Sábado 02.07.2011, 23:20 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
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Economía

Los megabarcos achican nuestro puerto

Estancados. 2a terminal no; Muelle Pesquero y Muelle C demorados, Punta Sayago ¿cuando?

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EMILIO CAZALÁ

Pasan los años, más de 15 y el puerto de Montevideo no ejecuta diversos proyectos de ampliación y modernización, no incrementa su antigua infraestructura, ya están llegando los megabarcos que reclaman espacio, falta una política portuaria, no vamos al puerto "hub".

Entre el anecdotario de nuestro puerto, visto a lo largo de 63 años de periodismo no nos faltan episodios folclóricos, tiempos de crisis, años dramáticos y comercio exterior uruguayo bloqueado, no por piqueteros argentinos sino por uruguayos. Fueron tiempos caóticos, que convirtieron a Montevideo en un "puerto sucio" ocasionándole gruesas pérdidas y desprestigio internacional. Luego vino el rescate a través de la Ley de Reforma Portuaria en 1992 que democratizó el puerto pero fundamentalmente lo puso a trabajar, lo hizo confiable para los barcos y así vino su salvación y recuperación. Desde entonces se han producido grandes avances en cuanto a eficiencia con mayor producción generada por los operadores Montecon y TCP y otras empresas privadas, que han invertido en conjunto más de 230 millones de dólares en infraestructura unos y equipamiento los otros.

RETROCESO. Pero el puerto físicamente quedó atrás y demandado. Aún permanece en el debe para ser un puerto del tiempo de la globalización del comercio internacional. Montevideo se estancó en estos últimos 17 años, sin proyectos creativos y hoy nos encontramos con su infraestructura portuaria desbordada, que insatisface a los usuarios. Los muelles públicos son insuficientes y lo más grave es que carecen de ordenamiento funcional por ejemplo en los muelles públicos no hay "ventanas anticipadas". Los grandes portacontenedores que no cesan de crecer aún achican los muelles. El recinto portuario por carecer de espacio, no da lugar para contenedores menos aún para los camiones. Se sigue con el pesaje de la exportación siendo Montevideo el único puerto de la costa Este de Sudamérica que lo aplica. Esta obsoleta medida burocrática que provoca reiteradas congestiones de camiones tanto afuera como adentro del predio portuario, bien podría omitirse reemplazándola por una declaración jurada consignando el peso del contenedor.

ARROCEROS. Otro problema no resuelto es cuando opera en los muelles públicos un barco arrocero que suele quedarse en puerto una semana y hasta 10 días si hay lluvias. Esta situación plantea un serio desafío para aquellos navíos que por tamaño deben operar en los muelles 3, 4 y 5 lo que obliga a desarrollar una estrategia de opción y sacrificio entre los agentes marítimos sin olvidar que ese barco arrocero viene a cargar exportación y tiene razón. Pero en todo proceso al final hay víctimas por lo que habría que limitar el daño al mínimo, organizando convenientemente los atraques para optimizar los pocos recursos de que se dispone.

DESDE BRASIL. Toda vez que se produce un paro en un puerto de Brasil, básicamente Santos, el barco sigue de largo a Montevideo a dejar la carga brasileña impedido de entrar en Buenos Aires por el calado, no más de 9,50 metros. Esa sola circunstancia puede convertir a Montevideo en un verdadero caos durante 24 horas porque no hay donde poner los contenedores. Si los buques portacontenedores que cancelaron Santos son dos o tres, habrá que encomendarse a Jesucristo o rechazar esas escalas y el volumen adicional que representan para Montevideo y sus operadores, decenas de miles de dólares.

NUEVO TIEMPO. Para complicar más nuestra realidad portuaria, hace unos 4 años comenzaron a llegar los grandes portacontenedores con más calado y enormes dimensiones que demostraron nuestras carencias, una de las cuales fue salvada a tiempo con el dragado del canal de acceso al puerto y antepuerto a 12 metros. Hoy están llegando los buques de 5 y 6 mil teus y la preocupación de todos se tensó, pero todo quedó ahí, silbar para arriba. Ahora Hamburg-Sud, acaba de anunciar que el próximo mes de julio vendrá con el primero de sus nuevos buques de la clase "SANTA" de 7.100 teus y 300 metros de eslora. También lo hará Maersk con otra serie de megabarcos. Entre tanto, los directivos de la ANP están saliendo al exterior, diríamos al mundo, incluido China, a promover las bondades del puerto. Pero a riesgo de caer en el acertado dicho de un ministro, que los uruguayos "somos expertos en transformar los éxitos en fracasos", recordamos cuando la ANP fue a Corea a traer pesqueros, que por cierto los trajo, sucede que ahora no hay dónde ponerlos y los llevan a Fray Bentos sin un proyecto mínimo. Mientras tanto cada mes se anuncia que el puerto crece en determinados porcentajes, que está bien colocado en el ranking latinoamericano de productividad y que seguramente nos pondremos en punta, pero eso solo demuestra que el Uruguay exporta más y sobre todo importa como nunca. Entretanto el puerto sigue achicándose cada día.

II TERMINAL. Era obvio que el llamado a la II Terminal de Contenedores no tendría respuesta a causa de un pliego sin atractivos y lo mismo el Muelle de Pesqueros en Capurro. Y todos sabemos la causa del fracaso, una de las cuales es que la ANP parecería estar cumpliendo una política antiprivatista, quizá sin desearlo. Entonces se desvió la atención hacia las obras del Muelle C, que se anunció sería inaugurado en el 2010, proyecto que venía del año 1999 y 2004. Hoy el armamento periodístico político dirige su atención hacia el Gran Proyecto Punta de Sayago, la gran terminal del puerto de Montevideo, que ahora reconocemos en su momento tenía fortalezas, la primera de las cuales era un emprendimiento privado. Pero todos intuimos que pasaran los años buscando un contrato donde el Estado tenga el control y los privados un pedacito a cambio de los "patacones" y estamos hablando de una obra de por lo menos 500 millones de dólares aunque a lo pobre, se puede comenzar con 200 millones de dólares. La pregunta es cuando estará pronta la primera parte, ¿tres, cuatro, cinco años?

BUROCRACIA. Cada vez que se proyectan obras portuarias de ampliación, concesión de terminales, llamados a licitación, dragados, instalación de grúas, es todo un problemón cuya resolución toma años y prácticamente intervienen el Poder Ejecutivo, Comisiones Parlamentarias Especiales, Comisiones Técnicas, Ministros de Economía, Ministros de Transporte, Autoridades Portuarias y por supuesto la Justicia donde terminan los querellantes interponiendo sus reclamos de ilegitimidad de los otros. Gran parte de los intervinientes ignora el tema portuario. El Estado quiere controlarlo todo, saberlo todo, intervenir en todo, pretende ser ejemplo de transparencia, puritano no contaminado por intereses mercantilistas. Habla de invertir cuando no puede, actuar como empresario cuando no lo es, entender de negocios sin estar preparado y que aceptemos sus tiempos que no son los de los privados ni los del mundo globalizado. Es lo que hemos visto en estas seis décadas y 18 directorios de la ANP con sus correspondientes promesas. El puerto, ahogado, constreñido por la ciudad, no ha encarado proyectos para extenderse al mar y adelantarse a las demandas. Con poca fuerza para ser el puerto "hub" de la región y menos aún ser el puerto de servicios para todas las actividades marítimas sobrevive con promesas políticas. Estamos apenas a cinco meses de la llegada de los cruceros y todos los queremos pero temblamos porque alguien se quedará sin muro. No obstante tenemos esperanzas de futuro. Sí, las tenemos, porque siempre hay cambios, todo cambia, nada es permanente.

Uruguay nació por el puerto

Por falta de una política portuaria, o mejor dicho por negación de una conciencia portuaria responsable, estamos con un puerto cuya infraestructura apenas remonta el siglo pasado y desde hace cinco años están llegando los megabarcos cada día más grandes que nos exigen más y más. El pecado imperdonable es que estamos olvidando la realidad histórica que como nación surgimos primero como puerto y afirmamos nuestra prevalencia en toda la Costa Este Atlántica por nuestras favorables y únicas características naturales reconocidas a título expreso por la corona española con subordinación de Buenos Aires. Aún a 235 años continuamos la lucha portuaria no solo contra los porteños, sino contra nuestros compatriotas para que entiendan que el nuestro hoy está retrasado y difícilmente podrá atender todos los reclamos de los armadores y grandes barcos y mucho menos ser el puerto concentrador de cargas de la región.