Jueves 19.05.2011, 02:16 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 10 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |

ECOS

Ecos es una página abierta a las inquietudes de todos los lectores. Los mensajes que se envían deben estar acompañados del nombre completo del autor, su dirección y un teléfono o dirección electrónica de contacto. Los coordinadores se reservan el derecho de editar los mensajes que se extiendan más allá de veinte líneas mecanografiadas, los que reiteren un mismo concepto o aquellos que incluyan afirmaciones agraviantes para personas o instituciones. Si un corresponsal no está dispuesto a que su mensaje sea abreviado, debe dejar expresa constancia de ello.

Para enviarnos sus inquietudes haga click aqui

Ecos

Mensajes de los lectores

¿Te interesa esta noticia?

La palabra en Diputados

No es sobre DD.HH.

Ruben Pérez de Paula | Montevideo

@| "Como muestra de la pérdida total de lógica que ha experimentado el Frente Amplio al pretender justificar el desconocimiento de la voluntad mayoritaria del pueblo uruguayo respecto de la ley de Caducidad, ahora se nos quiere hacer creer que dicha ley implica nada menos que la existencia o no de derechos humanos en Uruguay. Astori sale a decir que no se debió haber sometido a plebiscito porque los DD.HH. no pueden ser objeto de decisión popular. El expresidente Vázquez sale con que en el tema DD.HH., los pueblos pueden equivocarse y hay que corregirlos.

Puedo entender estas afirmaciones: una ley contraria a los derechos humanos, como sería, por ejemplo una que permitiera la tortura, o el secuestro, o el asesinato selectivo, o los atentados a cualquier grupo que no gustara (homosexuales, negros, judíos, comunistas, fascistas o lo que fuere), o una ley que estableciera una religión única y preceptiva, o un partido único, no serían más válidas aunque se aprobaran por mayoría popular.

Pero la ley de Caducidad no toca ninguno de los derechos humanos de nadie; simplemente establece que en las circunstancias que se dieron en Uruguay las violaciones a los DD.HH., el pueblo decidió no castigar a todos los culpables. Esos DD.HH. no se violaron porque lo habilite la ley de Caducidad; de hecho se violaron antes de la vigencia de la ley. De lo que trata la ley es acerca de si queremos castigar o no a una parte de esos violadores de derechos, pero de ninguna manera implica haber transformado esas violaciones en algo legítimo y aceptable.

Habrá quien dirá que si no se castiga es porque se aceptan como permisibles las acciones que pudieron dar origen a ese castigo. Bien, ese no es el caso: no todas las violaciones de DD.HH. cometidas por la guerrilla urbana que operó en Uruguay fueron castigadas y no todos los violadores de derechos humanos que secuestraron, mataron, pusieron bombas, etc., fueron castigados, ni el pueblo uruguayo pensó que debía castigarse hasta el último episodio y el último culpable. Por eso se hizo una ley de amnistía que impidió a los familiares de las víctimas de la violencia guerrillera ver a los autores castigados. Y esto, porque el derecho a castigar no es ni puede ser potestad de los familiares de víctimas, ya que eso sería venganza. Castigar o no es derecho de la nación en su conjunto, no de los afectados. Y es un derecho, no una obligación.

En forma similar, la ley de Caducidad define no castigar a todos y hasta el último culpable del terrorismo de Estado, pero eso no implica haber aceptado ni admitido la tortura ni las desapariciones. De la misma forma que la ley de Amnistía no acepta que el bombazo artero, ni el ametrallamiento impune sean aceptables, el haber decidido no castigar a todos los terroristas de Estado no implica aceptar esa barbarie. En ambos casos, el pueblo uruguayo juzgó que seguir castigando a unos y a otros ya no conducía a un país mejor sino a uno peor.

De eso es que trata la ley de Caducidad. No trata acerca de permitir violar DD.HH., sino de cortar la espiral de castigos, venganzas, más castigos y más venganzas, en la que entran los países que no saben cortar a tiempo ese círculo maligno. Y esto el pueblo puede resolverlo porque es su derecho.

Así que se equivoca el contador Astori. A mí me hubiera gustado saber quién mató a sangre fría al peón rural Báez, tanto como saber quién fue el miserable que mató a Roslik, por citar dos ejemplos, pero en aras de ver al futuro y dejar atrás esa época terrible, junto al pueblo uruguayo decidimos ejercer nuestro derecho a no castigar a esos dos violadores de derechos humanos sin que de ninguna forma eso implique aceptar sus violaciones de DD.HH. como válidas legalmente. Los uruguayos como nación tenemos la plena potestad para decidir ejercer o no nuestro derecho a castigar a los que violaron DD.HH. Quitarle al pueblo uruguayo esa facultad, o desconocerla, eso sí que viola nuestros DD.HH."

Uruguay natural

Alejandro Aguirre | Montevideo

@| "Por este medio quiero hacer llegar una vez más, mi desacuerdo rotundo y el de muchos, por suerte, respecto a la instalación de la empresa Aratirí, la cual va a provocar un daño irreversible en nuestro suelo uruguayo, y la destrucción de gran parte de nuestras costas del departamento de Rocha.

Es increíble hasta dónde va a llegar este gobierno, que si otro fuera el caso, ellos serían los primeros en oponerse y reclamar, y citar frases que bien pueden venir a lugar como: `No venderé la tierra al bajo precio de la necesidad`, sí señor, dicha por quien ustedes señores del gobierno son los primeros en citar, ni más ni menos que Artigas.

Ustedes están regalando nuestro suelo a una empresa que va a facturar miles de millones, y yo pregunto: ¿alguien vio miles de millones? Yo no, pero seguro que al país, o mejor dicho, a sus bolsillos, van a entrar unos pesos locos que ustedes ya no necesitan.

No están pensando en el país, no señor, ni en la economía ni en los puestos de trabajo, mucho menos en las futuras generaciones, que no van a poder ver los paisajes que hoy tenemos.

Se viven tiempos de mucho cambio en lo que respecta a la naturaleza, llámele cambio climático, o como quiera, pero está cambiando y ustedes no ayudan en nada con esto. Solo aceleran el proceso de destrucción de tierras, donde hoy viven muchos productores, que ya no van a poder producir; destruyen en poco lo que la naturaleza crea con miles de años, se ve que no les importa ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos, son tan bajos como la mayoría.

Son una vergüenza, y ojalá la gente se manifieste en contra y lo siga haciendo. Qué distinto sería todo si ustedes, señores del gobierno, fueran oposición, ¿no?

¿Uruguay natural? Sí, sí cómo no..."

La educación

Prof. Eustaquio Gadea Díaz | Montevideo

*|"Señores dirigentes políticos: Dr. Pedro Bordaberry, Luis A. Lacalle, Jorge Larrañaga, Julio M. Sanguinetti, Pablo Mieres y Jorge Batlle:

He observado con mucha preocupación las medidas que se intentan tomar a fin de terminar con la inseguridad. No digo que no estén llenas de buenas intenciones pero, de buenas intenciones está empedrado el camino hacia el infierno.

La inseguridad se termina el día que la educación funcione.

No es bajando la edad ni saturando la ciudad con policías y militares. Estas medidas son propias de gente que no sabe, además de ser los causantes del deterioro actual con su política de que sólo se tienen derechos y ninguna obligación.

Vengo de un hogar `desmembrado y de mucha pobreza` como se estila justificar ahora. Mi padre murió cuando aún no tenía nueve años y tenía siete hermanos menores. Mi madre, con dos años de escuela rural y ocho hijos, no estaba capacitada para educarme y aunque lo estuviera no lo podía hacer porque tenía que trabajar de sirvienta, lavandera, para dar de comer a sus ocho hijos.

Quienes me educaron fueron aquellas maestras de Cerro Chato, Agueda Igarabide, María Esther Simonet de Rivoir, (Yaye) Nélida Duarte y sobre todo Hielde Virginia Machado (Rolita), nuestra maestra de primero, quinto y sexto año. Fueron mis segundas madres. Gracias a ellas no salí ladrón, violador ni asesino. Me enseñaron que mis `derechos` terminaban junto a los `derechos` del compañero de banco. Me enseñaron que una vez adulto tendría obligaciones para con la sociedad donde me integraría. Hoy eso está guardado en el arcón del olvido. Es como un lavado de cerebro y el niño crece con la idea de que todo el mundo está a su servicio mientras que él solo sabe exigir por sus derechos. Así crece creyendo que no tiene obligaciones para con la sociedad.

Nunca asalté un comercio, nunca violé una mujer, nunca maté a nadie. No por temor al fuego eterno del infierno, ni por temor a las leyes humanas, sino por aquello de: `No hagas al otro, lo que no te gusta que te hagan a ti`. Tengo mi propio juez interior. ¿Simple verdad? El día que se eduque para que cada niño sea consciente de sus `derechos y deberes` declinará la violencia, el consumo de drogas, las rapiñas, los asesinatos, la inseguridad.

Hoy, con las excepciones del caso se educa para exigir y destruir. ¿Conviene cambiar?

Señores dirigentes políticos, en lugar de juntar firmas para bajar la edad de 18 a 16 años, cambien la ley de Educación, donde tenemos un Ministro de Educación que igual que la reina de Inglaterra, reina pero no gobierna. Exijan que los docentes cumplan con sus deberes en lugar de andar constantemente reclamando derechos adquiridos cuando lo único que tienen son deberes no cumplidos.

Aunque Emilio Zola me acuse de plagio, yo acuso al sistema educativo del descalabro social. Otra pregunta obligada: ¿quién pone al Ministro de Educación y a la gente de ANEP a dirigir la educación? En 1934, poco antes de la Guerra Civil Española el insigne Salvador de Madariaga, Ministro de Instrucción Pública declaró: `Más que educar a los alumnos, hay que educar a los maestros`. Quiero recordar las palabras de Mario Moreno cuando lo conocí en febrero de 1961. Mientras me enseñaba a tomar tequila me dijo: `Profesor, la escuela está donde hay buenos maestros, no lindos edificios`. `El buen maestro igual enseña abajo de un árbol`. Por simple curiosidad, ¿me podrían decir dónde enseñaba Sócrates? ¿Contaba con grandes recursos económicos?"

Multa en Canelones

Walter Balao | Montevideo

@| "El fin de semana me vi sorprendido con una multa por exceso de velocidad bien puesta: iba a 81 kilómetros en un lugar que nos informan que era máximo 60. Hasta ahí lamentablemente no hay objeción, les tengo que dar la derecha. Pero lo que sí me llamó la atención fue no ver ninguna camioneta de la Intendencia con el radar. Doy la vuelta para ver dónde estaba ubicado dicho móvil y ahí mi sorpresa... era una camioneta Grumet de color roja matriculada en Montevideo y sin ningún distintivo que dijera trabajando para la Intendencia de Canelones (tengo fotos que avalan lo que estoy informando). Ahí mi pregunta al Sr. Intendente: ¿es correcto el procedimiento, es así el sistema de fiscalización de la Intendencia de Canelones? Por favor aclárenme si es legal dicho procedimiento, porque acá en Montevideo es totalmente diferente".

¡Gracias cubanos!

María Esther Bertolini | Montevideo

@| "¡Dios bendiga a los médicos cubanos del Hospital de Ojos José Martí!

Son muy pequeñas las palabras para agradecer semejante dedicación de todos esos seres que forman el equipo, no sólo de los profesionales sino de enfermos y administrativos que, atendiendo casi 100 pacientes (con acompañantes) todos los días, mantienen un trato cariñoso y considerado, nunca un mal gesto, pidiendo por favor hacer silencio (cosa que pocos acatan demostrando mala educación), para que escuchen los llamados a consultorios; además solucionan cualquier inconveniente o falta de documentación o análisis, etc., todo con amabilidad.

Si este tema es importante, mucho más es la honestidad en diagnósticos. Todavía me parece mentira que estoy viendo mejor que a los 20 años y sin usar lentes. ¿No es una bendición que existan estos médicos?"

El País Digital

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...