Lunes 11.04.2011, 02:44 hs l Montevideo, Uruguay.
 
 
 
 
 
 
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 17 votos
 | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |

Julia Rodriguez Larreta


La otra orilla

Entre Chávez y Cristina

¿Te interesa esta noticia?

Julia Rodríguez Larreta

Argentina ha sido escenario esta semana, no solo del concierto de la banda U2, multitudinario fenómeno característico de nuestros tiempos, que convocó a 58000 personas, sino de otros dos hechos, tan graves como burdos.

¿Acaso no es una burla macabra que en la Universidad de la Plata, -la misma ciudad que recibió al cantante Bono-, la decana de la Facultad de Comunicaciones lo distinguiera con un premio a la excelencia periodística, al presidente Hugo Chávez? Aunque si de absurdos que rechinan se trata, podemos recordar que Muammar Kadafi, -a quien Chávez y algunos presidentes acólitos defienden-, presidió hace pocos años el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Y fue nombrado vicepresidente del mismo, un Embajador del régimen castrista, llamado Reyes Rodríguez.

O sea, que si a Uruguay ahora lo proponen para esa presidencia, como se acaba de informar, la verdad es que no da para sentirse demasiado honrados, lamentablemente.

Nuevamente, la sociedad que abreva en los principios liberales y cree profundamente en la importancia de la libertad de expresión, tiene que resignarse a escuchar la perfidia de esa dialéctica que arteramente utilizan, ya sea la izquierda, el fachismo o el populismo. A través de la cual a las palabras se les tuerce el significado y en base a repetir esas mentiras una y cien veces, finalmente consiguen penetrar las cortezas cerebrales, logrando confundir y convencer.

Así es que según Chávez, "en Venezuela hay más libertad de prensa que nunca". Afirma con su contundencia habitual, a pesar de que sea público y notorio que se ha dedicado a silenciar a la prensa independiente, a perseguir a sus propietarios y a los periodistas rebeldes. Al ataque sistemático, Chávez lo enmascara de diversa manera y acusa la existencia de una guerra mediática. Cierres de medios, bloqueos, persecuciones impositivas, publicidad utilizada como premio o castigo, abuso de programas en la TV pública y presiones para que las privadas tengan que hacer lo mismo. Desde 1999 hasta enero de 2010 habló en casi 2 mil cadenas, ocupando 1300 horas de transmisión ( 54 días completos) además del programa semanal Aló Presidente, emitido por radio y televisión. Radio Televisión Caracas tuvo que cerrar y el gobierno hoy se sirve de sus equipos. Persigue continuamente a Globo Visión y su dueño tuvo que abandonar el país porque es sabido que quienes ejercen la justicia son serviles al mandatario y corría peligro su libertad. La persecución a RCTV, que se trasmite actualmente solo por cable, continúa y antes del cambio de composición de la Asamblea Nacional, Chávez impulsó medidas para restringir los contenidos de Internet, así como las licencias de radio y televisión, lo que ha llevado a muchas emisoras a volverse complacientes, ante el temor de que le quiten el permiso.

Este panorama escalofriante para la libertad de prensa se agudiza a la vez en Argentina, donde el domingo pasado los principales diarios fueron objeto de bloqueos que retrasaron su salida, en el caso de La Nación, mientras las 12 horas de piquete frente a Clarín impidieron su circulación. No solo es muy grave que esto haya sido fruto de la decisión del sindicalista Moyano, para amordazar al diario y que nada apareciera sobre la investigación de la justicia respecto del enriquecimiento de su patrimonio y las previas sobre el exhorto llegado desde Suiza. Todo esto se suma a la embestida que se arrastra desde hace ya unos años contra estos medios, con tácticas varias contra la empresa papelera que les pertenece, junto a acusaciones hasta de lesa humanidad y una embestida contra a la dueña de Clarín y sus hijos, a lo que ahora se agrega la evidente complicidad del Ejecutivo, frente al patoterismo organizado a las puertas de las plantas de dichos periódicos.

Tan grotesca actitud provocó la unanimidad en la oposición y hasta los oficialistas acompañaron la censura al bloqueo, mientras la Ministra de Seguridad aumentó su descrédito con su no comparecencia en el plenario de tres comisiones en Diputados.