecuarios. Y las economías de los países grandes hacen que la crisis de Europa no afecte nuestras exportaciones.
- ¿Cuáles son los problemas más graves que ve?
- La inseguridad se va acrecentando. Hay que reconocer que es un problema mundial, pero eso no quiere decir que no se tengan que tomar medidas. Acá ha crecido la inseguridad. Y es como muchos otros temas que no se pueden solucionar por las contemplaciones que tienen por esa equidad social que se apunta. Quieren que sean todos iguales, quieren emparejar para abajo. Igualar todo con gente que no es igual es imposible. Y ahí está la inseguridad. Hasta que no llegue a un nivel extremo no tomarán medidas. Es uno de los temas a solucionar.
- ¿Qué otros?
- Sin dudas la educación preocupa. Aunque va más allá de los gobiernos. La importancia y necesidad de la educación en el país es de todos. El tema se ha incrementado en estos períodos por la influencia de la izquierda; los manejos y discrepancias internos han provocado que no haya idea, plan o proyecto a seguir. Cuando alguien no tiene plan en la cúpula, es imposible mejorar desde la base. Los recursos humanos son lo más importante y el fracaso más grande de la izquierda respecto al tema de la educación. No sólo es un debe, sino que hoy se genera poca esperanza que manejada de esta manera por la izquierda pueda tener mejor gestión.
- Ante esto, ¿Qué opina de la gestión del Presidente Mujica en este primer año?
- Durante el período anterior, tuvimos un presidente que hablaba poco y mandaba mucho y ahora tenemos uno que habla mucho y manda poco.
El economista Ernesto Talvi hizo un llamado de atención al mencionar que la inserción de ciertas políticas, como levantar el secreto bancario o la injerencia en la vida privada de los uruguayos, son cosas que van invadiendo de a poco a la sociedad con acciones extremas de izquierda. Ahí es donde sigue estando el "cuco" presente metiéndose dentro de los intereses de la sociedad. Porque mirando bien pareciera que "la barra" es la que manda, sino el Presidente debería hacer lo que dijo que haría. Parece como que "la barra" no lo dejó hacer, y como que aleja al Poder Ejecutivo del trabajo.
- ¿Qué espera para el 2011?
- Con el presupuesto sin dudas se apuesta a una proyección de crecimiento que ojalá se cumpla, sino el problema va a ser grande. Lo que preveo, lamentablemente, es que se va a seguir hablando mucho y haciendo poco en las cosas que son la base del cambio y la base del futuro como en educación y seguridad. No soy optimista y ojalá me equivoque. En función de lo que ha sido este primer año donde el Presidente ha hablado mucho por radio, pero ha hecho poco, todo el optimismo que tuve cuando escuché su discurso el primero de marzo en la Asamblea cuando asumió, hoy lo perdí y soy bastante pesimista.
"Sería una lástima perder a un buen ministro"
- Pese a la seca del final, el 2010 fue un buen año para los distintos rubros agropecuarios ¿Qué opina al respecto?
- El sector tuvo un año excelente. Los mercados se fueron afirmando y eso, complementado al buen comienzo climático y productivo, hizo que prácticamente todos los rubros, con algún vaivén lógico, tuvieran un buen año.
- El clima complicó al final…
- Claro. Como siempre digo: el campo tiene todo su capital a la intemperie y dependemos mucho de eso. Estamos terminando el año con un problema climático que, si bien aún no es extremo, sin dudas nos hace prever que las producciones para el 2011 arrancan de una manera distinta al 2010, lo que complicará las cosas.
- ¿Qué opinión le merece la gestión del MGAP?
- Hace un año vimos con muy buenos ojos la incorporación del Ministro Tabaré Aguerre pues es un hombre del sector, conocedor del tema y que evidentemente sabe porque ha vivido como nosotros las dificultades. Pero una cosa es el ministro y otra el Ministerio.
- ¿Cómo es eso?
- Ya lo dije hace un año, apostaba al Ministro, pero creía que solo no iba a poder hacer nada y que el apoyo del Presidente era fundamental. Sigo pensando igual y con algunas luces amarillas o rojizas por hechos que han sucedido en los últimos meses del año. Por lo que ha trascendido hay problemas en la cúpula del Ministerio; el que tenga el mayor apoyo va a quedar en el cargo y espero que sea Aguerre. Creo que sería una lástima perder a un buen Ministro por temas de política partidaria dentro del MGAP.
- ¿Cuáles son esos hechos?
- Un claro ejemplo fue la prohibición momentánea de la exportación de ganado en pie, que fue más un conflicto interno dentro del Ministerio por presiones de algunos sectores a tomar una medida que había sido rechazada por todos y que fue reincorporada rápidamente en una pulseada ganada por el Ministro frente a otros sectores. La exportación en pie es una herramienta legítima, fundamental y que abre el libre mercado que debe tener el productor. Lo vimos en el corto período que estuvo limitada, pues se reflejó en los valores. Esperemos que no vuelva a ocurrir.
- ¿Y la política de carnes?
- Dentro de lo que es la carne, INAC ha hecho un buen trabajo de promoción, más allá de los montos de inversión. Pero un debe es que sigue sin trabajarse la confianza necesaria entre el productor y la industria, fundamental para el crecimiento. Y no digo que no se esté creciendo, porque los valores así lo posibilitan, pero con mayor confianza será mayor y más rápido.
- ¿Dice que no hay cadena?
- Coincido con el Dr. Fratti que no hay cadena. Ese es uno de los grandes debes del sector. Si todos empujan para el mismo lado, el movimiento es más fácil. Tuvimos un ejemplo claro con el papel de la selección de fútbol en el Mundial.
- ¿Quién debe dar el puntapié inicial?
- Tiene que partir de INAC, pues allí están representados el gobierno, la industria y los productores, a los que les reclamo mayor participación.
- ¿Habla de las gremiales de productores?
- Sí. Las gremiales agropecuarias tienen muy buenas intenciones y gente que aporta su tiempo, pero debería haber una representatividad más profesional para poder tener el campo un peso mucho más importante. A veces las cosas honorarias no generan ni la responsabilidad ni el compromiso que las rentadas.
- ¿Por qué el ganado en la región vale más que acá?
- Esa es una pregunta para hacérsela a la industria o los delegados de los productores en el INAC.
- ¿Pero cuál es su hipótesis?
- Porque hay una industria concentrada y los productores son muchos y pierden eficiencia en los reclamos. Los industriales manejan mejor el tema de mercado.
- ¿Le preocupa eso?
- Sí. Y también un tema que hay que mirar es cómo la industria se está preparando (y es legítimo) a nivel de producciones propias, con encierros y producciones ganaderas en todas las categorías. Porque además de estar concentrada, se ve que están armando legítimamente su materia prima. Eso va a ir en contra de los valores a los productores que dependen de la faena.
"Es difícil repartir si la plata no se genera"
- ¿Cómo ve al sector empresarial?
-Hay empresarios muy buenos en Uruguay. Lamentablemente acá los empresarios se esconden. Creen que el que es exitoso y lo dice, al otro día le van a mandar la DGI. Eso limita la posibilidad de crecimiento en cualquier economía.
-¿Deberían pesar más en las decisiones?
-Sin dudas la representatividad empresarial dentro de las grandes decisiones tendría que ser mayor, como pasa en países como Brasil o Chile. Eso hay que imitar. Si fuéramos inteligentes y apoyados con empresarios que hablen con la parte sindical, las cosas serían diferentes. El compromiso del gobierno es con el sector sindical. Pero para repartir plata tiene que haber. Si los empresarios no son exitosos y no generan trabajo y rentabilidad, es imposible repartir lo que no hay. Por eso el empresario debería tener un papel más importante en la marcha del país.